Opinión

Lulú, una perrita sin un pelo blanco

Baldot

14/10/2026 - 04:40

 

Lulú, una perrita sin un pelo blanco

 

Llegó a casa una noche de llovizna trémula que suelen caer en un pueblito al que le llaman Valledupar, ese pueblo en donde se escucha música vallenata hasta en la sopa…

“Bueno, como les contaba, fui adquirida por Pau, una linda chica de ojos preciosos y grandes cafés. Esto lo sé porque me enteré después por lo que mis orejitas escuchaban desde abajo cuando los humanos con sus bocas ruidosas le decían a mi dueña, y ella, apenas vio el anuncio en su móvil de que me regalaban (porque tal vez era muy negrita o no tenían donde tenerme), ella sin pensarlo le escribió a mi dueño de ese momento; le dijo que me quería, y sí que me quería.

No pidió permiso a su padre para adoptarme, sólo me vio y me quiso de inmediato… Aaah, se me olvidaba, ella le mostró a su mamita Belén mi foto y ésta le dijo: “Está bien, Pau, esa perrita negra se ve que es una chandosa, la enseñas a comer de todo y a portarse bien”.

Vaya, qué discriminación pero no importa, me quedé con Paula, ella me cayó bien, casi no hablaba nada, poco le entendía, me agradó al instante sin conocerla mucho. En la casa de mi antigua dueña, donde nací y me trajeron a este mundo de perros, sigue mi linda mamita a quien le doy gracias por parirme junto a mis hermanitos que no sé dónde fueron a parar los afortunados…

No importa que no sea pedigrí, no causo peligro como ustedes, me entienden así, ya tengo hogar y tengo dueño, mejor dicho mi dueña, así ha sido mi llegada a dónde Paula, ahora les contaré mi estadía.

Pau me trajo dentro de un bolso, sólo mi cabecita se asomaba para ver y sentir la brisa, ella detrás montada en un aparato de dos ruedas, creo que la llaman “moto”, se sentía bien ella y su novio, supongo porque el joven hablaba “muy chévere”, cariñosamente con Pau, dándole unos consejitos que si le gustaba su nueva mascota, o sea yo, el muy teso se refería a mí. “Claro que ella me cuidará, tontico, no ves como me lleva dentro de este bolso”, decía yo en mi mente y miraba con mis ojitos negros como perla a mi Pau.

Por fin llegamos a una casa grande de color blanco, subimos por una pequeña rampa… Y ustedes se preguntarán: ¿Y por qué esta perrita tan pequeña sabe tanto? Pues, la respuesta es que este escrito lo escribí cuando aprendí a vivir con los humanos.

Pau abrió la reja, me puso en el suelo, y de inmediato supe que este sería mi hogar; “Entra, Lulú”, me dijo y me gustó el nombre. La quedé mirando; ella me dijo: “Sigue Lulú, aquí vivo, anda, entra”. Cuando entré, me sorprendió semejante casa. Casi sin muebles, un solo butacón negro y una enorme sala, olfateé un poco me detuve y me dije: “esto huele mal, está casa huele a gato”.

De repente, dos grandes gatos empezaron a mirarme, yo me metí entre los pies de Pau, ella me alzó y me dijo: “no te preocupes, Lulú, esos gatos no harán nada”, y los espantó con una patada y ya entré a su casa, empecé a mirar colores por todo aquel lugar.

“Woww, qué hermosas pinturas, esto es un lugar de colores… ¿Será que Pau es una pintora?”. Por un momento creí eso. Me llevó a una habitación que parecía su cuarto y me dio de comer. Aquella habitación tenía una cama enorme, más pinturas y un espejo con muchísimas luces, un escaparate, abanicos y cosas de ellas por todo el lugar.

Mientras yo me acomodada en mi nuevo hogar ella platicaba con su novio que parecían más amigos que novios, ni un beso se daban, que aburridos… Bueno, ella muy pronto quedó sola conmigo, sentía que ella estaba feliz, y yo bien tonta. Por toda la habitación me tropezaba con el piso, estaba demasiado resbaloso, me volvía a levantar y Pau, feliz, empezó a tomarme fotos y a escribirle a todas sus amigas que tenía una mascota.

Tomó su móvil le marcó a alguien importante, al parecer era su padre, y le dijo que quería un perro que estaban regalando (ya ella me tenía, tal vez lo dijo así por si él se negaba). Su sonrisa delicada me iluminó, el viejo del otro lado le había escrito que sí.

Ya me sentía dueña del lugar. Lulú aquí se queda. 

 

BALDOT

 

Sobre el autor

Baldot

Baldot

Fintas literarias

Uvaldo Torres Rodríguez. “Baldot”. Artista que expresa su vida, su historia, sus sueños a través del lienzo, plasmando su raza, lo tribal, lo ancestral, y deformando la forma en la búsqueda de un nuevo concepto. Redacta su vida a través de la pintura, sus fintas literarias las escribe con guantes de boxeo. Con amor al arte y a la literatura desde niño.

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