Opinión

Progreso vs desarrollo: la calle pavimentada y el bolsillo destapado

Diógenes Armando Pino Ávila

27/03/2026 - 07:05

 

Progreso vs desarrollo: la calle pavimentada y el bolsillo destapado
Un pueblo de la Depresión momposina en una foto / Archivo PanoramaCultural.,com.co

 

En los pueblos del Caribe hay una cosa que se volvió deporte: inaugurar calles pavimentadas como si fueran la octava maravilla del mundo. Cinta aquí, foto allá, alcalde sonriente, banda papayera y discurso largo: “¡Estamos trayendo el progreso!” Y la gente aplaude… porque, bueno, una calle sin barro siempre cae bien.

Pero aquí es donde toca preguntar —con la malicia popular activada—: ¿Eso es progreso… o es maquillaje?

Primero: hablemos claro, como en la tienda:

  • Progreso es cuando tú mejoras algo que ya tienes.
  • Desarrollo es cuando creas condiciones para que la vida mejore de verdad y se sostenga en el tiempo.

Más sencillo: Progreso es arreglar la cancha.  Desarrollo es que haya equipo, entrenador y torneo.

Más práctico todavía: Progreso es pavimentar la calle.  Desarrollo es que en esa calle haya trabajo, empresa y billete circulando.

Porque una calle pavimentada no da pa’ la comida.

Los políticos dicen: “pavimenta que algo queda”

En muchos municipios del Caribe, los alcaldes se aprendieron una fórmula mágica: Endeudar el pueblo + echar cemento = “progreso”

Calles nuevas por todos lados… pero los pelaos sin empleo. Andenes bonitos… pero los negocios quebrados. Parques iluminados… pero la gente sin plata pa’ sentarse a comer un raspao.

Eso es como comprarse zapatos nuevos… pero andar sin comida en la casa. Bonito por fuera, vacío por dentro.

El verdadero milagro (pero no el del pueblo). Es que, mientras el municipio queda endeudado hasta la coronilla, empiezan a aparecer “milagros empresariales”: El primo del alcalde ahora tiene constructora. El compadre abrió una empresa de materiales. El amigo de campaña resultó experto en contratos.  Y uno se pregunta, con esa picardía que no falla: ¿Y esta gente cuándo estudió tanto, ah? Porque antes no tenían ni para el bus… y ahora facturan como si fueran multinacionales.

Entonces uno entiende que el verdadero “desarrollo” sí existe… pero es el desarrollo del bolsillo privado con plata pública.

Ejemplo clarito, pa’ que no haya pierde. Imagínate esto:

Municipio A: Pavimentaron 20 calles. Se tomaron 50 fotos. Se endeudaron por 15 años. No hay nuevas empresas. El desempleo sigue igual

Municipio B: Pavimentaron menos calles. Pero apoyaron a campesinos. Crearon pequeñas empresas. Capacitaron jóvenes. Generaron empleo

Pregunta seria: ¿Cuál de los dos se desarrolló de verdad?

Exacto. El otro solo se maquilló.

El problema no es pavimentar. ¡Ojo! Nadie está diciendo que vivamos en el barro. El problema es creer que eso es suficiente. Porque hay alcaldes que gobiernan como si el desarrollo fuera un concurso de cemento: “el que más pavimenta, gana”. Y no. El desarrollo no suena a mezcladora… suena a gente trabajando.

La diferencia que no te explican en campaña:

  • El progreso se ve.
  • El desarrollo se siente.
  • El progreso se inaugura.
  • El desarrollo se construye con tiempo.
  • El progreso da votos.
  • El desarrollo da dignidad.

Pero claro… lo segundo no sale bonito en la foto.

Aquí en la Costa hay un dicho que no falla: “No es lo mismo parecer rico… que tener con qué.” Y eso mismo pasa con los pueblos. No es lo mismo parecer desarrollado… que estarlo. Porque al final del día, cuando se apaga la música de la inauguración y se va la comitiva: la calle queda bonita… pero la nevera sigue vacía. Y ahí es donde el pueblo —que no es bobo aunque lo crean— empieza a entender la jugada. Porque una cosa es el cemento… y otra muy distinta es el futuro.

Y como decimos sin tanto enredo: El verdadero desarrollo no se mide por los metros de pavimento… sino por la cantidad de gente que deja de pasar trabajo.

 

Diógenes Armando Pino Ávila

Sobre el autor

Diógenes Armando Pino Ávila

Diógenes Armando Pino Ávila

Caletreando

Diógenes Armando Pino Ávila (San Miguel de las Palmas de Tamalameque, Colombia. 1953). Lic. Comercio y contaduría U. Mariana de Pasto convenio con Universidad San Buenaventura de Medellín. Especialista en Administración del Sistema escolar Universidad de Santander orgullosamente egresado de la Normal Piloto de Bolívar de Cartagena. Publicaciones: La Tambora, Universo mágico (folclor), Agua de tinaja (cuentos), Tamalameque Historia y leyenda (Historia, oralidad y tradición).

@AvilaDiogenes

2 Comentarios


Gerlin Aguilar 27-03-2026 10:36 AM

Excelente Análisis , muy palpable.

Orlando Emiro 02-06-2026 09:30 AM

Magnífico artículo.

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