Opinión

El horario de atención en los bancos

José Atuesta Mindiola

24/07/2013 - 11:05

 

El horario de atención al público en los bancos de la ciudad debe adaptarse a los criterios coherentes de eficiencia y calidad de servicio. Ese estricto y milimétrico sometimiento a las agujas del reloj, que obliga a los vigilantes a cerrar las puertas a las 11:30 am y las 4:30 pm, les niega a muchos clientes el derecho a ser atendido por llegar después de  30 segundos.

El viernes pasado, 19 de julio, a las 11 horas y 31 minutos que salía de un banco, vi a tres adultos mayores beneficiarios de los auxilios del gobierno, que le rogaban al vigilante para que les hiciera el favor de dejarlos entrar a cobrar. La respuesta del no rotundo del vigilante en cumplimiento a las normas de su trabajo, llenó de tristeza a los tres adultos, que resignados dijeron casi en coro: “nos toca sentarnos aquí en el sardinel de la puerta a esperar las dos de la tarde, para que nos dejen entrar a cobrar”.

No hay derecho a este tratamiento con estos ciudadanos colombianos. El gerente del banco no sabe las dificultades de transportes o de otra índole que tuvieron estos señores. Hay que humanizar la calidad del servicio para todos los clientes y, en especial, para los discapacitados, mujeres embarazadas y adultos mayores. Pensamos que la gerencia del banco puede adoptar un horario especial en los días que le corresponde atender a los adultos mayores.

No obstante, es importante reconocer que algunos bancos en la ciudad han adoptado horarios adicionales de atención, inclusive hasta ciertas horas de sábado y domingo; aunque a veces las atenciones no son para todos los servicios, pero atienden lo básico: consignaciones, pagos y retiros. También es preciso reconocer la modernización de un banco de la ciudad: los clientes obtienen sus fichas de atención de un sistema digital y cómodamente sentados esperan el turno.

Otras de las ventajas de ampliar el horario de atención en los bancos, es que les permite a las personas que laboran en otras empresas, hacer sus diligencias  sin recurrir a los permisos, que incomodan a los jefes e interrumpen la funcionalidad efectiva del trabajo.

Los clientes debemos entender que cada empleado tiene la responsabilidad de desempeñar sus funciones; por ejemplo, un vigilante está para vigilar, para estar en vela cumpliendo sus funciones de protección y auxilio. Su turno no es para dormir. Su trabajo es estar despierto con sus sentidos alertas.

Por otra parte, se observa que en ciertas EPS les exigen a los usuarios un estricto cumplimento en el horario de las citas. Cuando la cita está programada a la dos de la tarde, debe estar 15 minutos antes para anunciarse, y si por cualquier circunstancia llega unos minutos después, pierde la cita. No vale ninguna disculpa. Antes se tenían el criterio humanista, y quedaba pendiente en el último turno. Pero cuando el médico llega tarde, hay que aceptarle todas las disculpas.

 

José Atuesta Mindiola


Sobre el autor

José Atuesta Mindiola

José Atuesta Mindiola

El tinajero

José Atuesta Mindiola (Mariangola, Cesar). Poeta y profesor de biología. Ganó en el año 2003 el Premio Nacional Casa de Poesía Silva y es autor de libros como “Dulce arena del musengue” (1991), “Estación de los cuerpos” (1996), “Décimas Vallenatas” (2006), “La décima es como el río” (2008) y “Sonetos Vallenatos” (2011).

Su columna “El Tinajero” aborda los capítulos más variados de la actualidad y la cultura del Cesar.

0 Comentarios


Escriba aquí su comentario Autorizo el tratamiento de mis datos según el siguiente Aviso de Privacidad.

Le puede interesar

Editorial: El mensaje de un catálogo artístico

Editorial: El mensaje de un catálogo artístico

Los protocolos existen para ser ignorados. Y más cuando se trata de arte. El pasado 11 de julio, el cierre de la exposición artísti...

Pedigüeñería Vallenata

Pedigüeñería Vallenata

  Ya olvidamos la estadística de desempleo en Valledupar, ahora con nuevos parques, hacemos en silencio un homenaje al “Parque de...

La picaresca política colombiana

La picaresca política colombiana

En la semana que pasó, la política colombiana estuvo movida por cuatro hechos relevantes, que a mi juicio, marcan el final de esta pr...

Tamalameque y su cruda realidad

Tamalameque y su cruda realidad

Es triste conocer la historia de nuestro pueblo y encontrar que su progreso y desarrollo se ha truncado en un momento de su larga exi...

El ego que insiste y no desiste

El ego que insiste y no desiste

“El egoísmo social es un comienzo de sepulcro”, Víctor Hugo. En los últimos meses he leído noticias que inspiran el título de...

Lo más leído

La guacharaca: un ave representativa del Valle

José Luis Hernández | Medio ambiente

Las capillas doctrineras: huellas de los tiempos coloniales

Paula Andrea Grisales Naranjo | Patrimonio

Una corta charla con Raúl Gómez Jattin

Wladimir Pino Sanjur  | Literatura

Balzac, la voz de una quimérica idea

Francisco Arias Solís | Literatura

Alicias adoradas y olvidadas

Henry Vergara Sagbini | Opinión

¿Dormiste? ¿Qué soñaste?

Giancarlo Calderón Morón | Ocio y sociedad

Los trofeos del profesor Armenta

Álvaro Yaguna Nuñez | Opinión

Síguenos

facebook twitter youtube

Enlaces recomendados