Opinión
Las mujeres y la fuerza del amor deconstruido

Hoy escribiré con la licencia de enseñanzas que me han dejado mujeres ancestrales, feministas pioneras y mi super abuela centenaria Rita Contreras, con ese profundo respeto transitaré por la crítica y la autocrítica a decisiones de las primeras olas del feminismo, en las cuales, a las mujeres se les “condenaba” paradójicamente al amor abnegado con disfraz de “liberación femenina” y de “autosuficiencia” que terminaban en muertes tempranas, en amores romantizados, violencias normalizadas y olvido de ellas mismas; históricamente eso nos ha marcado a todas las mujeres, porque nos condenan a convencernos de que con todo podemos y parece que de eso es difícil sacudirse, de esta manera, nos olvidamos del autocuidado y el amor propio por “maternar” al mundo entero y dejarnos en segundos o terceros lugares a nosotras.
Hoy le escribo a los nuevos feminismos y/o a las formas contemporáneas de vivirnos, mujeres, a esas que buscamos trascender de manera genuina mediante sanaciones de línea uterina, retiros, terapias y aperturas de nuevas formas de amores deconstruidos. Sé que no es un camino fácil y que no se termina de sanar de un día para otro, sin embargo, se alza una generación de mujeres enamoradas de sí mismas, entendiendo el valor de elegirse a ellas como prioridad, valientes ante el señalamiento social, por ejemplo, de ser llamadas egoístas, y esa es una de las grandes paradojas porque, entre más nos amamos y respetamos, más reconciliamos nuestra relación con el mundo, nuestra lealtad y transparencia.
El amor deconstruido se viste de gala contra la culpa, se aplica perfumes de amores sanos, se visualiza en relaciones creativas y no sufridas, las mujeres en general están (estamos) despertando y amándose tanto que no es fácil someterlas a amores romantizados en el que un dominio las condena a sufrir y a fragmentarse hasta perder la esperanza.
Hoy hablo por las valientes mujeres con las que trabajo, con las que comparto clubes de lectura, círculos de sororidad o charlas, a las globales, diversas y diferentes, rurales, políticas, afros, indígenas, urbanas, artesanas, científicas, cantantes o deportistas, todas ellas con sus historias de dolor, sanación, miedos o valentía; todas merecen ser honradas como vientres fructíferos que son de transformación y luz planetaria.
Somos agua, fuego, tierra, vientos, magia y poder infinito, aunque a veces pensemos que no; considero que todas las mujeres que transitan mi vida desde mis ancestras hasta las que están por nacer, llenan mi espíritu de fe inagotable, las mujeres nos salvamos cada vez que activamos la juntanza universal y hacemos de nuestras diferencias una gran fortaleza.
No nos negamos al amor por miedo y nos atrevemos a vivirlo desde formas políticas, revolucionarias, feliz, salvándonos de ese imaginario social de resiliencia, padecimiento y violencias. Sanamos para avanzar y crear.
Conozco a miles que hoy sonríen y agradecen los nuevos comienzos, posterior a pensar que no podrían superar una tusa, un olvido, un rechazo o un engaño, que se sometieron a la heteronormatividad por miedo al señalamiento, que soportaron un amor patriarcal y dañino por miedo a la soledad y que clamaron a sus diosas entre sollozos un nuevo amor, las conozco tan bien que una de esas, soy yo.
Hoy les habla una feminista plural, indígena, afro, consciente de que necesito de los otros y otres, que no soy mujer maravilla, que soy fragilidad y humanidad, una mujer románticamente libre, enamorada y renacida. Hoy hablo del amor deconstruido como una apuesta política de cuidado integral y fuerza ancestral, una que es agua y fuego y que se enamoró sin dejarse paralizar del miedo.
Estas letras son de esperanza al amor y de revolución femenina que rompe relatos de amores inequitativos y machistas. Hoy les digo mujeres, que el mundo será mejor con más mujeres despiertas a ellas mismas y conscientes de su valor en el mundo, que no dependamos de nada ni de nadie para que las luces se enciendan, que el mejor atuendo, el que más bonito nos quede sea el amor propio.
Hoy, desde esa orilla de años sanando, danzando rituales de nuevos comienzos y haciendo de cada día una poesía de esperanza, publico con risas expandidas que estoy caminando una galaxia de amor deconstruido que tiene vibras, hormonas, neuronas, ternuras, imperfecciones y decisión de dejarse amar y amarme.
Gracias AMGF por aparecer, por quedarte, por dejarme estar en ti y por ponerme a escribirle a ese amor que revoluciona y que potencia mis acciones y mis causas feministas, culturales y antirracistas. Por supuesto, estamos tejiendo un amor que también está preparado para las tormentas y días no tan soleados, porque lo sabe, lo entiende y lo vive imperfectamente perfecto.
Fabrina Acosta Contreras






