Opinión

Editorial: Las últimas ediciones afrocesarenses

Redacción

14/10/2013 - 14:27

 

A principios de Octubre, cinco libros editados por la gobernación del Cesar fueron presentados al público en un acto colectivo que celebraba el origen afro de sus autores.

La velada recompensaba sus esfuerzos con unas evidentes muestras de cariño de parte del público y también para ellos, los escritores, una clara oportunidad de compartir las ideas que sustentan sus proyectos literarios.

Hay que reconocer que la iniciativa de publicar estas obras –que hace parte de un programa nacional a favor de las negritudes– contribuye a restablecer un poco de justicia, aunque – seamos honestos– el contrapeso de muchos siglos de invisibilización y agravio, es y seguirá siendo, durante mucho tiempo notable.

Como bien dijo el profesor Simón Martínez, el negro ha sido borrado de la historia de las naciones incluso cuando su protagonismo ha sido clave. El caso de José Prudencio Padilla que fue uno de los grandes artífices de la independencia colombiana o el mismísimo Benkos Biohó, el esclavo que nunca se dejó someter por el poder blanco e impulsó la formación de los pueblos libres de Colombia (o palenkes), son ejemplos elocuentes de ese silencio.

Ninguno de ellos aparece en los programas de historia con la relevancia que se merecen y han terminado siendo relegados a un protagonismo anecdótico en la historia de Colombia.

En el encuentro organizado en la Biblioteca Rafael Carrillo, los cinco autores aportaron un matiz distinto. Con su propuesta pedagógica, el profesor José Osias Chaverra evocó la necesidad de cuidar y corregir las expresiones cotidianas. “Hay un ultraje con cariño que se hace desde la casa”, dijo.

Luis Alcides Aguilar con sus “Sueños de libertad” nos hizo recordar que la llegada del africano a las costas de Latinoamérica fue forzada y cómo esto condicionó su destino a lo largo de los siglos.

Con el “Aporte afro al vallenato”, Walter Manuel Vides resaltó lo que salta a la vista: el sabor de la música vallenata lo han puesto muchos músicos de sangre africana, quizás la mayoría. Limitar la herencia africana del folclor a la caja sería un grave error.

Luis Alberto Díaz nos ofreció una poesía hermosa e íntima que dibuja lugares y escenas típicas del Valle. También nos hizo entender que no existe un género literario afro y que crear uno sería un error porque la literatura busca la universalidad.

Finalmente, Simón Martínez Ubarnez clausuró el evento con algunos datos claves para entender el legado afro en el Cesar y en Colombia. Nos recordó que la presencia negra en el departamento se antepone a la llegada de los conquistadores europeos y que Colombia es el tercer país del mundo con mayor población afro fuera de África (después de Estados Unidos y Brasil).

Estos son algunos motivos para reconocer y celebrar el aporte de la raza negra a este país. Pero obviamente no son los únicos…

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