Opinión

El olfato perdido del partido Liberal

Diógenes Armando Pino Ávila

19/02/2014 - 09:10

 

Tengo entendido que uno de los animales mejor dotado del sentido del olfato es el perro, pues según leo en Internet, el perro tiene alrededor de 200 millones de receptores olfativos en un área del tamaño de un pañuelo de bolsillo, mientras que el hombre solo alcanza unos cinco millones.

Se dice en el lenguaje coloquial que el hombre tiene olfato para el negocio, para encontrar oportunidades y manejarlas a su favor, denotando la habilidad del individuo para encontrar la fisura que le permita aprovechar las oportunidades; de ahí que se diga que tal persona tiene un olfato político cuando es sagaz, osado y audaz para convertir cualquier debilidad del contrario en fortaleza a su favor y apuntalar el triunfo personal o grupal de su colectividad.

Los partidos políticos son órganos sociales que aglutinan individuos y que, con el tiempo, logran la sincronía de sus individuos en favor del colectivo, es decir, cuando están agrupados asumen el comportamiento del cardumen y actúan con una sincronía casi unánime, pues como organismo social, captan las habilidades individuales y las convierten en colectivas. Por ello, son organizaciones, con el acumulado de saberes y destrezas tales como, la malicia, la suspicacia, la sagacidad, la osadía, la elocuencia y muchas características más que las hacen fuertes.

Cuando la organización política tiene en su heredad las habilidades que ha tomado de los individuos, comienza a transferírselas a sus líderes, haciendo que estos reflejen las habilidades del colectivo y que se caractericen por aprovechar la más mínima ventaja propia o la debilidad de su contrincante y, a partir de ahí, edifican el triunfo del colectivo. El Partido Liberal fue uno de los organismos políticos que más habilidades acumuló en su seno a través de la historia, ello le permitió arrebatarle el poder a la hegemonía conservadora y gobernar por lustros nuestro país.

Es bueno anotar que en la medida en que se acumula habilidades buenas, también se van acumulando, aunque en menor grado, las cosas malas de los individuos, por ello los partidos acumulan sus mañas y perversiones las que salen a flote cuando ostentan hegemónicamente el poder por mucho tiempo, eso quedó demostrado con el partido Conservador (1.886 a 1930) y luego con el partido liberal en 1.998, cuando perdió el poder, y en el uribismo después de los ocho años de Álvaro Uribe.

Los partidos políticos colombianos de derecha, izquierda, ultraderecha, ultraizquierda y moderados han tenido la oportunidad de mostrar ese olfato político tomando partido para un lado o para el otro en el caso del alcalde de Bogotá Gustavo Petro. El conservatismo en su alianza oculta con el Centro Democrático de Uribe olfatearon el tocino y le vieron una rentabilidad política estar en contra de Petro (mal harían estando a favor de un pacifista que viene de la izquierda). El Polo Democrático con un ego inflamado hace una tibia escaramuza al tomar partido y asume una posición de “sí pero no”.

El Partido Liberal a través de su vocero Simón (El Bobito) Gaviria, titubea, duda, se tambalea y sostiene que no asumirá posición sino que esperarán que se decante y aclare la situación. Es la posición más blandengue y cobarde que he escuchado en este suceso tan comentado y tan pendiente por la opinión pública, como es la destitución de Petro. Me imagino a los liberales demócratas, recitando con dolor los versos de Jorge Robledo Ortiz: “Siquiera se murieron los abuelos, Sin ver como afemina la molicie”.

Pachito Santos, el inconstante, hace sus cuentas y da la cara (que no lo ha hecho Uribe de frente) y se va lanza en ristre en contra de Petro y comienza a liderar la campaña por el SI. Le aplaudo a Pachito, su posición, lo hace de frente, con sus rabietas y sus gestos raros, pero de frente, se puede decir que, por lo menos, en lo de Petro salió del closet.

Los Verdes están tan enredados en su consulta, y haciendo sus propios cálculos, y con tantas prevenciones con el troyano de Peñaloza que se les coló en su patio, que solo con la presión de los Progresistas que están en la alianza afirman con timidez que apoyan el No.

Hoy, para fortuna de los liberales, Horacio Serpa Uribe, cabeza de lista del senado, saca su casta, olfatea el horizonte político del país y capta que las masas están con Petro y saca un comunicado a través de la redes sociales manifestando su solidaridad con el alcalde de la capital de la república y como un soldado del pueblo se pone a la orden de Guillermo Alfonso Jaramillo exsecretario del gobierno de Bogotá y ahora director de la campaña por el NO, devolviendo al liberalismo su condición de partido con vocación popular.

 

Diógenes Armando Pino Ávila

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Sobre el autor

Diógenes Armando Pino Ávila

Diógenes Armando Pino Ávila

Caletreando

Diógenes Armando Pino Ávila (San Miguel de las Palmas de Tamalameque, Colombia. 1953). Lic. Comercio y contaduría U. Mariana de Pasto convenio con Universidad San Buenaventura de Medellín. Especialista en Administración del Sistema escolar Universidad de Santander orgullosamente egresado de la Normal Piloto de Bolívar de Cartagena. Publicaciones: La Tambora, Universo mágico (folclor), Agua de tinaja (cuentos), Tamalameque Historia y leyenda (Historia, oralidad y tradición).

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