Opinión
Editorial: Las urgencias de un Consejo Municipal de Cultura

El desarrollo de políticas culturales es una vitrina que expone el avance de una ciudad. Por eso, la ciudad de Medellín, que cuenta con un Consejo Municipal de Cultura en plenas funciones, puede alardear de ser una de las urbes más adelantadas de Colombia.
Otras ciudades, perdidas en una niebla de actividades indefinibles y de enredos administrativos, siguen, dos años después de las elecciones municipales, sin haber determinado su Consejo Municipal de Cultura.
Es el caso de Valledupar. Algunos dirán que por dificultades internas o por poca respuesta a las convocatorias, y otros apuntarán a la poca determinación de la administración. Todas estas explicaciones son válidas.
La elección de un Consejo Municipal de Cultura –un órgano de primera importancia en el seguimiento de la vida política cultural local–, es un requisito impuesto por el Ministerio de Cultura. Dicho en otras palabras: un derecho de todo el pueblo para proponer ideas y seguir las políticas culturales de un municipio. Y por ese motivo, la publicación de una convocatoria para su organización es obligatoria (y debe reiterarse en el caso de no haber tenido éxito).
El artículo 55 de la Constitución consagra como deber del Estado: “promover el principio de concertación”; y de igual forma, la norma superior dispone que es obligación del Estado proteger las riquezas culturales de la Nación y promover y fomentar el acceso a la cultura de-todos los colombianos en igualdad de oportunidades.
Las funciones del Consejo Municipal de Cultura son múltiples. Se considera que debe apoyar y asesorar a las autoridades territoriales en el diseño de políticas, pero también: liderar procesos de descentralización de la actividad cultural, identificar y sugerir políticas para la protección del patrimonio, establecer criterios de priorización para la asignación de recursos del sector, realizar seguimiento y evaluación a los respectivos planes de desarrollo cultural.
Implementar políticas culturales sin tener previamente establecido un Consejo Municipal de Cultura puede equipararse a gobernar sin el consentimiento del pueblo y en contra de los principios democráticos. Es concebir la cultura de manera autocrática y autoritaria. Por eso, destacamos en este Editorial la importancia para artistas, gestores culturales, estudiantes y profesionales preocupados por el devenir de su ciudad de exigir la organización de un Consejo Municipal de Cultura en sus respectivos municipios.
PanoramaCultural.com.co
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