Opinión

La camisa rosada y el capital erótico de Petro

Diógenes Armando Pino Ávila

30/10/2026 - 05:40

 

La camisa rosada y el capital erótico de Petro
La camisa rosada del expresidente Gustavo Petro se ha vuelto el centro de muchas discusiones / Foto: Redes sociales

 

¡Mis queridos amigos! En Colombia, la política nunca deja de sorprendernos. Cuando uno cree que ya lo ha visto todo, aparece un nuevo escándalo, se destapa una polémica y terminamos hablando de asuntos que van desde las altas esferas del poder hasta los colores de la ropa interior. ¡Aquí no hay aburrimiento que valga!

El último escándalo divulgado por la revista Semana me hizo desempolvar algunas lecturas y reencontrarme con una teoría de la socióloga británica Catherine Hakim: el famoso capital erótico. Según Hakim, además del capital económico, el cultural y el social, existe otro recurso que puede abrir puertas: el atractivo personal. La belleza, el encanto, la vitalidad, la elegancia, la manera de vestir y las habilidades sociales pueden convertirse en ventajas en el trabajo, los negocios y hasta en la política.

¡Ajá! Dicho en buen costeño, hay gente que tiene plata, gente que tiene conexiones y gente que, además, tiene su gracia. Y, según esta teoría, todo eso puede representar una forma de poder. Pero una cosa es la teoría de la socióloga británica y otra muy distinta es el espectáculo que estamos viendo en Colombia. Porque ahora resulta que una camisa rosada a cuadros se ha convertido en protagonista de una controversia que tiene a medio país hablando de Gustavo Petro, de supuestos encuentros sexuales y de presuntas irregularidades relacionadas con recursos públicos.

La revista Semana ha divulgado versiones que involucran a 48 mujeres y declaraciones atribuidas a Deicy Alejandra Jiménez Ramírez sobre supuestos servicios sexuales. Se trata de señalamientos que deben examinarse con seriedad y cuyas afirmaciones no pueden darse por probadas simplemente porque aparezcan en los titulares. Sin embargo, en las redes sociales ya hay material para llenar varias temporadas de una telenovela.

¡Caramba, presidente! Durante años, sus adversarios lo presentaron como guerrillero, incendiario, mamerto y hasta le endilgaron otros calificativos. Pero ahora parece que algunos quieren cambiarle el libreto: de amenaza para la seguridad nacional habría pasado a semental de leyenda. ¡Eso sí es una transformación de imagen! Ni la mejor agencia de publicidad consigue semejante reposicionamiento de marca en tan poco tiempo.

Y aquí es donde comienzan las preguntas. ¿Quién filtra estas historias? ¿Qué intereses hay detrás? ¿Se busca esclarecer hechos o alimentar una tormenta mediática? ¿Hay alguna relación con la controversia de las llamadas donaciones?

Son preguntas legítimas, pero las respuestas necesitan pruebas. Porque una cosa es sospechar y otra demostrar. Y en este país, donde los rumores corren más rápido que una moto en las calles del pueblo, a veces la sentencia se dicta en las redes antes de que aparezca la primera evidencia.

También se habla de supuestas fiestas sexuales en la Casa de Nariño. Y uno se pregunta: ¿cómo semejante desfile de visitantes habría podido mantenerse oculto? ¡Ni entrando por el sótano, como el célebre alias Job, resulta fácil garantizar el secreto cuando hay tanta gente de por medio! En Colombia, hasta un chisme de vecindario termina convertido en noticia nacional; imagínense semejante historia en la sede presidencial.

Mientras tanto, la izquierda progresista parece haber encontrado una nueva mina de oro en los memes. Las redes están inundadas de chistes sobre la camisa rosada a cuadros. Y aquí viene lo mejor: nuestros comerciantes asiáticos, que no pierden una oportunidad de negocio, podrían estar calculando cuántas camisas rosadas fabricar. Temu, Shein y Alibaba quizá encuentren en la controversia una inesperada estrategia de mercadeo. ¡Quién quita que dentro de poco uno entre a comprar una camisa y le pregunten: «¿La quiere rosada tradicional o rosada presidencial?».

Nuestros diseñadores tampoco deberían quedarse atrás. Silvia Tcherassi, Johanna Ortiz, Hernán Zajar y otros talentos de la moda podrían lanzar una colección inspirada en esta tendencia. ¡De la Casa de Nariño a las pasarelas internacionales, con escala en los memes!

Pero, bromas aparte, aquí hay algo que merece reflexión. La política se ha convertido en un espectáculo donde la imagen, la intimidad y el escándalo compiten por la atención pública. Y mientras discutimos camisas, encuentros y rumores, los asuntos de fondo corren el riesgo de quedarse esperando en la sala.

La teoría del capital erótico de Catherine Hakim plantea interrogantes sobre el atractivo como instrumento de poder. El caso colombiano nos recuerda, además, que ese atractivo puede transformarse en arma política, mercancía periodística y combustible para las redes sociales. Al final, uno no sabe qué terminará siendo más rentable: una buena investigación periodística, un escándalo político o una camisa rosada a cuadros.

¡Porque en Colombia la banalidad también cotiza en bolsa, mis amigos! Y mientras unos buscan la verdad, otros ya están buscando la camisa de su talla.

 

Diógenes Armando Pino Ávila

Sobre el autor

Diógenes Armando Pino Ávila

Diógenes Armando Pino Ávila

Caletreando

Diógenes Armando Pino Ávila (San Miguel de las Palmas de Tamalameque, Colombia. 1953). Lic. Comercio y contaduría U. Mariana de Pasto convenio con Universidad San Buenaventura de Medellín. Especialista en Administración del Sistema escolar Universidad de Santander orgullosamente egresado de la Normal Piloto de Bolívar de Cartagena. Publicaciones: La Tambora, Universo mágico (folclor), Agua de tinaja (cuentos), Tamalameque Historia y leyenda (Historia, oralidad y tradición).

@AvilaDiogenes

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