Opinión

Diáspora y génesis afrocaribeñas (IX): recapitulación

Jairo Tapia Tietjen

02/07/2014 - 12:10

 

El epítome histórico-comunicativo en la expresión musical del Caribe y las Antillas despliega tres aspectos claves en su desarrollo:

1) Testimonios del padre Las Casas y Álvar Núñez dan cuenta de elementos en cantos y voces en el siglo XVI, pese al oscurantismo y fanatismo religioso de Felipe II, que sólo permitía modestas expresiones musicales de carácter militar y eclesiástico: “bailes y cantos toda la noche hasta que venía la claridad, acompañado de cascabeles, tamborinos, flautas, chirimías de odre, maracas y conchas de caguama encordadas con nervios”,se destaca la  vihuela  que  viene a evolucionar en la guitarra.

2) Los valores populares, musicalmente hablando, impusieron un producto de mezcla desordenada, obedeciendo a las necesidades propias medio socio-geográfico caribeño, desde las jornadas coloniales, plenos de intercambios étnicos y comerciales. El desarrollo de ciertos instrumentos y ritmos imprimían su huella en lo que el pueblo bailaba y cantaba, alternadamente en cortejos como en las procesiones religiosas y manifestaciones festivas de herencia medievales, o aquellas de tipicidad  genuina derivadas de las  canciones gitanas de los galeones presos, así como en los tripulantes marineros y los  soldados.

3) Con todo lo que tiene a su alcance e imaginación, se divierte el pueblo, con el vigor que proviene de Castilla la Vieja y del sur de España, con los espectáculos de las  corridas  de toros y del juego de cañas (muy peligroso y frecuentemente prohibido), herencia moruna, con gran alarde de  bullicio  y  destreza a caballo.

Un registro de época es el acompañamiento musical en ocasión del rescate de un obispo, con despliegue de esbeltos talles y mezcla de razas :

Suenan morugas, alboques, tamboriles,

Tipiraguas y adufes  ministriles / Al son de una templada  sinfonía,

Flautas,  sampoñas  y  rabeles  ciento /  Delante del  Pastor  iban  danzando /  Mil mudanzas haciendo y vueltas dando.

Aquellos cantos que sin distinciones se escuchaban tanto en Sevilla como en los puertos de una a otra orilla del Atlántico, resaltando los instrumentos:

La zambomba  retumbe  con  la  tarrañuela / Retumbe, retumbe  con  voces  confusas / Matraca  y  bandarria  Retumbe, retumbe  con  lyras  bastardas /    Pandero   y  sonajas.

Muchos tonos de requiebro amoroso, de expresión tierna, navegaron desde el Golfo de México hasta el collar de islas en los confines del Caribe y las Antillas, hasta el borde inferior que encierra el Orinoco en el continente latinoamericano.

Su función comunicativa dependía del baile convergente, de la música  profana y urbana en sectores marginados de oportunidades de bienestar social. Sus modelos fueron las polifonías marianas del rito eclesial español y la canción popular europea derivada de la Revolución Francesa, la canción provenzal y la canción  napolitana.

La guitarra es el instrumento líder, mas en los salones burgueses primaba el piano de mesa y el arpa, conformando diferenciación social con diversas identidades y dinámicas culturales y musicales.

La guitarra y la bandurria españolas y otros instrumentos producen  variedad de cuerdas como el tres, cuatro, tiple, seis, mejorana y otros timbres de donde surgen complejos procesos de sincretización musicales y sonoras de nuestro ámbito Caribe.

Los planos de percusión africanos son el principio constructivo y raíz de identidad de toda la música en nuestro continente que influencia más  allá del  hemisferio occidental.

Cito al clérigo antillano-martinico Labat, quien reconoce al Caribe como un todo histórico cultural: “ No es accidente que el mar que separa nuestras tierras no importa al ritmo de vuestro cuerpo”.

Región fraguada en el crisol del conflicto, la contradicción y la confrontación inevitable de clase y casta que  refleja nuestras realidades y deseos de emancipación, exigiendo como dijo José Martí, ante el desafío y responsabilidades comunes: “Los pueblos han de darse prisa para conocerse como quienes van a pelear juntos”.

 

Jairo Tapia  Tietjen

jtt.stspiritu2@outlook.com

Sobre el autor

Jairo Tapia Tietjen

Jairo Tapia Tietjen

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Codazzi, Cesar (1950). Bachiller Colegio Nacional A. Codazzi, 1970. Licenciado en Filología Española e Idiomas, UPTC, Tunja, 1976; Docente en Colegio Nacional Loperena, 1977-2012. Catedrático Literatura e Idiomas, UPC, Valledupar, 1977-2013. Director Revista 'Integración', Aprocoda-Codazzi, 1983-2014; columnista: Diario del Caribe, Barranquilla, El Tiempo, Bogotá, El Universal, Cartagena, El Pilón, Vanguardia Valledupar: 1968-2012. Tel: 095 5736623, Clle. 6C N° 19B 119, Los Músicos, Valledupar- Cesar.

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