Opinión

Diáspora y génesis afrocaribeñas (III)

Jairo Tapia Tietjen

12/03/2014 - 08:00

 

Alejo CarpentierEn todo el ámbito geográfico caribeño, extensión de mar calculada en 1.400.000 km2, se comparte la herencia cultural africana con sus prácticas y mitos religiosos, al tiempo que simulaban el culto católico delante de los altares con imágenes y láminas de santos.

El neocolonialismo europeo sólo viene a proporcionar al indígena mayores libertades condicionadas a aceptar el credo cristiano, sin valorizar sus propias costumbres y tradiciones; llevándoles a negar su verdadera identidad, a la vez que, con la escasez de mujeres españolas, emerge un vertiginoso proceso de mulatización debido al incesante amancebamiento entre blancos y negras.

De ahí la conformación de la inicial cultura sincrética afrocaribeña, hasta la cultura tri-étnica actual bien argumentada en las obras de T.D. Gutiérrez H., y Simón Martínez, entre otros, y caracterizada, según Pierre Vilar, por la “primacía de lo económico en las relaciones de dependencia internacional; auge de lo social en las tomas de conciencia  populares en la solidaridad y reivindicación  nacional , y del papel de la libertad nacional en el problema del desarrollo”.

En el conglomerado del Caribe y las Antillas, confrontamos, en palabras de Alejo Carpentier, “lo que nos une y lo que nos distingue, lo que nos hace semejantes y a la vez nos singulariza, lo particular y lo general, lo que es genuinamente de unos y lo que es patrimonio de todos”.

El  mundo  entero no  pierde  su  fascinación con la trayectoria histórica, geopolítica y musical del Caribe y sus bellas islas antillanas; en una de las cuales, Martinica, nació  Josefina de Bonaparte, emperatriz de los franceses; “¡Ah, Josefina, Josefina…!”

Esposa de Napoleón, en épocas del  13 Vendimiario,  cuando sale para ocupar el mando del ejército de Italia aquel que dijera que , “los monjes y la inquisición habían embrutecido al pueblo español ”; el mismo de quien Goethe escribiera que era uno de los hombres más fecundos,  y a quien Pío VI, atemorizado, envía  una carta a “su querido hijo”, otorgándole su bendición  “al hombre de la Revolución”.

Cuba fue la primera isla descubierta, y a través  de ella se introdujo el paisaje de América en la historia universal de la literatura, así como de la política  en las épocas anteriores  de las gestas de independencia, cuando Bolívar nos recordaba en La Carta de Jamaica, la condición de subalternos que ostentaban  los criollos, que, de acuerdo con  J.C. Mariátegui,  habían oscilado entre encomenderos y terratenientes  ambiguos que,  ora fungían de patriotas, y ora de realistas, después de fundada la República, surgen como sus  férreos  gobernantes conservadores, con un régimen económico-social de espíritu neocolonial que paulatinamente se ha convertido en  neoliberal.

Rabelais, en el Renacimiento,  había  denominado  en su obra de “las islas sonantes”, y por  denominador común, muchos identifican la música como esa propiedad característica plasmada en el sonido en el gran Caribe.

Escenario caribeño donde  encontramos la inmensidad de los sonidos de la música cubana,  con tan larga evolución, al tiempo que otras similares y tan diversas como la cumbia, el vallenato y el bambuco colombianos, la  vertiginosa  riqueza cromática del calipso y el reggae, las orquestas Steel bands. con las “biguines” de  las etnias de  Fort-de-France y de Pointe-a-Pitre, la bomba y plena dominicana y Puerto Rico, y tantas otras que se diversifican en la inmensidad del folklore vivo afrocaribeño que nos es extraño y familiar, piedra primigenia del encuentro y simbiosis de tres razas con aportaciones culturales trascendentales para el desarrollo artístico de nuestra civilización, donde  surge  el son cubano, que será objeto de estudio en nuestra próxima entrega.

 

Jairo Tapia Tietjen

Para PanoramaCultural.com.co

Sobre el autor

Jairo Tapia Tietjen

Jairo Tapia Tietjen

WikiLetras - In Memoriam

Codazzi, Cesar (1950-2018). Columna en memoria de quien fue un destacado colaborador de PanoramaCultural.com.co. Bachiller Colegio Nacional A. Codazzi, 1970. Licenciado en Filología Española e Idiomas, UPTC, Tunja, 1976; Docente en Colegio Nacional Loperena, 1977-2012. Catedrático Literatura e Idiomas, UPC, Valledupar, 1977-2013. Director Revista 'Integración', Aprocoda-Codazzi, 1983-2014; columnista: Diario del Caribe, Barranquilla, El Tiempo, Bogotá, El Universal, Cartagena, El Pilón, Vanguardia Valledupar: 1968-2012. Tel: 095 5736623, Clle. 6C N° 19B 119, Los Músicos, Valledupar- Cesar.

0 Comentarios


Escriba aquí su comentario Autorizo el tratamiento de mis datos según el siguiente Aviso de Privacidad.

Le puede interesar

Valledupar nos espera...

Valledupar nos espera...

Desde los primeros días del año, quienes somos oriundos de la región del Cesar y La Guajira, pero por cualquier razón estamos resid...

Los apodos en mi pueblo

Los apodos en mi pueblo

  Tenemos la costumbre −como costeños que somos− de utilizar apodos cariñosos, para llamar a los niños. Estos, al pasar el tie...

Un ciudadano sumiso y acobardado

Un ciudadano sumiso y acobardado

  ¿Por qué la gente no se manifiesta multitudinariamente contra la violencia? ¿Por qué la gran mayoría de colombianos guardamo...

Un encuentro fraternal

Un encuentro fraternal

  He organizado muchas parrandas vallenatas en mis años de vida, y estos años de vida también son muchos (la mayoría en Bogotá, ...

Porque tengo treinta y cinco años

Porque tengo treinta y cinco años

Porque tengo treinta y cinco años, sé que existió un mundo en el que hacer tareas era una aventura. Para hacer un trabajo era ne...

Lo más leído

Síguenos

facebook twitter youtube

Enlaces recomendados