Opinión
¿Y si no soy suficiente? ¿Y si me vuelven a dejar? ¿Y si otra vez no pasa nada conmigo?

Hay preguntas que no se dicen en voz alta… pero que viven dentro de nosotras.
Aparecen en los silencios.
En un mensaje que no llega.
En un plan que cambia.
En una noche donde, sin razón aparente, el corazón se encoge un poquito.
Y entonces la mente empieza:
¿Y si no soy suficiente?
¿Y si me vuelven a dejar?
¿Y si otra vez no pasa nada conmigo?
No es drama.
No es intensidad.
Es memoria emocional.
Porque no estamos reaccionando solo a lo que pasa hoy,
sino a todo lo que alguna vez dolió y no terminamos de cerrar.
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Hace poco me vi en una de esas situaciones pequeñas que, en realidad, no son tan pequeñas.
Un plan que cambió.
Un horario que no se cumplió.
Una sensación rara en el pecho.
Y ahí estaba… esa vocecita conocida, queriendo adelantarse al final de la historia.
No porque la historia ya estuviera escrita,
sino porque mi cuerpo ya la conocía.
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Lo más difícil de este proceso no es dejar de sentir.
Es no actuar desde lo que sentimos en automático.
Porque cuando no nos escriben, no es solo “no me escribieron”…
es “¿ves? otra vez lo mismo”.
Cuando alguien se demora, no es solo tiempo…
es “no soy prioridad”.
Y ahí es donde empezamos a perdernos de nosotras mismas.
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Pero ese día hice algo distinto.
No reaccioné para castigar.
No reaccioné para perseguir.
No reaccioné para probar nada.
Simplemente me pregunté:
¿Qué quiero yo más allá del miedo?
Y desde ahí elegí.
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Porque sanar no es que desaparezcan estas preguntas.
Sanar es que, aunque aparezcan, ya no dirijan tus decisiones.
Es poder decir:
“Sí, me da miedo… pero no voy a actuar desde ese miedo.”
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Hay algo que he ido entendiendo con el tiempo:
No siempre que algo se siente como “otra vez lo mismo” es lo mismo.
A veces es solo una nueva oportunidad
de no repetir la misma versión de ti.
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Y no, no se trata de volverte fría.
Ni de no sentir.
Ni de hacerte la fuerte.
Se trata de sostenerte.
De no abandonarte justo en el momento donde más necesitas de ti.
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Porque al final, la verdadera pregunta no es:
¿Y si no soy suficiente?
La verdadera pregunta es:
¿Qué tanto estoy dispuesta a elegirme, incluso cuando siento que alguien más podría no hacerlo?
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Un pequeño kit de salvavidas emocional ????
Para esos momentos donde la mente se dispara y el corazón se encoge:
1. Nombra lo que sientes
No lo niegues. No lo maquilles.
“Estoy ansiosa”, “me siento insegura”, “tengo miedo”.
Ponerle nombre baja la intensidad.
2. Separa realidad de historia
Realidad: “no ha respondido aún”
Historia: “no le importo”
No son lo mismo.
3. Regresa a tu cuerpo
Respira más lento de lo que quisieras.
Muévete. Camina. Estírate.
La ansiedad no se resuelve solo pensando.
4. Haz un acuerdo contigo
“No voy a tomar decisiones desde este pico emocional”
Darte tiempo también es amor propio.
5. Recuérdate esto
Aunque hoy no funcione,
aunque alguien no se quede,
aunque algo no se dé…
eso no define tu valor.
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Tal vez no se trata de dejar de hacernos preguntas…
sino de empezar a darnos respuestas más amorosas.
Y quedarnos ahí.
Con nosotras.
Sin abandonarnos.
Incluso cuando da miedo.
Angelic Schrieder
Sobre el autor
Angelic Schrieder
Soy Angelic Schrieder
Me dedico a servir a los demás a través de reflexiones y filosofadas que nos ayudan a florecer, crecer y sanar desde mi propia experiencia. Mi carrera profesional es en sociología, pero prefiero que me conozcas como un espejo que refleja la humanidad en su esencia, igual que tú.
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