Opinión
Editorial: El hermoso diálogo de las danzas

El baile como vitrina de miles de años de mezclas y aprendizajes, como muestra de una forma de pensar y sentir. El reflejo de una sabiduría y el deseo de entablar un diálogo universal en el que las palabras ceden el espacio al lenguaje del cuerpo.
Así vivimos el Festival Internacional de las Danzas en Valledupar. Un evento que, desde el principio, tuvo como principal lema construir un espacio donde todas las danzas del continente discurrieran libre y abiertamente, sin otros impedimentos que la curiosidad de conocer.
Primero se presentó el grupo Folclor Nabusimake con la danza de la siembra: un majestuoso espectáculo bailado que recreaba las escenas del campo. Hombres y mujeres concentrados en su labor diaria y en busca de la motivación para seguir con esta ardua actividad.
Después de esta enérgica y alentadora imagen colectiva, se sobrepuso el encanto y el juego de seducción de una pareja. El tango y la milonga argentina se esbozaron como la manera más poderosa de acercar un hombre y una mujer. Los gestos sensuales, contoneos, y miradas de los bailarines se hilvanaron pausadamente sobre la métrica de una música voluptuosa cautivando así al público que respondió con una ovación.
Y siguió la riqueza de la cultura indígena expresada maravillosamente por el Ballet Vallenato que dirige Carlos Calderón. A través de una coreografía que ensalza las costumbres indígenas, el conjunto de la costa Caribe mostró la hondura y esencia de la Sierra Nevada.
La agrupación de Bolivia –Compañía de Bailes Tradicionales de Charito Carazas– nos hizo viajar por las danzas afro-bolivianas y conocer la cara oculta de una sociedad multicultural. El movimiento era aquí más suelto, más libre, creando así un contraste enriquecedor con la agrupación anterior.
La Corporación Chingalé que encabeza el bailarín Olger Baena expuso la cara más alegre y explosiva del Valle de Upar con una danza que ilustraba la caza de aves. Los colores y el ritmo frenético de las percusiones se unieron en una creación inusual y esplendorosa.
Finalmente, el color y sabor del Grupo Folclórico Frutos de la Tierra se impusieron para recordarnos a través de coreografías animadas y juegos de parejas que Brasil es samba y mucho más…
De este gran espectáculo nos quedó el discurso pacífico y enriquecedor de culturas unidas por la danza, pero también el trabajo de dos grandes personalidades que han contribuido netamente a la danza del departamento del Cesar (Colombia): la periodista Lolita Acosta por su compromiso y la organización de un Festival único en el departamento, y Carlos Calderón, director del Ballet Vallenato, por su trabajo incansable en pro de las danzas locales y su esfuerzo de investigación sobre los ritmos de la región.
PanoramaCultural.com.co
0 Comentarios
Le puede interesar
La cabriola aérea del intrépido Santos
Hijo del laborioso Teodoro Amaya, dueño y ‘atendedor’ del Salivón, el bar ubicado un metro bajo el nivel del mar, encima apen...
Oda a la periodista Lolita Acosta Maestre
El tiempo va perdiendo en sus espejos el perfume juvenil de las sonrisas y la plasticidad festiva de los rostros; pero en el alma, el...
En este pueblo hasta al cura le sale el diablo
Era un día caluroso, los rayos del sol caían perpendiculares sobre las calles del pueblo, las hojas de los árboles no se movían, la...
Peluqueros y barberos de mi pueblo
En mis escritos lo he dicho en varias oportunidades, el Caribe Colombiano está lleno de personajes, anécdotas e historias que par...
Equilibrio de poderes en la cuerda floja
El gobierno del presidente Santos en su segundo mandato tiene dos macro propósitos que son: la firma del proceso de paz con las Farc...










