Opinión

Fui presa de mis inseguridades

Angelic Schrieder

08/10/2026 - 03:30

 

Fui presa de mis inseguridades

 

Hay canciones que uno escucha y simplemente le gustan. Y hay otras que parecen llegar en el momento exacto para decirte algo que todavía no habías podido poner en palabras.

“Fui presa de mis inseguridades” es una de esas frases que me atravesó.

Porque, si soy honesta, ¿cuántas veces no hemos sido nosotras mismas las que nos hemos encerrado?

No porque alguien haya puesto un candado en nuestra puerta, sino porque tuvimos miedo.

Miedo a equivocarnos.
A que no nos elijan.
A que nos dejen.
A no ser suficientes.
A tomar una decisión y después arrepentirnos.
A decepcionar a quienes amamos.
A empezar de nuevo.

Y entonces comenzamos a vivir con cuidado.

Medimos lo que decimos. Pensamos demasiado antes de sentir. Dudamos de nuestra intuición. Buscamos aprobación. Intentamos controlar los resultados para no volver a sentir dolor.

Hasta que un día nos damos cuenta de algo incómodo: quizás nadie nos está encerrando. Quizás llevamos nosotras mismas la llave.

Yo también he sido presa de mis inseguridades.

He confundido prudencia con miedo.
He llamado intuición a veces a lo que era temor.
He querido tener certezas antes de atreverme a vivir.

Y qué cansancio.

Porque la vida no viene con garantías.

Nadie puede asegurarnos que una decisión será perfecta, que una relación durará para siempre, que un sueño saldrá como lo imaginamos o que nunca volveremos a sufrir.

Pero quizás vivir no consiste en conseguir todas esas garantías.

Quizás vivir consiste en atrevernos a hacerlo aun sabiendo que podemos equivocarnos.

Y ahí es donde aparece para mí una pregunta que atraviesa todo lo que hoy estoy construyendo con Siéntete WOW:

¿En qué momento dejamos de maravillarnos con la vida?

Porque cuando estamos atrapados en nuestras inseguridades, dejamos de mirar lo que está pasando frente a nosotros.

La vida puede estar ofreciéndonos un amanecer y estamos preocupados por el mañana.

Puede estar regalándonos un abrazo y estamos pensando en cuándo terminará.

Puede aparecer una oportunidad y estamos pensando en todas las razones por las que podría salir mal.

Puede llegar el amor y estamos intentando descubrir cómo protegernos de perderlo.

Y así, tratando de evitar el dolor, también evitamos muchas veces la experiencia de estar plenamente vivos.

Para mí, volver a maravillarnos con la vida no significa vivir en una felicidad permanente. No significa negar las heridas, hacer como si nada doliera o repetir frases bonitas frente al espejo.

Significa algo mucho más sencillo y, a la vez, mucho más profundo:

volver a estar presentes.

Volver a escucharnos.

Volver a confiar en nuestra propia voz.

Permitirmos sentir sin tener que entenderlo todo.

Mirar nuestra historia con ternura, incluso aquellas partes de nosotras que alguna vez juzgamos.

Y quizá, poco a poco, dejar de vivir como prisioneras de todo lo que alguna vez nos dio miedo.

Porque nuestras inseguridades no son nuestra identidad.

Son historias que aprendimos.

Y si algunas historias las aprendimos, también podemos aprender otras.

Una donde no tengamos que ser perfectas para sentirnos valiosas.

Una donde no necesitemos tener todo bajo control para sentirnos seguras.

Una donde podamos decir: “No sé qué va a pasar, pero quiero vivir esto”.

Una donde podamos volver a elegirnos.

A veces creo que maravillarnos con la vida no es volver a ser quienes éramos antes de que nos rompieran el corazón.

Es convertirnos en alguien que, después de todo lo vivido, todavía puede mirar la vida y decir:

“Quiero seguir sintiendo.”

Quizás de eso se trata.

De dejar de ser presa.

De recuperar la llave.

Y abrir la puerta.

Porque la vida sigue ahí afuera.

Esperándonos.

Y tal vez todavía tenemos muchísimo por maravillarnos.

Gracias por leerme 


 

Angie Schrieder 

Creadora de Siéntete WOW

Sobre el autor

Angelic Schrieder

Angelic Schrieder

Soy Angelic Schrieder

Me dedico a servir a los demás a través de reflexiones y filosofadas que nos ayudan a florecer, crecer y sanar desde mi propia experiencia. Mi carrera profesional es en sociología, pero prefiero que me conozcas como un espejo que refleja la humanidad en su esencia, igual que tú. 

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