Opinión

Sandra Padilla: A una musical estancia

Armando Arzuaga Murgas

24/04/2012 - 10:45

 

Armando Arzuaga y Sandra PadillaHablar de Sandra Padilla es contemplar el cauce musical de un río, cuyo cuerpo de agua cantarina besa las curvas del aire sobre las piedras, y produce aquella sensación de infinita dulzura, con la que cítara en mano apaciguara David al iracundo rey Saúl.

Quiero insistir en la metáfora del río porque si bien es cierto que Sandra Padilla nació frente al mar Caribe, en Cartagena de Indias, y que el murmullo persistente del oleaje pudo acunar su vocación musical, también lo es que el torrente más refrescante y por tanto más delicioso -piénsese en el majestuoso río Guatapurí- es el que a fuerza del rudo contacto con la roca del lecho, exacerba su capacidad gaseosa.

Y es que la metáfora del río que embate la roca no es desacertada en la delicada figura de la Maestra, que mide en cada ciclo armónico la exactitud del canto. No me detendré en las circunstancias del destino que han limitado la copiosa labor de Sandra Padilla, porque es un hecho verificable que mucho antes de fundar en 1982 el celebérrimo Coro Obertura en la Ciudad Heroica, ya era alabada su precoz capacidad para la enseñanza de la música, tanto como su dedicada labor en favor de los que veíamos en el arte coral, la compensación a mayores aspiraciones lírico musicales.

Recuerdo que al llegar a Cartagena para iniciar estudios universitarios en el año 2003, me precedía el deseo de formar parte de aquel afamado Coro, que para alguien como yo, apenas familiarizado con los coros parroquiales, era como el más alto escalón que un aficionado podía alcanzar. Sin embargo, el Coro Obertura había cesado sus labores mucho tiempo antes, y Sandra Padilla era para entonces la muy querida Directora del Schola Cantorum, pionero de la música coral en nuestra provincia de Upar, y decano incuestionable de los que, siguiendo su vocación de aedas, puedan formarse en lo sucesivo.

Cuánta gratitud debe profesar Valledupar y su entorno, a la insigne doctora Sandra Padilla, para quien la medicina no fue de ningún modo traición de su vocación artística sino complemento y búsqueda de indecibles posibilidades; como cuando, para que no faltara a su turno, sus alumnos iban a ensayar las presentaciones del Coro en el Hospital Universitario de Cartagena. ¡Imagínense    -lectores- semejante escena de voces ensambladas en medio de una sala de urgencias! Qué preludio de lo que los entendidos hoy denominan musicoterapia. Poética figura de tantas que pueblan la fascinante realidad de sus cuentos, que son otra de las facetas de esta mujer integral, cuyos talentos son siempre parte de un todo y no algo que se da fortuitamente.

El pasado miércoles 18 de abril, en el Auditorio Jaime Molina de la Escuela de Bellas Artes de Valledupar, Rain Control Film Inc. dio a conocer el documental “Obertura”, sobre la vida y obra de Sandra Padilla Preston, presentado con elogiosa crítica durante el pasado Festival de Cine de Cartagena, dentro del que fuera un sencillo pero emotivo acto de despedida a la Maestra, y ante todo a la entrañable amiga que alza la levedad de su lírico vuelo hasta la ciudad de Santa Marta.

Deja detrás de sí la esforzada brega de los diecisiete años del Coro Schola Cantorum, inseparablemente unido a la Fundación Escuela de Cantores del Cesar-FECANTO, y su grandísima estatura de formadora musical de los niños del barrio “El páramo”, cuyos adelantados carismas han de ser para Sandra Padilla el aceite de la alcuza inagotable de los bienes eternos.

Los que sabemos qué significa para toda la región tu musical estancia en Valledupar, sentimos la nostalgia del que parte, la mar enfrente, el puerto a la distancia. No es que vayas a mudarte tan lejos, sino que hubiéramos querido tenerte para siempre. Empero, dice el refrán, “De lo bueno poco…”, y tú no eres ni cartagenera ni vallenata ni samaria, sino universal ciudadana de todas las naciones. Entretanto, al gusto de los manjares de arequipe que tanto te deleitan, seguiremos escuchando los arreglos corales del romancero vallenato que con tanto esmero hiciste, y diremos, como quien mira la Sierra Nevada: Allí estás Sandra Padilla, presente y para siempre musical, como en la piedra el eco.

Sobre el autor

Armando Arzuaga Murgas

Armando Arzuaga Murgas

Golpe de ariete

San Diego de las Flores (Cesar). Poeta, investigador, gestor y agente cultural. Profesional en Lingüística y Literatura por la Universidad de Cartagena. Formador en escritura creativa.  Premio Departamental de Cuento 2010. Miembro del Café Literario de San Diego. Coordinador del Centro Municipal de Memoria de San Diego-CEMSA. Integrante de la Fundación Amigos del Viejo Valle de Upar-AVIVA. Colaborador habitual de varios medios impresos y virtuales.

@arzuagamurgas3

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