Opinión

Mamá por un ratico

Angelic Schrieder

01/04/2026 - 07:40

 

Mamá por un ratico

 

Dejemos la pendejada y seamos honestas: muchas veces odiamos a nuestros padres. Y sí, lo digo en voz alta… a mí me pasó.

Hoy elijo ser honesta con mi sentir, porque es la única manera de liberarse del odio. En mi caso, odié a mi mamá. No quería verla, no quería escucharla. No entraré en detalles, pero ambas vivimos violencia física y verbal… de lado y lado. Y no me da pena ni vergüenza decirlo, porque sé que muchas personas están atravesando conflictos con sus madres.

Y aquí viene algo importante: uno de los pasos más grandes que podemos dar es decidir sanar el vínculo con mamá. No por ella… sino por nosotras.

Por nuestro corazón.

Por nuestra paz.

Por nuestra sanidad.

Por nuestra abundancia.

Por la relación con nosotras mismas y con la vida.

La madre representa el canal de la vida, del amor, de la ternura, de la confianza. Pero… ¿qué pasa cuando no fue así? ¿Qué pasa cuando tu mamá te comparaba, te criticaba, te ofendía?

Cuando nada de lo que hacías era suficiente.

Cuando siempre había un “pero”.

Cuando nunca se sentía satisfecha contigo.

En mi caso, yo era “la loca”, la que tenía los cables desconectados. Hubo momentos muy duros como el día en que llamaron una ambulancia mientras yo lloraba y gritaba del dolor, en medio de una denuncia que ella misma puso para quitarme a mi hijo.

Sentí que me moría en vida.

Me sentí la peor madre.

Me sentí inútil.

Me sentí insuficiente como mujer y como mamá.

Durante mucho tiempo cuidé su imagen. Incluso en terapia me costaba hablar de ella, porque no quería que se dañara esa imagen. Pero hoy entiendo que callar también duele.

Este escrito es un grito de liberación. Y también es un acto de perdón… conmigo y con mi historia.

Lo que más recuerdo de ella son insultos, humillaciones, gritos, amenazas. Las veces que me ayudaba… luego me lo sacaba en cara.

Sí, una madre puede ser ternura. Pero la mía muchas veces fue fría, distante y ausente.

Y llegué a una conclusión dolorosa:

-madre por ratos…

-por minutos…

-porque después de eso, venían los reproches.

Y sí, yo también juzgué, también herí, también respondí desde el dolor. Pero también tuve la valentía de atravesarlo.

De no huir.

De no anestesiarme.

Preferí sentir el dolor en carne viva, mientras mi alma se desgarraba… antes que esconderlo o taparlo con cualquier cosa. Elegí vivirlo para transformarlo.

Porque dentro de mí había una niña:

-sola, abandonada, humillada…

-rechazada por su propia madre.

Una niña que necesitaba ser abrazada.

Recuerdo también cómo después de los insultos todo seguía “normal”: una sonrisa, una conversación como si nada… incluso una pizza como intento de reconciliación. Y eso también es violencia.

Hoy elijo algo distinto.

Elijo aceptar mi historia.

Elijo perdonarme.

Elijo hablar de lo que un día me dolió hasta el alma.

Elijo mi paz.

Y también elijo decirlo por ti ????

Porque sé que no soy la única.

Sé que muchas están pasando por algo similar.

Y quiero decirte algo: lo más bonito de este camino es sanar el vínculo con tu mamá… pero primero, reconocer lo que hay.

Dolor.

Rabia.

Resentimiento.

Orgullo.

Miedo.

Infelicidad.

Incluso odio.

Nombrarlo es el inicio de la liberación. Es sacar ese veneno emocional del cuerpo, del corazón, de la vida.

Viniste a reconstruir tu historia.

A romper patrones.

A transformar la violencia en conciencia.

Por eso hoy hago lo que hago.

Porque este es mi camino.

Acompañar a mujeres a sanar el vínculo con su madre…

y, desde ahí, sanar su relación con la vida, con el amor y con su propia energía.

 

Angelic Schrieder ????

Sobre el autor

Angelic Schrieder

Angelic Schrieder

Soy Angelic Schrieder

Me dedico a servir a los demás a través de reflexiones y filosofadas que nos ayudan a florecer, crecer y sanar desde mi propia experiencia. Mi carrera profesional es en sociología, pero prefiero que me conozcas como un espejo que refleja la humanidad en su esencia, igual que tú. 

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