Opinión

El verdadero desafío: mujeres que ejercen el poder para transformar

Beatriz Ramírez David

14/09/2026 - 06:05

 

El verdadero desafío: mujeres que ejercen el poder para transformar

 

Durante años hemos hablado de empoderar a las mujeres. Les hemos enseñado a confiar en sí mismas, a reconocer sus capacidades, a fortalecer su autoestima, a romper techos de cristal, a emprender, a liderar y a ocupar espacios. Todo ello ha sido necesario. Pero quizá ha llegado el momento de hacernos una pregunta incómoda: ¿qué sucede después de que una mujer se siente empoderada?

Porque una mujer puede creer en sí misma y, sin embargo, seguir sin tener capacidad real para decidir. Puede estar preparada profesionalmente y no participar en los espacios donde se distribuyen los recursos. Puede tener liderazgo, pero no estar sentada en la mesa donde se toman las decisiones que afectan su vida y la de millones de personas.

Por eso sostengo que necesitamos ir más allá del discurso del empoderamiento. No necesitamos solamente más mujeres empoderadas. Necesitamos mujeres con poder para transformar.

No se trata de renunciar al empoderamiento. Se trata de comprender que el empoderamiento individual no es suficiente cuando las estructuras continúan siendo desiguales.

La historia de los derechos de las mujeres demuestra que muchas de las conquistas que hoy consideramos fundamentales fueron posibles porque mujeres organizadas ocuparon espacios de decisión, cuestionaron leyes, transformaron instituciones y disputaron el poder. El reconocimiento de derechos políticos, económicos y sociales no fue producto únicamente de mujeres que aprendieron a creer en sí mismas; fue también resultado de mujeres que decidieron participar, organizarse, incidir y transformar las reglas del juego.

Y las cifras actuales nos recuerdan que esa tarea está lejos de terminar. Según ONU Mujeres, en 2026 las mujeres representan apenas el 27,5 % de los integrantes de los parlamentos nacionales y solo el 22,4 % de quienes encabezan ministerios a nivel mundial. Apenas 28 países tienen una mujer como jefa de Estado o de Gobierno. Al ritmo actual, la paridad en las posiciones más altas del poder político podría tardar alrededor de 130 años.

Pero hay algo todavía más revelador: no basta con que las mujeres lleguen; importa también dónde llegan y qué capacidad tienen para decidir.

Las mujeres continúan estando sobrerrepresentadas en áreas asociadas tradicionalmente con el cuidado, la familia, la inclusión o la igualdad de género, mientras los hombres siguen predominando en carteras relacionadas con economía, defensa, justicia, asuntos exteriores y otros ámbitos estratégicos del poder.

Entonces debemos preguntarnos: ¿estamos realmente redistribuyendo el poder o simplemente permitiendo que algunas mujeres entren a espacios diseñados bajo reglas que todavía no han cambiado?

Esta discusión también trasciende la política. El Banco Mundial ha mostrado que, en las 190 economías analizadas en Women, Business and the Law, las mujeres disfrutan, en promedio, de alrededor de dos tercios de los derechos legales de los hombres, y que existe una importante brecha entre las leyes existentes y su implementación efectiva.

Esto significa que el problema no es solamente la falta de capacidades de las mujeres. También es la existencia de sistemas que siguen limitando el ejercicio efectivo de esas capacidades.

Por eso necesitamos cambiar la conversación. Una mujer con poder no es una mujer que domina a otras personas. Es una mujer que puede decidir sobre su propia vida, participar en las decisiones colectivas, acceder a recursos, influir en las políticas públicas, transformar instituciones y abrir caminos para otras mujeres.

El poder, entendido desde una perspectiva democrática y de derechos humanos, no debería ser un privilegio reservado para unos pocos. Debe ser una herramienta para transformar las condiciones que producen desigualdad.

Y la evidencia muestra que cuando las mujeres participan efectivamente en la toma de decisiones, las prioridades también pueden cambiar. ONU Mujeres recoge, por ejemplo, investigaciones que encontraron una mayor cantidad de proyectos de agua en comunidades de India dirigidas por mujeres y una relación causal entre la presencia de mujeres en gobiernos municipales de Noruega y una mayor cobertura de servicios de cuidado infantil.

Esto nos obliga a superar otra idea: que incorporar mujeres al poder es únicamente una cuestión de justicia. También es una cuestión de calidad democrática y de transformación social.

Necesitamos mujeres que no solamente aprendan a sobrevivir dentro de las estructuras existentes, sino que tengan la posibilidad de modificarlas.

Necesitamos mujeres en los parlamentos, pero también en las presidencias de las comisiones que deciden sobre presupuesto, justicia, economía, seguridad y política exterior. Mujeres en las juntas directivas, pero también con capacidad efectiva de decisión. Mujeres en las universidades, en los medios, en las empresas, en las organizaciones sociales y en los espacios donde se construye la agenda pública.

Y necesitamos algo más: mujeres que no lleguen solas.

Porque transformar el poder también significa construir redes, abrir puertas, patrocinar el talento de otras, compartir conocimientos y evitar que la primera mujer que alcanza una posición de liderazgo sea también la última.

Durante demasiado tiempo hemos dicho a las mujeres: prepárate, confía en ti, trabaja duro y algún día llegará tu oportunidad.

Hoy necesitamos decir algo diferente:

Prepárate, sí. Cree en ti, por supuesto. Pero también reclama tu lugar, participa, organiza, incide, decide y transforma. Porque una mujer empoderada puede cambiar su propia historia. Una mujer con poder para transformar puede cambiar las condiciones para que muchas otras también puedan hacerlo.

Ese es, en mi opinión, el verdadero desafío de nuestro tiempo: no solamente lograr que más mujeres lleguen al poder, sino transformar la manera en que entendemos, ejercemos y distribuimos el poder.

No queremos mujeres ocupando sillas para demostrar que pueden sentarse en ellas. Queremos mujeres tomando decisiones que cambien la vida de las personas. Porque el objetivo nunca fue simplemente llegar. El objetivo es transformar.

 

Beatriz Ramírez David

 

Referencias

ONU Mujeres. Facts and figures: Women’s leadership and political participation. 2026.

ONU Mujeres / Unión Interparlamentaria. Women in politics: 2026. 2026.

Banco Mundial. Women, Business and the Law 2024. Washington, D.C., 2024.

Sobre el autor

Beatriz Ramírez David

Beatriz Ramírez David

Mundo en femenino

Consultora en temas de Mujer y Género, facilitadora social y comunitaria, conferencista, online speaker y escritora. Embajadora de mujeres liderando América Latina y Global Ambassador NERDS RULE INC. Página web: https://beatrizramirezdavid.wordpress.com/

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