Opinión

Chabuco Grande

Rodolfo Quintero Romero

04/12/2013 - 11:30

 

Chabuco / Foto: El TiempoDespués de una semana de promoción, a través de una página completa del periódico El Tiempo dedicada exclusivamente a su nuevo CD, acaba de presentar Chabuco su último trabajo musical. Nunca antes un artista vallenato había gozado de trato semejante, ni siquiera Carlos Vives en su mejor momento.

Medio millón de suscriptores recibieron en su casa quizás la apuesta más arriesgada que ha hecho la música vallenata: el cálido abrazo con el flamenco, adobado con ciertos guiños de sabor cubano. ¿Y no era que el vallenato estaba agonizando? ¿Cuántas noches de velorio le han celebrado ya?

Decía Gabo, por allá por los setenta, que lo más importante que le había pasado a este folclor era la aparición de la escuela sabanera. ¿Qué dirá de este matrimonio con el alma del pueblo andaluz? Lástima que Camarón de la Isla, el mejor cantaor flamenco de todos los tiempos, no pudo ser protagonista de esta cita. Imagino su sorpresa al toparse con Diomedes Díaz, su alter ego por estas tierras provincianas.

Ya durante la Colonia a la costa caribe la llamaban “Nueva Andalucía”, tal vez por la semejanza geográfica y climática con la de España o por el crisol de razas y culturas donde se fundía un pueblo de espíritu libre, alegre e irreverente, muy parecido al andaluz. Este reencuentro con el flamenco ya estaba escrito en nuestra historia. De allá venimos.

Folclor que no se renueve, no se reinvente, desaparece o languidece. Miren al porro repitiéndose hasta el fastidio. Se componen bellos bambucos pero huelen a viejo porque conservan intacto el formato de sus inicios. Recién compuesta una guabina ya ha envejecido. No nos conmueve, nada nos dice. El vallenato hubiera corrido la misma suerte si no fuera por tantos afortunados herejes.

Pensamos que la mejor música fue la de nuestra adolescencia porque animó nuestros primeros amores y parrandas. Cada generación expresa sus emociones de diversa manera y los buenos músicos las interpretan con versos y melodías acordes con el momento histórico en que viven. ¿Todo cambia? Sí, todo cambia, muy a pesar de los procuradores purpurados.

En la literatura y la pintura sucede igual. Cambian los tiempos y cambian los estilos. Nadie escribe hoy como Cervantes ni siquiera como García Márquez. Picasso innovó y experimentó hasta su último suspiro; diversas influencias se reflejan en sus obras y hay muchos picassos como etapas de su pintura.

Bienvenido este trabajo de Chabuco, el heredero musical de Hugues Martínez, el pirata del Loperena. Y, bienvenidas todas las innovaciones, afortunadas o no, que mantienen vigente el vallenato. La historia se encargará de darles su justa valoración.

 

Rodolfo Quintero Romero

@rodoquinteromer

Sobre el autor

Rodolfo Quintero Romero

Rodolfo Quintero Romero

Causa común

Rodolfo Quintero Romero. Agrónomo. Máster en Economía, especialista en Derecho del Medio Ambiente y Profesor Universitario. Su columna nos invita a conectar con la actualidad cesarense y entender los retos a enfrentar para lograr un crecimiento sostenible y duradero en el departamento.

@Rodoquinteromer

0 Comentarios


Escriba aquí su comentario

Le puede interesar

Siervo sin agua

Siervo sin agua

Antes de que el sol saliera, a víspera de que este columpiara sobre las cumbres de la sierra nevada de santa marta, con distorsión ...

El vallenato del interior del país

El vallenato del interior del país

  El pasado fin de semana se realizó con rotundo éxito la cuarta edición del Festival Panche de Acordeones en el Municipio de No...

De la Copa América y el fanatismo extremo

De la Copa América y el fanatismo extremo

Aunque parece un tema insustancial el del fútbol no lo es, es tan importante como las artes, la cultura y la política. El fútbol ...

El lobo estepario no come espinacas

El lobo estepario no come espinacas

  Desde detrás de la hilera de arbustos que rodeaba el manantial, Popeye contempló al hombre que bebía. Popeye había visto como...

Al voto podrán pagarlo, pero no comprarlo

Al voto podrán pagarlo, pero no comprarlo

De los once delitos electorales contemplados en el código penal, la trashumancia y la corrupción al elector son las dos prácticas ...

Lo más leído

Una breve historia del desnudo artístico

José Luis Hernández | Artes plásticas

Teatro para todos

Alberto Muñoz Peñaloza | Artes escénicas

López Michelsen: un cachaco con corazón costeño

Fabio Fernando Meza | Ocio y sociedad

El insólito duelo del pintor Édouard Manet

Javier García Blanco | Artes plásticas

La luz de Leo Matiz

Natalia Fernández | Fotografía

Síguenos

facebook twitter youtube