Opinión

Eliecer y El Pirata: amanecidas impensadas

Enoc Adolfo Guzmán

15/07/2026 - 06:35

 

Eliecer y El Pirata: amanecidas impensadas
Eliecer Miranda, callejones de Tenerife-Magdalena. El Pirata se negó a posar / Foto: archivo del autor recreada con IA

 

En una madrugada, recogía los vestigios de una parranda convocada para dar de baja a media docena de litros de tequila que me habían obsequiado.

Restaban aún dos botellas por culminar la tarea y ningún invitado, cuando, sorpresivamente, se aparecieron dos parranderazos de siete suelas: mi primo hermano Eliecer Miranda del Toro y otro parrandero que expresó su reticencia a ser nombrado en esta nota.

A este último, para efectos simbólicos de la narración, lo denominaremos simplemente "El Pirata".

—No se asuste docto que somos nosotros, ¡sus llaves! —anunció “El Pirata” en esas horas.

Los atendí a través de la reja de la puerta de mi casa a la cual mi esposa le había colocado precautelativamente candado para evitar una escapada. Haciendo gala de mis dotes de buen anfitrión tomé dos vasos destinados a jugos, se los rellené de tequila, y se los pasé a través de la reja.

—Ufff, joda. ¡Esto sí es trago bueno! —se estremeció de pies a cabeza “El Pirata”.

—He probado mejores— manifestó de manera displicente Eliecer.

En un error de cálculo, con el objeto de complacer a mi esposa quién ya había reclamado por la pernicia y de agilizar la partida de los inesperados invitados, y conocedor de su animadversión por la música clásica y su afinidad con el vallenato, escogí varios CD de la primera con el propósito de precipitar su despedida.

“No llores por mí, Argentina” en la majestuosa voz de Paloma San Basilio y el acompañamiento de la la Orquesta Sinfónica de Europa, irrumpieron en la madrugada y dieron inicio a una larga lista de temas destinados a oídos más selectos.

Plácido Domingo, Pavarotti y Andrea Bocelli, desfilaron impensadamente en una amanecida tenerifana.

—¡Esto sí es música!, ¡póngame el lago de los Cisnes! —gritaba eufórico “El Pirata”.

Y en un dos por tres dieron cuenta de los 2 litros de tequila....

Subrepticiamente, y aprovechando el semisueño de mi esposa, extraje una botella de Buchanan’s Master, 18 años, reservada para ocasiones especiales, y repetí la dosis a los parranderos, quienes también dieron rápida cuenta de ella.

—¡Joda esta está mejor, sabe a Ron Caña! —exclamó El Pirata....

Te reivindicaste —me dijo con gesto adusto Eliecer.

En la búsqueda de temas musicales para favorecer su pronta retirada, encontré uno de la sinfónica de Londres (LSO), con las bandas sonoras de las icónicas películas, La Guerra de las Galaxias y En busca del arca perdida, y ¡ahí si fue la tapa!

—¡Que música tan linda! ¡Dios guarde a mi madre! —gritaba “El Pirata” con los ojos aguarapados.

“El Pirata” no danzaba, sino que levitaba... en tanto Eliecer fungía como violinista consumado, marcando los compases con una precisión que el mismísimo director de la LSO, Claudio Abbado, hubiera envidiado.

Recuerdo que ya floreaba el día cuando se levantó mi esposa y, en tono poco amigable, hizo el enésimo llamado:

 —¡Ya está bueno de tanta pernicia!

Atropellado por el licor, encontré una botella extraviada de aguardiente, se la pasé a los invitados y me despedí aceleradamente de ellos.

—Bueno muchachos, ya está bueno, ya está clareando, nos vemos en una próxima parranda…

—¡Palabra de gallero! —dijo Eliecer— pero le voy a decir algo: y no lo coja a mal, la próxima procure estar bien aprovisionado porque hoy el trago estuvo como graneaito... ¡y que sea con la misma música!— replicaron al unísono.

Para al mediodía siguiente, y en medio de un monumental guayabo que me partía hasta el alma, pasó la seño Magalis Arias. Venía de desempeñar sus labores secretariales en el colegio “Simón Bolívar” y me indagó: 

—¡Ajo, Enoc Adolfo! ¿Y con quién fue esa amanecida que tenías esa música tan especial? ¿Tenías algún invitado de Bogotá o algún político importante de Santa Marta? 

—Ni lo uno ni lo otro, Maga —le contesté—. La amanecida fue nada más y nada menos que con mi primo Eliecer Miranda y “El Pirata”.

 

Enoc Adolfo Guzmán

Sobre el autor

Enoc Adolfo Guzmán

Enoc Adolfo Guzmán

Hablando de Vallenatos

Enoc Adolfo Guzmán, abogado especializado en derecho administrativo, quien, años atrás mantuvo la columna “Hablando de Vallenatos” en el Diario La Libertad de Barranquilla, alusiva a la temática de canciones y compositores vallenatos, retoma su pluma con registro de publicaciones anecdóticas recientes en medios culturales de la Costa Caribe.

14 Comentarios


Argemiro Herera Arias 15-07-2026 11:29 AM

Invitados improvisados parranderos de primera linea que con el licor afinan sus oidos y buena la sorpresa de degustacion de la musica clasicsa de parte de persinajes que pensabaa que no tenian sensibilidad por esa musica. Excelente escrito. Solo me falta adivinar de quien se treta el Pirata.

Heberto Gutierrez 15-07-2026 11:41 AM

Eliecer protagonista de muchas parrandas

Miguel anillo Arrieta 15-07-2026 11:46 AM

Jajajaja tremenda parranda compa con esos dos personajes que casi no les gusta el licor éso fue una gran casualidad ese par de invitados jajaja

Nayith BadilloH 15-07-2026 01:27 PM

En Tenerife despues que haya trago, cualquier música es apta para deleitar los oídos y amanecer JajaJaja

ABDALA JATTAR SANCHEZ 15-07-2026 01:39 PM

Para una buena parranda solo se necesita una guitarra con un canta vallenato , buenas amistades y si acaso un trago así sea graniaitooo !!! Jajajja

Hernán del Portillo Vega 15-07-2026 04:23 PM

Dr Guzmán, para la próxima, sírvale el ron por gotica, y, suéneles vallenatos sin comerciales para que vea que se van rapidito. Jaja, invierta la fórmula.

Ramiro Ricaurte 15-07-2026 06:59 PM

Compadre esta anécdota la considero clásica, pues, los acontecimientos nos demuestran ,que para el buen parrandero, cualquier pretexto es válido para una amanecida,se escapó el sancocho...éxitos! Fort Lauderdale, Florida, USA, 07-15,2027

Jonas Cervantes Botero 16-07-2026 07:26 AM

Como dicen los amigos . Habiendo trago cualquier música es buena. Pero debemos reconocer que en tenerife tenemos un gusto musical diverso. Un saludo para todos

Alberto Mojica Arias 16-07-2026 09:00 AM

Jajajajajaja ésos casos si se han visto en mi tierrita querida. Que tiempos aquellos, buen relato

Manuel Esteban Rodriguez Garcia 16-07-2026 09:20 PM

Está anécdota me hace recordar a mi primo Andrés Lozano Ovalle, cuando me recibio en Bogotá para mis prácticas profesionales en Cerrejón. Al poco tiempo desperté el gusto por el tequila en noches de música clásica, escuché el lago del cisne negro y en ocasiones a David Sánchez julio en su cuentos.

Eros Herrera 16-07-2026 09:48 PM

Me imagino que estaba bien borracho \nBailaba hasta las propagandas jajaja

Elsy Badillo 17-07-2026 11:16 AM

Jaajjajajaj mi Amigo Eliecer Miranda, no sele arruga a nada el es de la linea Echeleee, quien sera el Pirata jummmm muy buena Jajajjjajajajjaaj.

Luis Domingo Garcia Marimón 17-07-2026 03:18 PM

Jajaja Joda Compa que vaina buena para usted despistar a los parranderos que se fueran por la música, me imagino a Eliécer pidiéndole tada la noche la canción Mi muchacho de Diomedes Díaz. Jajajajajajaja

Jose Cortina Molina 05-08-2026 11:51 AM

Menos mal no le puso el caramelito, sinó se hubiera ido más tarde ????????????????

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