Opinión
Festivales vallenatos en veremos

Sabemos que una gran cantidad de festivales en los que se realizan concursos relacionados con nuestra música vallenata han sido creados y organizados, en sus inicios, por personas naturales o jurídicas privadas. Las autoridades locales o regionales no siempre han sido protagonistas en la creación de este tipo de eventos.
También conocemos que, una vez estos festivales son acogidos por la comunidad y se convierten en instituciones que le dan identidad cultural a la población, aparecen, ahí sí, los políticos y las autoridades a tratar de adueñarse de ellos y sacarles réditos de toda índole.
Lo que hemos comprobado históricamente es que, como consecuencia de las guerras intestinas entre políticos y gobernantes locales, son muchos los festivales vallenatos que han salido golpeados, han sido suspendidos por años e incluso algunos han desaparecido para siempre.
Son pocos los festivales vallenatos que han logrado mantenerse completamente al margen de los intereses de la politiquería.
Este año algunos de esos festivales fueron suspendidos invocando solidaridad con las poblaciones afectadas por el terremoto. Sin embargo, también han surgido interrogantes sobre el peso que pudieron tener las dificultades económicas y las diferencias entre organizadores y autoridades locales.
Paradójicamente, la anunciada batalla cultural y las incertidumbres presupuestales hacen temer que para el próximo año varios festivales puedan quedar en cuidados intensivos, en el mejor de los casos. Existe preocupación por la continuidad de los pequeños apoyos que reciben del Programa Nacional de Concertación Cultural del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes.
Ahora bien, teniendo en cuenta que 2027 es un año de elecciones territoriales, esto podría convertirse en un salvavidas temporal para aquellos festivales que están en manos de grupos políticos. Podrían ser ellos y sus patrocinadores quienes se encarguen del apoyo financiero, a cambio de que el evento sirva de vitrina a sus candidatos.
Pero ojo, se trata de un arma de doble filo. En algunas poblaciones ha ocurrido que llega al gobierno municipal una persona contraria políticamente a quienes organizan el festival y pasa una de estas tres cosas: los alinea a su favor, cambia a toda la junta organizadora o no permite que se haga el evento.
Da tristeza que festivales vallenatos tan grandes e importantes como el Cuna de Acordeones de Villanueva, La Guajira, y el Festival de Acordeones del Río Grande de la Magdalena, de Barrancabermeja, Santander, atraviesen dificultades que ponen en riesgo su continuidad. En el caso de Villanueva, su versión 48 fue aplazada para junio de 2027, en medio de dificultades económicas, institucionales y organizativas.
Invito a los líderes y gestores culturales de esos municipios a deponer sus diferencias y asumir el compromiso de salvar estos patrimonios culturales. Los festivales no pueden seguir dependiendo de quién gane una alcaldía, de quién presida una junta o de quién tenga la chequera. Son de los pueblos, y los pueblos no deberían quedarse sin sus festivales por las disputas de quienes transitoriamente los administran.
Colofón: Hablando de festivales, este fin de semana, en el corregimiento de Valencia de Jesús, a muy pocos kilómetros de Valledupar, se realiza la versión 28 del Festival Calixto Ochoa y las fiestas patronales de la Virgen del Rosario. En el evento se rendirá un homenaje póstumo a la periodista Rosa Elena “Ocha” Rosado y se realizarán concursos de canción inédita, piquería y acordeón infantil.
Jorge Naín Ruiz Ditta






