Opinión

Cómo fueron los primeros encuentros entre acordeoneros

Arnoldo Mestre Arzuaga

01/05/2026 - 05:40

 

Cómo fueron los primeros encuentros entre acordeoneros

 

Es falso decir que el primer encuentro de acordeoneros fue en Fundación, otro tanto ocurre afirmar que fue en Aracataca. En Fundación, realmente, lo que ocurrió fue el impulso de acordeones que un hábil comerciante libanés se inventó para salir de una mercancía que tenía poca venta en ese momento. Los acordeoneros eran pocos, además los que sabían a oídas de ese arte eran de pocos recursos económicos, sus instrumentos musicales eran viejos acordeones que se asemejaban más a una momia egipcia por el esparadrapo que cubría su fuelle que un instrumento musical.

Lo de Aracataca fue una parranda babilónica inventada por Rafael Escalona para gorrearse a su amigo Gabriel García Márquez.

Los encuentros musicales nacen casi simultáneos con la aparición del acordeón por diferentes partes del país. También es falso decir que el acordeón entró por la Guajira y que de allí se extendió por toda la costa atlántica. El acordeón entró a nuestro país por todos los puertos marítimos e incluso por el mismo río magdalena, por Cúcuta entraron muchos acordeones por su cercanía con Venezuela.

Lo afirmo sabiendo que los primeros encuentros se dieron en las fiestas patronales que eran el sitio obligado para encontrarse los acordeoneros de esa época, casi siempre cada pueblo tenía su acordeonero lugareño, de modo que los organizadores de las fiestas, con engañifas, invitaban a los de los pueblos vecinos. De esta forma parecía que el encuentro no fuera concertado, sino un encuentro ocasional. De esta manera empezaban los seguidores a aplaudir la ejecución magistral de uno, y cuando finalizaba, los seguidores del otro hacían lo mismo. Finalmente, después de las fiestas, los comentarios positivos sobre la actuación del que consideraban mejor lo daban como triunfante.

Hubo muchos encuentros famosos que la tradición oral todavía los recuerda, como el de Abraham Maestre con Francisco El Hombre en Atánquez, donde Francisco El Hombre se llevó la peor parte. Otro tanto ocurrió en La Paz-Cesar, donde Zequeira, un afamado acordeonero pacifico,.derrotó nuevamente al vencedor del diablo cuando éste no supo interpretar los valses del momento.   

A los guajiros nunca les interesó la música de acordeón, eran y todavía hay algunos, amantes de la música caribeña, como los boleros y la salsa.

No es mi intensión clavar darnos espinosos en algunos que no estén de acuerdo con mis afirmaciones, tampoco creerme un erudito en el tema que estoy tratando, pero lo que afirmo lo ratifica la tradición oral y algunos documentos de exportación de acordeones que posee nuestro admirable amigo Tomas Darío Gutiérrez Hinojosa.

 

Arnoldo Mestre Arzuaga

Sobre el autor

Arnoldo Mestre Arzuaga

Arnoldo Mestre Arzuaga

La narrativa de Nondo

Arnoldo Mestre Arzuaga (Valledupar) es un abogado apasionado por la agricultura y la ganadería, pero también y sobre todo, un contador de historias que reflejan las costumbres, las tradiciones y los sucesos que muchos han olvidado y que otros ni siquiera conocieron. Ha publicado varias obras entre las que destacamos “Cuentos y Leyendas de mi valle”, “El hombre de las cachacas”, “El sastre innovador” y “Gracias a Cupertino”.

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