Opinión

Indignación y aullidos o recoja lo que se merece

Alfonso Suárez Arias

22/05/2014 - 11:30

 

"Normalmente cuando las personas están tristes, no hacen nada. Se limitan a llorar. Pero cuando su tristeza se convierte en indignación, son capaces de hacer cambiar las cosas". Malcolm X

Nuestra querida Colombia es la nación donde la indignación prevalece por muy poco tiempo como respuesta a las atrocidades que, de tiempo en tiempo, se presentan, comúnmente un aborrecible acto o suceso opaca el primigenio causante de irritación popularizada, siendo el anestésico temporal que anula la pesadumbre naciente de esa multiplicidad de formas de violencia, salvajismo o fatalidades, se remite al olvido lo descubierto en redes sociales, medios o manifestaciones públicas.

El corazón de habitantes, autoridades y gobernantes tiene ya incrustado ese carácter de indiferencia colectiva perfilada en la indolencia, por ejemplo, ya se ha desdeñado el seriado de accidentes mortales causados por ebrios al volante, los crueles ataques con ácido por intolerancia y desequilibrios emocionales, muchas acciones terroristas causadas por grupos armados y delincuenciales, el reclutamiento por las Farc de infantes, secuestro y extorsión, masacres, asesinato de militares, civiles y utilización de niños bomba sin ningún escrúpulo y respeto social.

Ahora se percibe una indignación nacional, por los desafueros políticos del momento, aflora el  desconsuelo, resentimientos y odios, como producto mercadotécnico del concepto de propaganda negra y campaña electoral sucia, importado e instituido por un apátrida docto-asesor político, que  ha saturado el ejercicio democrático con marrullerías, estratagemas, falsías, tirrias, rencores y más, hasta enmarcarlas en conductas delictuosas.

Queda así de lado y rezagado, el control de las consecuencias económicas, solidarias y de gobernabilidad por la corrupción administrativa partiendo del carrusel de la contratación, el acorralamiento jurídico de la justicia por el insubordinado alcalde, el imprudente accidente que aniquiló la infancia muchos en el Magdalena, tragedia nacional en cualquier otro país culto.

Cómo no sentir indignación, si la narco-guerrilla miente y engaña desfachatadamente, genera incertidumbre mediante la dilación sistemática del dialogo, además de violentar toda consideración de los derechos humanos, no hay tal tregua unilateral electoral, continúan los atentados menguados por la mano de un gobernante permisivo.

Se somete a la población marginal a la intimidación violenta para que ejerza su derecho al voto favoreciéndole, sin importar ese sentimiento nacionalista que implora una verdadera reivindicación social en real paz de la colectividad y hasta de  la  misma insurgencia fratricida  que ha polarizado la sociedad en cómplices, detractores y ex dignatarios.

También es causa de indignación el despropósito periodístico de algunos medios, como el de la influyente revista Semana en abierta revelación abusiva de la libertad de expresión, apadrinando su director la confabulación de la ignominia con el desenfreno mermeladezco, en otra forma de afrenta e irrespeto a las mismas instituciones que lesiona la opinión pública por cuanto inicialmente no distingue entre el rumor perverso y la información objetiva y cierta.

Se llega el domingo de elección presidencial, momento propicio para que el civismo desestime los insultos, imprecaciones y el posible fraude electoral, cerrándole las puertas al chismorreo político y mal intencionado, apartándolo de las propuestas y el programa de gobierno posible para el pueblo.

Excepcionalmente es éste día, justo para que el ciudadano colombiano empiece por aullar y exteriorizar esa indignación, votando y eligiendo un gobernante subordinado a la Constitución, que atine a dar seguridad, confianza, respeto soberano en contraste de los malos gobiernos y falsas promesas, porque paradójicamente se puede concluir que de aquí en adelante el pueblo colombiano obtendrá con el elegido el pasaporte para el hambre o la ruta de la prosperidad, lo que merezca.

¡Vote bien!

 

Alfonso Suárez Arias

@SuarezAlfonso

Sobre el autor

Alfonso Suárez Arias

Alfonso Suárez Arias

Aguijón social

Alfonso Suárez Arias (Charalá, 1956). Abogado en formación (Fundación Universitaria del Área Andina en Valledupar). Suscrito a la investigación y análisis de problemas sociológicos y jurídicos. Sus escritos pretenden generar crítica y análisis en el lector sobre temas muy habituales relacionados con la dinámica social, el entendimiento del Derecho y la participación del individuo en la Política como condicionamiento para el desarrollo integral.

@SUAREZALFONSO

0 Comentarios


Escriba aquí su comentario Autorizo el tratamiento de mis datos según el siguiente Aviso de Privacidad.

Le puede interesar

El silvestrismo está herido

El silvestrismo está herido

  Diomedes Díaz, sin duda alguna, significó un quiebre en el vallenato rural, para muchos resulta incomprensible que un hombre qu...

¿Resistencia civil o un civil que se resiste?

¿Resistencia civil o un civil que se resiste?

Si hablamos de la resistencia civil como una manera pacífica de lograr el reconocimiento de los derechos de las poblaciones vulnerad...

Las canciones ganadoras del Festival Vallenato duermen el injusto sueño del olvido

Las canciones ganadoras del Festival Vallenato duermen el injusto sueño del olvido

Dentro de las diferentes competencias que existen en el festival realizado en el marco de la Leyenda de los Indios Tupes en Valledupa...

Los “Mampanos” deben cuidarse

Los “Mampanos” deben cuidarse

Durante los años 80, en la época dorada del vallenato, existía en el Cesar y la Guajira cinco agrupaciones a las que se debía res...

Dejemos la doble moral: la politiquería es producto de todos

Dejemos la doble moral: la politiquería es producto de todos

  Los seres humanos crecemos con arquetipos de culpar a terceros de lo que consideramos equivocado, diferente a nuestros intereses o ...

Lo más leído

Los virreinatos del imperio español en América

Héctor González Aguilar | Historia

Los colores de la bandera de Colombia

Alberto Cajal | Patrimonio

La novia de Barrancas

Arnoldo Mestre Arzuaga | Ocio y sociedad

Sor Juana Inés de la Cruz

Berta Lucía Estrada | Literatura

Vallenato clásico

Luis Carlos Ramirez Lascarro | Música y folclor

La puerta

Diógenes Armando Pino Ávila | Ocio y sociedad

La ciencia ficción nos advirtió

Jerónimo Rivera | Cine

Síguenos

facebook twitter youtube

Enlaces recomendados