Opinión

El escritor que adquirió una deuda eterna con sus sentimientos

Nerio Luis Mejía

26/05/2026 - 06:35

 

El escritor que adquirió una deuda eterna con sus sentimientos

 

No fue el fin del mundo, pero las escenas tenían un aire apocalíptico. Por primera vez en la historia, nuestra generación presenció la llegada de una enfermedad desconocida. Hubo gran tribulación: muchas personas se refugiaron en el campo, huyendo de lo invisible, de aquello que jamás habíamos enfrentado en tiempos recientes.

Quizás fue eso lo que llevó a don Gilberto a alejarse de su pueblo y de su familia, como queriendo olvidar todo pasado. Se refugió en su propia soledad, huyendo de recuerdos que lo atormentaban a cada instante. Sobreviviente de aquella pandemia en la que toser bastaba para ser aislado, vivió el miedo que producía la simple gripa, una vez que el mortal virus apareció dejando millones de cadáveres alrededor del mundo.

Tras esa tragedia que la humanidad llamó Covid-19, nada volvió a ser igual. Don Gilberto, aunque no perdió a ningún miembro de su familia, sintió que había perdido al amor de su vida: aquella mujer que conoció en medio del miedo y la oscuridad que encerraron a la humanidad. En su mente vivían los recuerdos de unos ojos que se habían clavado en su alma, de un beso que nunca se dio, de un instante que se perdió. Desde entonces, quedó marcado por esa deuda eterna con sus sentimientos.

Su vida se volvió solitaria. Esquivaba toda conversación, como si temiera que los demás descubrieran el alma herida que cargaba. Escogió la soledad como único refugio, buscando en el silencio la cura para olvidar a aquella mujer a la que nunca confesó cuánto la quería. Poco a poco se transformó en un ser desconocido para familiares y amigos, quienes temían que la demencia hubiera visitado al más alegre hombre que el Caribe colombiano había conocido.

El de parrandas interminables, el que cantaba vallenatos a viva voz, el que dejaba que su cuerpo se meciera con la música y el golpe de palmas de sus amigos… ese hombre alegre y sin remordimientos ya no existía. Nadie comprendía qué había motivado a don Gilberto a apartarse del mundo. Su único testigo era una libreta vieja que guardaba en su mochila arhuaca, con páginas desprendidas que se acumulaban en el fondo del bolso artesanal. Era lo último que conservaba de aquellos tiempos en que recorría pueblos de la costa Caribe, su razón de existir. Ahora, solo quedaba un ser solitario, con la mirada perdida en el firmamento, como queriendo retroceder el tiempo para saldar la deuda con sus sentimientos.

Un día, el vecino más cercano notó que el fogón de Gilberto no humeaba. Se acercó y encontró su cuerpo tendido en el chinchorro, con las chancletas cruzadas debajo, como espantando brujas.

—¡Buenos días! —gritó el hombre.

No hubo respuesta, solo un leve movimiento que aseguraba que al menos estaba vivo. Carraspeó la garganta en señal de saludo.

—¿Cómo se siente, don Gilberto? ¿Se encuentra bien?

Tras unos segundos, respondió: —Sí, lo estoy. Gracias por preguntar.

El vecino insistió: —¿Qué necesita? ¿En qué puedo ayudarlo?

Esta vez, Gilberto respondió con ligereza: —¡En nada! ¿Acaso crees tú que alguien tenga la cura para los males del alma?

Se dio una ligera vuelta en su chinchorro y continuó: —No estoy solo por culpa de alguien ni de nadie. Fue mi decisión apartarme, ante la cobardía que hoy me juzga por no haber tenido el valor de decirle, cuando pude, cuánto la amaba.

Se incorporó, mostrando el torso delgado de un hombre que apenas parecía la sombra de sí mismo. Por primera vez alguien entendía que aquel hombre huía de una pena, que había escogido esconderse en la soledad como único juicio ante lo que nunca dijo. Desde entonces, todos fueron testigos de que don Gilberto no había enloquecido: simplemente estaba tratando de saldar una deuda eterna con sus propios sentimientos.

 

Nerio Luis Mejía

Sobre el autor

Nerio Luis Mejía

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Pensamientos y Letras

Nerio Luis Mejía es un líder comunal, defensor de los Derechos Humanos, quien ha realizado de manera empírica un trabajo de investigación acerca de las causas que han propiciado -y siguen alimentando- el conflicto armado y social colombiano. Mediante sus escritos, contextualiza las realidades territoriales.

@NerioMejia24

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