Opinión

Quiero ser como James

Diógenes Armando Pino Ávila

25/07/2014 - 12:50

 

«Yo voy a ser como James» es una de las tendencias que dejó La Copa Mundo Brasil 2014.

«Voy a ser como James» o «quiero ser como James» es el máximo sueño de muchos jóvenes y niños colombianos y con esta ilusión se levantan y se acuestan todos los días, incluso hay padres y hermanos que apoyan e incentivan este deseo de los chicos que deslumbrados por la fama de nuestro compatriota cifran sus sueños y futuro en una carrera futbolística que les haga famosos como James, otros tienen el mismo sueño pero su referente no es James sino Falcao o Cuadrado, ya son pocos los que quieren ser Cristiano Ronaldo, Messi o Neymár. En su gran mayoría, quieren ser igual por su fama, algunos por sus gambetas y otros por ser adinerados.

Creo que tratar de emular a James o cualquier otro de estos talentosos deportistas no es malo, pues a ellos todo el pueblo colombiano le debe admiración y respeto. Han hecho posible el reencuentro con nuestra identidad perdida, han potenciado la creencia en lo propio y han puesto a pensar a todos los colombianos en que tenemos valores y potencialidades admirables, y que somos capaces de superar con tenacidad y disciplina los obstáculos que como nación enfrentamos todos los días.

No tengo nada en contra de esta tendencia, pues estos muchachos lograron, en un mes, hacer lo que nuestros líderes no han podido en toda la historia: Unir a un país en torno a una bandera, unir a un pueblo en forma monolítica en una esperanza. Estos chicos demostraron que es posible vivir en unidad, demostraron que sí se puede aunar esfuerzos para la construcción de un sueño. Estos muchachos fueron y son el símbolo de la unidad nacional. Pero al margen de esto, como educador que soy, yo hago una lectura que mira otra cara de esta situación y me suscita algunas inquietudes.

Esa fiebre que dejó el mundial y que contagió a nuestros chicos, debe ser analizada en profundidad por expertos, pues, en mi modesta opinión, yo veo que nuestros niños y jóvenes buscan referentes inmediatos, ya que dentro del marco de sus representaciones no es posible ver un claro ejemplo a seguir en campos como la ciencia, las artes, la literatura, puesto que la escuela y el colegio no propician estas expectativas, ni incentivan estas tendencias.

Sería bueno que se revisara el modelo pedagógico que se sigue en las escuelas colombianas, sobre todo, las escuelas y colegios de los barrios populares, municipios pequeños, corregimientos y veredas; y que autocríticamente revisáramos nuestra propia actitud como educadores y buscar el ¿Por qué los referentes o modelos que siguen nuestros estudiantes siempre buscan emular a los deportistas y no los hombres de ciencia, arte y letras? ¿En qué estamos fallando? ¿Cuál es el punto de fuga en que se desvía la acción formadora en estas disciplinas? ¿Qué propuestas hacemos? ¿Qué referentes le proponemos a nuestros alumnos?  ¿Nuestro desempeño docente es o no adecuado? ¿Los contenidos que enseñamos tocan o no los intereses de nuestros alumnos? ¿Cómo los enseñamos? ¿Con qué elementos?

¿La motivación que hacemos en clase con los saberes disciplinares, están o no acordes con las expectativas de futuro de nuestros alumnos?  ¿Hay experiencias significativas en el aula? ¿En materias como física, química, biología, humanidades, filosofía, literatura, arte, etc, incluimos temas biográficos de personas que hayan descollado en estas materias? ¿Proyectamos videos, películas o promovemos la lectura de textos sobre estos personajes? (no solo decir en qué año nació o dónde. No solo mencionar las obras escritas, los premios conseguidos, sino llegar a lo más profundo, ¿Qué implicaciones tuvo su obra para el desarrollo de la ciencia, la lengua, las artes o qué beneficios ha dado su obra a la humanidad?)

Otro interrogante por hacer sería hacia el hogar, pues vale preguntar si como padres, ¿Estamos guiando a los chicos en la escogencia libre de una carrera profesional para el futuro? ¿Dentro de las limitaciones económicas y del medio, proveemos a los jóvenes de los elementos que potencien sus aspiraciones a futuro? ¿Nos hemos atrevido a decirles que hay otras disciplinas, otras profesiones, otras carreras en las cuales el chico pueda sobresalir? ¿Hay libros en casa? (Me refiero a libros actualizados, novelas cuentos, libros científicos).

Como padres, debemos proveer a los chicos, libros biográficos o biografías de hombres y mujeres ilustres (Einstein, Marconi, Tomas Alba Edinson, Leonardo Da Vinci, Bill Gates, García Márquez, Borges, Dostoievski, Shakespeare, Picaso, Patarroyo, Saramago, etc.) con esto le despertamos el interés por la vida y obra de esos personajes y tal vez, traten de emularlos en los estudios. Alterno a esto, hablarles afablemente de la importancia de la disciplina en el estudio y en la vida y sobre todo hacerles ver que estos personajes, incluyendo a James, Cuadrado, Messi, Maradona, Ronaldo, Neymár y los demás han llegado donde están por su disciplina y sobre todo por su tenacidad, por persistir en su empeño de conquistar una meta. Indicarles que, si les gusta el deporte, es necesario y fundamental estudiar y lograr una profesión que sirva de colchón de seguridad para su futuro. Con esto estamos haciendo patria y fundando sólidas bases para el futuro de nuestros jóvenes y niños.

 

Diógenes Armando Pino Ávila

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Sobre el autor

Diógenes Armando Pino Ávila

Diógenes Armando Pino Ávila

Caletreando

Diógenes Armando Pino Ávila (San Miguel de las Palmas de Tamalameque, Colombia. 1953). Lic. Comercio y contaduría U. Mariana de Pasto convenio con Universidad San Buenaventura de Medellín. Especialista en Administración del Sistema escolar Universidad de Santander orgullosamente egresado de la Normal Piloto de Bolívar de Cartagena. Publicaciones: La Tambora, Universo mágico (folclor), Agua de tinaja (cuentos), Tamalameque Historia y leyenda (Historia, oralidad y tradición).

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