Opinión
Entre más grande sea el artista, más grande es su humildad
Digamos que esta columna de opinión es como una recomendación para algunos artistas nuevos, aquellos que apenas comienzan pero que irónicamente exigen más y más a la hora de ofrecer sus servicios o de relacionarse con sus propios seguidores… ¡En cualquier parte y de cualquier manera muchos de ellos sacan a relucir su arrogancia!.
Cantantes mundiales como Carlos Vives son un ejemplo de un grande que es “inmensamente humilde”. Él ha luchado tanto para estar donde está que bien se merece ese sitial. Telenovelas, cine y su música, y muchas cosas adicionales, lo convirtieron en un peso pesado. Pero no por ello ha perdido su sencillez.
Otro ejemplo es el Cacique de La Junta, Diomedes Díaz, una ser humano al que la misma vida le enseñó a ser sencillo. Por eso, hoy por hoy, es el intérprete más grande de la música vallenata y lo será todos los tiempos no sólo por su canto sino por la calidad de su persona.
Caso contrario de algunos artistas de “la nueva ola”. Muchos de ellos pensaron tener la fama y estar en la cima por siempre y hoy en día, para su infortunio, no saben ni siquiera donde están parados e incluso, como consecuencia práctica, cobran quizás mucho menos dinero que cuando empezaron. Estos son los famosos “Quemados” del folclor, seres a los que esa actitud que algún día tuvieron -Cuando la fama tocó sus vidas-, se las cobró borrando sus hechos o dejando atrás lo que algún día fue un logro.
Se oyen nombres… Esto da una lección de vida: los artistas nuevos deben mirarse en el espejo de los grandes para que les vaya bien. Para que sepan que, hasta nuestro mismo Dios, nos recompensa obrar como seres humanos ajenos a la vanidad.
Una vez tuve la oportunidad de conversar con la leyenda vallenata, el maestro Jorge Oñate: “Esto es un proceso de continuidad” explicaba. No era nada, dijo, pegar o lograr la fama sino sostenerse.
Por eso Diomedes Díaz se mantiene en primer lugar. Porque una vez cogida la carrera, nunca ha bajado una nota y la humildad ha sido su constante. Una anécdota es que, cada vez que converso telefónicamente con él, mi jefe y mi hermano, Diomedes Díaz en medio de sus palabras muy humildemente me pregunta por mi familia, por mi hija, habla con mi esposa, es algo grande. Cuando me reúno con él en los conciertos muy amablemente me dice: “Siéntese aquí”, “Póngase cómodo”, “Véngase conmigo”… Eso son cosas que uno admira y jamás olvida.
Para los que se van a lanzar tengan presente estos consejos. Para los que están empezando, lo mismo, y para los que están en el proceso, felicitaciones. Ejemplo de estos últimos es Silvestre Dangond, Peter Manjarres, y el mismo Martín Elías que lleva en su sangre la humildad de su padre. Por esas actitudes van por donde van y llegarán donde llegarán, lejos muy lejos.
Antonio José de León
@AntonioJDeLeon
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