Opinión

Miguel Chinchía “El Mujerero”

Jairo Tapia Tietjen

14/01/2014 - 11:10

 

Miguel Chinchía Ocho años han transcurrido desde la desaparición física de Miguel Chinchía Araújo, pero es de los pocos cuyo recuerdo se acrecienta a pesar del tiempo y la distancia, porque siempre supo ser amigo de sus amigos.

Jocundo incorregible, crió fama de haber conquistado a más de treinta mujeres que le engendraron decenas de hijos por toda la comarca, más a quienes reconoció legalmente como tales, para orgullo de su familia.

Infatigable dirigente y adalid social de su pueblo en cuanto evento gremial, político, cultural y religioso acaeciera en la región y su ayuntamiento, fueron improntas que le merecen la permanencia metafísica en la memoria de su gente.

Líder rural y urbano nacido en Codazzi, antiguo Robles, en el Magdalena Grande, norte del Caribe colombiano, en septiembre 27 de 1922, fallece allí mismo, en su terruño amado, rodeado de parentela y amistades  innumerables, el 27 de marzo de 2005.

Llorado y honrado desde tales calendas con las añoranzas de sus conciudadanos y la dirigencia institucional y política, entre los cuales se destacó y fue distinguido con decretos de honores reservados para personajes inolvidables por su plena disposición al servicio de causas cívico-culturales y religiosas demostradas como animador de las festividades, en agosto, de su Divina Pastora, a quien acompañaba en alboradas y procesiones, lanzando cohetes y alentando a los fieles para aumentar el fervor místico y jolgorios populares acompañados de bandas musicales, en ambiente de feria colectiva y, para finalizar, en alegres y jocosas reuniones familiares y de amistades, donde era el animador central .

Entrevista con su hijo Alfredo

Conscientes de la trascendencia que para Codazzi significaba Miguel Chinchía, acudimos para cruzar algunas palabras con el abogado y dirigente gremial y político regional, Alfredo Enrique Chinchía Córdoba, Presidente de la Asociación de Profesionales de Codazzi, APROCODA, entidad pionera en la región en la búsqueda de acciones y soluciones conjuntas para impulsar procesos de desarrollo y democracia en la región del Caribe colombiano.

Gustoso accedió, advirtiéndonos desde un principio que, fue su acompañante desde niño y quien padeció sus reprensiones paternales sancionatorias para “que fuera hombre de bien algún día”, -como nos aclara Alfredo-, y de quien afirma recibió su respaldo en carrera profesional y política como hombre comprometido con el desarrollo de su región. Por ello, Alfredo toma la iniciativa para referirse a su padre sin ocultar su admiración y deuda por tantos años plenos de satisfacción  en que pudo estar a su lado.

“El trabajo hace al hombre -dice Alfredo-, teoría de Marx que el “El Viejo Migue” hizo suya a partir de las relaciones feudales de trabajo de contrato imperante y pagos a destajo por duras faenas en el campo, donde “El Ñero” fue infatigable y se destacó hasta el punto de ser nombrado administrador general, contribuyendo en ello a forjar compañeros y amigos con buen talante para las intensas jornadas hasta el anochecer, lidiando ganadería y agricultura, de las cuales me tocó compartir -aclara el abogado-, durante mi adolescencia.

Anecdotrario de “El Ñero” Miguuel Chinchía

Sobre Miguel “El Mujerero” se tejieron centenares de anécdotas que divertían los animados velorios y reuniones o parrandas musicales y con viandas de exquisiteces provincianas con carne de cordero o  ”chivo”, según se le frecuenta mencionar a este abundante cuadrúpedo en las desérticas tierras de sabanas del Magdalena y la Guajira colombianas.

Advierte su hijo Alfredo, que en ocasión de la visita del gobernador de la provincia para inaugurar importante interconexión eléctrica, en donde Miguel intervino ante la muchedumbre con su acentuada nasalización de voz y frenillo en inquieta lengua pueblerina, -rememora su hijo Alfredo: “¡Señor Gobernador, ponga cuidao´ a lo que le vengo a decí al frente de todos los que están aquí; no es como había dicho mi Ñero Alvaro Roque, que usté de pronto ni iba a vení y vino. ¿Se da cuenta Ñero ?  Bueno, yo lo que  quiero decí es que haga  ’obas’  que  le  sirvan  pa’todo el mundo. No importa que después que salga de la Gobernación le digan: ‘inclusive’. ¡He dicho!”

La concurrencia -aclara Alfredo-, estalló en sonoras carcajadas haciéndole coro el gobernador y su comitiva. En otras ocasiones de manifestación de la tradición oral que se recuerda en la región sobre mi padre -continúa su hijo Alfredo Chinchía-, quiero enfatizar en una donde podremos apreciar que él se codeaba con cualquier categoría de personas, propias o extrañas, sin sufrir  temores ni prejuicios de ninguna especie.

En esta oportunidad, un afamado especialista médico y  alto funcionario del área de la salud de la región, disertaba su conferencia sobre el flagelo de la narcodependencia entre  los adolescentes y su afectación familiar, cuando el “Ñero Migue”, alza la mano y la voz para afirmar ante el docto magistrado y su audiencia: “¡Sí, doctor, porque ahora la juventud no quiere servir para nada, porque se la pasan fumando Zuzuki!”. Aclara Alfredo que él quería  referirse  al ¡Bazuco!

Honrosas distinciones al viejo Migue

Codazzi, toma su nombre del ilustre cartógrafo y militar italiano Giovanni Agostino Battista Codazzi quien falleció en sus predios en 1815, víctima de la malaria cuando  se encontraba realizando los mapas del Oriente colombiano. Tierra fértil y generosa, fue considerada la capital del oro blanco por su extensa producción algodonera, a la vez estaba a la cabeza en la producción cafetera y con sensible impulso y desarrollo en las actividades agropecuarias, además de contar con miles de activos productores inmigrantes de todos los rincones del país.

Por ello no fue de extrañar que la dirigencia política (los miembros del gobierno, la Duma Departamental, la Alcaldía y el Concejo Municipal de Codazzi) decidiera hacer un gesto hacia uno de sus habitantes más preclaros y  representativos, lo cual sería respaldado y agradecido por la gran mayoría de sus habitantes: honrar en vida a un  conciudadano muy preciado, como lo fue Miguel Chinchía Araújo.

 

Jairo Tapia Tietjen

Sobre el autor

Jairo Tapia Tietjen

Jairo Tapia Tietjen

WikiLetras

Codazzi, Cesar (1950). Bachiller Colegio Nacional A. Codazzi, 1970. Licenciado en Filología Española e Idiomas, UPTC, Tunja, 1976; Docente en Colegio Nacional Loperena, 1977-2012. Catedrático Literatura e Idiomas, UPC, Valledupar, 1977-2013. Director Revista 'Integración', Aprocoda-Codazzi, 1983-2014; columnista: Diario del Caribe, Barranquilla, El Tiempo, Bogotá, El Universal, Cartagena, El Pilón, Vanguardia Valledupar: 1968-2012. Tel: 095 5736623, Clle. 6C N° 19B 119, Los Músicos, Valledupar- Cesar.

0 Comentarios


Escriba aquí su comentario

Le puede interesar

Monólogo de un caballo citadino

Monólogo de un caballo citadino

Al verme, algunos curiosos aficionados a la caballería rememoran los nombres de los caballos famosos de la historia: Pegaso, en la m...

Nochebuena emborrachao´

Nochebuena emborrachao´

Es mi costumbre pasar la navidad en mi casa del pueblo con mis padres, mis hijos, mis sobrinos y mis hermanos, pero este año no viaj...

El gran olvidado

El gran olvidado

Valledupar es una ciudad exótica que conjuga ecología y naturaleza, modernidad, historia y etnicidad, cultura y folclor. Esta riqueza...

Almas en libertad

Almas en libertad

  “Cuando le pregunté a Isabella (La hija): “Cuál de todas estas obras se parece más a Yarime (La Madre)?” Ella dijo sin d...

Editorial: Valledupar, ¿Cómo vamos?

Editorial: Valledupar, ¿Cómo vamos?

Ocho meses después de la investidura del alcalde Freddy Socarrás en Valledupar, muchos ciudadanos se cuestionan sobre el estado actua...

Lo más leído

La tenebrosa ruta de Alfinger

Pedro Castro Trespalacios | Historia

Una filosofía latinoamericana

Antonio Acevedo Linares | Pensamiento

La violencia empieza en casa

Maira Ropero | Bienestar

Los asaltos del Carnaval Popular de Barranquilla

José Bejarano Pérez | Música y folclor

Infamias y eternidades: las dos historias de Borges

Gabriel Jiménez Emán | Literatura

Los suplementos literarios en Colombia

Antonio Acevedo Linares | Periodismo

El regalito

Alberto Muñoz Peñaloza | Música y folclor

Bosques y plantaciones forestales: realidades enfrentadas

Adolfo Cordero Rivera | Medio ambiente

La estancia de Altos del Rosario, Bolívar

Álvaro Rojano Osorio | Música y folclor

Síguenos

facebook twitter youtube