Opinión
Red Colsafa: el manifiesto del patrimonio vivo y la teogonía de los setenta veces siete

En el corazón de Valledupar, donde el aire huele a flor de cañaguate y el río Guatapurí dicta la banda sonora de nuestras nostalgias, el patrimonio no es una palabra muerta en un decreto ministerial. Aquí, el patrimonio es un organismo que respira, que suda y que se abraza. Desde la presidencia colegiada de la Red Colsafa, hemos entendido que nuestra misión trasciende la gestión cultural convencional; lo nuestro es una antropología del afecto. Somos una cofradía de exalumnas, egresadas y exdocentes del Colegio Sagrada Familia que ha decidido convertir el recuerdo del aula en una vanguardia social bajo una consigna innegociable: “Obras son amores”.
Nuestra arquitectura espiritual se sostiene sobre una tríada sagrada. Nos inspiramos en esa sentencia de luz que el maestro Leandro Díaz nos legó en su canción “Dios no me deja”. De allí extraemos nuestros tres pilares: el arte como el único lenguaje capaz de traducir el misterio; el respeto como el reconocimiento del otro en su sagrada diferencia; y el amor, ese combustible de pasión inquebrantable que imprimimos en cada proyecto. No hacemos cultura por oficio, la hacemos por vocación de permanencia.
Este 2026, nuestra quinta puesta en escena en el desfile de Piloneras del Festival de la Leyenda Vallenata marcará un hito en la cronología festiva del Valle. No seremos solo una danza; seremos una profecía en movimiento. Saltaremos al asfalto setenta mujeres, un número que en nuestra cosmogonía evoca la potencia del “setenta veces siete”. Es la cifra de la plenitud, de la abundancia del espíritu y del perdón infinito. Setenta "diosas coronadas" vestidas de rojo vibrante, cuyos pies golpearán la tierra para recordarle al mundo que la sororidad es la fuerza más transformadora de la sociedad caribeña.
Pero este año, cada giro de nuestra pollera tiene nombre y apellido. El pilón suena con una cadencia de honor por mi gran amiga, mi cómplice de sueños y batallas culturales: Mary Saurith Ribón de Ortega (Promoción 1965). Mary no fue solo una integrante de nuestra Red; ella era el eslabón perdido con la génesis de nuestra tradición. Danzó en el grupo de las Piloneras Mayores junto a "La Cacica" Consuelo Araujo Noguera, y su ojo clínico fue ley como jurado del desfile hasta que partió hacia el cielo un Domingo de Ramos.
Nuestra amistad era un territorio de creación constante. Por eso, mi pluma y mi pincel ya no le pertenecen al azar, sino a su memoria. Desde la Red, estoy gestando lo que será el corazón del EmPoderArte VI, la exposición más ambiciosa de nuestra historia: “Mary Saurith: El Manifiesto de un Cuerpo que Custodia el Tiempo”. Será una curaduría que diseccionará su capacidad camaleónica para habitar la historia. Desde su niñez y su herencia franciscana en la Sagrada Familia, pasando por su genuflexión ante el corazón del mundo arhuaco, hasta sus interpretaciones más descarnadas de Frida Kahlo, la Reina Isabel II, o incluso figuras polémicas que interpelan las sombras de la historia, para luego redimir el gesto en la poesía de Chaplin o el clímax de la Pilonera Mayor.
Esta labor creativa se nutre de la fuerza viva de nuestras egresadas, como Sandra Fragozo Suárez(Promoción 1984), quien desde su presente activo sigue siendo un pilar fundamental. Venimos de un 2025 donde EmPoderArte V no solo nos llevó a explorar los ríos y los mares, sino que nos permitió gestar una obra colectiva sin precedentes: “La Voz que se transforma en mujer”. Bajo mi dirección, un grupo de valientes periodistas locales cambió los micrófonos por pinceles, logrando una pieza donde la palabra informada se convirtió en trazo sensible. Fue un ejercicio de empoderamiento puro, donde la voz pública de estas mujeres mutó en una narrativa visual que hoy forma parte de nuestro inventario afectivo.
Nuestra huella es también física, es ciudad. Creemos en la acupuntura macondiana. No necesitamos grandes demoliciones para sanar el tejido social; necesitamos pinchazos de color y memoria. Lo hicimos con el mural “ADN de los Años Maravillosos”en nuestra Alma Mater y lo reafirmamos con la Galería del Amor Amor en el Callejón de la Purrututú. Allí, donde el olvido acechaba, la Red puso amor y arte para revitalizar el patrimonio vivo.
La Red Colsafa no solo crea arte; teje lazos que blindan la identidad vallenata. Somos patrimonio vivo en movimiento continuo. ¡Que sigan floreciendo nuestras obras, porque mientras haya una mujer de la Red Colsafa con un pilón en la mano o un pincel en el alma, Valledupar seguirá teniendo un corazón que late con la fuerza de lo eterno!
Yarime Lobo Baute
Sobre el autor
Yarime Lobo Baute
Obras son amores
Soy la que soy: Mujer, Artista desde mi esencia, Arquitecta de profesión, Fotógrafa aficionada, Escritora desde el corazón y Emprendedora por convicción. Una convencida de que la OBRA está más allá de los cementos, son cimientos que se estructuran desde el SER, se traducen en el HACER y traen como consecuencia un mejor TENER.
Las OBRAS son esos AMORES intangibles y tangibles que están por encima de las mil y una razones.
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