Opinión

Casas que salvan vidas: celebramos el nacimiento de la Red Nacional de Casas Refugio

Beatriz Ramírez David

01/06/2026 - 06:45

 

Casas que salvan vidas: celebramos el nacimiento de la Red Nacional de Casas Refugio

 

Hay decisiones del Estado que no pueden leerse únicamente como actos administrativos. Hay decisiones que tienen rostro, memoria y urgencia. El lanzamiento de la Red Nacional de Casas Refugio, impulsado por el Ministerio de Igualdad y Equidad los días 26 y 27 de mayo, es una de ellas. No se trata solamente de una política pública: se trata de una declaración ética y política en defensa de la vida de las mujeres.

Celebramos esta apuesta porque nace de una verdad dolorosa que el país ya no puede ignorar: miles de mujeres en Colombia han tenido que elegir entre permanecer en la violencia o quedarse sin techo, sin ingresos y sin protección. Durante décadas, demasiadas sobrevivientes escucharon la misma respuesta institucional: “denuncie”, sin que existieran condiciones reales para protegerlas después de denunciar. Hoy, la Red Nacional de Casas Refugio abre una puerta distinta: la posibilidad de resguardar la vida mientras se reconstruye la dignidad.

Las casas refugio no son caridad ni beneficencia. Son justicia.

Son espacios temporales, seguros y dignos para mujeres víctimas de violencias basadas en género y para quienes dependen de ellas: niñas, niños, personas mayores y familiares en situación de especial protección. Allí no solo se encuentra alojamiento; también acompañamiento psicosocial, orientación jurídica y herramientas para romper el ciclo de la violencia y recuperar autonomía. La Red busca precisamente articular y fortalecer estas respuestas en todo el territorio nacional, dando cumplimiento a la Ley 2215 de 2022 y consolidando una estrategia de protección con enfoque de derechos humanos.

Y por eso este lanzamiento merece aplausos.

Porque en un tiempo en el que los discursos de odio, los retrocesos y la indiferencia amenazan las conquistas feministas, Colombia envía un mensaje poderoso: la vida de las mujeres importa y debe ser protegida con decisión institucional.

Pero esta celebración también tiene memoria.

Nada de esto surgió de la nada. Las casas refugio son resultado de décadas de lucha del movimiento feminista, de organizaciones de mujeres, lideresas comunitarias, defensoras de derechos humanos y sobrevivientes que se negaron a aceptar la violencia como destino. Son hijas de marchas, litigios, denuncias y pedagogías populares que insistieron en algo elemental: ninguna mujer debe sentirse atrapada con su agresor por falta de alternativas.

Por eso, cuando hoy celebramos la Red Nacional de Casas Refugio, celebramos también a quienes sostuvieron esta exigencia cuando parecía imposible.

Hay otro aspecto que merece reconocimiento: la construcción de alianzas. Las transformaciones profundas rara vez se hacen en soledad. La consolidación de esta Red cuenta con el respaldo del proyecto ¡Libres!, una articulación que reúne cooperación internacional y compromiso institucional para fortalecer la prevención y atención de las violencias basadas en género. En este esfuerzo participan la Unión Europea, la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), el apoyo técnico de GIZ, la ejecución de Expertise France y el liderazgo del Ministerio de Igualdad y Equidad.

A esos aliados también hay que decirles gracias.

Gracias por comprender que la igualdad no puede ser un eslogan vacío ni una promesa electoral pasajera. Gracias por invertir en la protección de las mujeres y en la construcción de capacidades territoriales para que las respuestas no dependan del azar geográfico ni de la voluntad aislada de una administración local.

Porque la violencia machista no reconoce fronteras territoriales, pero las oportunidades de protección sí han estado históricamente marcadas por profundas desigualdades.

Durante años, las mujeres de zonas rurales, municipios pequeños y regiones históricamente abandonadas enfrentaron mayores barreras para acceder a medidas de protección. La Red Nacional representa una oportunidad para cambiar esa realidad, articulando gobernaciones, alcaldías y entidades que decidan comprometerse con una política de cuidado y protección real.

Y aquí aparece un reto que debemos nombrar con honestidad.

Celebrar no significa bajar la guardia.

Las feministas sabemos que las políticas públicas solo transforman vidas cuando cuentan con recursos suficientes, continuidad y voluntad política sostenida. Una Red Nacional de Casas Refugio no puede quedarse en ceremonias de lanzamiento ni en fotografías institucionales. Debe convertirse en presupuesto, personal especializado, seguimiento y cobertura territorial efectiva.

La pregunta no es si necesitamos casas refugio. La pregunta es cuántas más necesitamos y qué estamos dispuestas y dispuestos a hacer para garantizar su permanencia.

Que este lanzamiento sea, entonces, el comienzo de una responsabilidad colectiva.

Que gobernaciones y alcaldías se sumen. Que el sector privado entienda que proteger a las mujeres también es defender la democracia y el tejido social. Que la academia acompañe con investigación y formación. Que los medios narren estas historias con dignidad y sin morbo. Y que la ciudadanía comprenda que una casa refugio no es un gasto: es una inversión en vida.

Porque detrás de cada puerta segura hay una mujer que vuelve a respirar.

Hay una madre que deja de vivir con miedo.

Hay una niña que aprende que el amor nunca debe parecerse al terror.

Por todo ello, hoy aplaudimos y celebramos la Red Nacional de Casas Refugio. No como un punto final, sino como un comienzo esperanzador. Un país que protege a las mujeres es un país que se toma en serio la justicia.

Y la justicia, cuando por fin llega, también merece fiesta.

 

Beatriz Ramírez David

Sobre el autor

Beatriz Ramírez David

Beatriz Ramírez David

Mundo en femenino

Consultora en temas de Mujer y Género, facilitadora social y comunitaria, conferencista, online speaker y escritora. Embajadora de mujeres liderando América Latina y Global Ambassador NERDS RULE INC. Página web: https://beatrizramirezdavid.wordpress.com/

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