Opinión

La Pilonera Mayor del escultor Amilkar Ariza y lo que se viene

Francisco Ruiz

05/08/2014 - 11:50

 

Cuando se representa al cuerpo humano dentro de un planteamiento figurativo éste tiene sus leyes de proporciones, ritmo y un conocimiento del modelado que nos acerca a la realidad (el parecido): son factores que originan la belleza.

Cuando se emplea el concepto de modernidad (arte abstracto), éste está sujeto a otros  planteamientos estéticos que no son los de este caso.

La escultura de Consuelo Araujo carece del ideal de belleza porque el escultor, para hacer una escultura de cuerpo entero, tiene que conocer al personaje, y, si, no lo conoció, documentarse hasta verlo vivo en su alma.

No se puede hacer un retrato al que no se  vio, es como fotografiar al invisible. En esta escultura se tiene esta sensación: el escultor no se documentó acerca del personaje en cuestión, tampoco conoció al personaje en vida, y si lo conoció, no lo vio. Es decir: si lo vio no lo interpretó. Es decir: no es un buen escultor. Es decir no es artista.

Un ejemplo: Consuelo Araujo miraba de frente, con un paso difícil de detener. En la escultura  la cabeza  mira para el costado contrario a donde está el Parque de la Leyenda, su obra principal. Tampoco, el rostro se parece  a Consuelo y la pollera de pilonera es una red de arañas que asustan.

La figura es desproporcionada, la cabeza es más grande que la cintura. De perfil es casi plana, tiene poco volumen. Los entendidos dicen que las piloneras no levantan las manos, y, en este caso, la mano derecha le tapa el rostro. La parte superior de la cintura para arriba es desproporcionada con respecto a la parte inferior. El color oscuro de la patina le mata el brillo del bronce, que más parece acrílico patinado que bronce, dándole una tenebrosa apariencia.

Esta escultura grande es un monumento a la desproporción, la fealdad y falta de espíritu, no se parece en nada al personaje representado. Escuché voces del pueblo llamarla: el muñecón, la gigantona, otros opinan que se parece más a una artesanía grandota. En fin, le he preguntado al pueblo en los distintos estamentos su parecer sobre esta obra  y a la mayoría no le gusta. Haga usted, señor lector, el ejercicio de preguntar, al taxista o a los niños por ejemplo: “¿Qué le parece el monumento a Consuelo Araujo que está en la glorieta de La Pilonera? Es un buen ejercicio preguntar, así se conoce la opinión de la ciudadanía.

Da mucha pena ver que un ser que trabajó tanto por la cultura del Valle no esté representado como se merece y su memoria sea nombrada con apelativos burlones lo que indica que la escultura no  gusta.

Entonces, lo que se viene es preocupante. Es fácil imaginar que otro tanto de lo que le paso a Consuelo Araujo le va a pasar a Rafael Escalona. El monumento a Rafael Escalona tiene que ser convocado  por concurso nacional, no a dedo. El país tiene excelentes escultores. Si le otorgan el monumento a Amilkar Ariza con el antecedente que ya tiene, Valledupar será el ejemplo del mal gusto, el desatino de las autoridades y un espejo que nos empañara  para siempre.

¡Ya nos metió un gol y se viene por el segundo, pilas vallenatos!

 

Francisco Ruiz

 

Sobre el autor

Francisco Ruiz

Francisco Ruiz

Los espejos de América

Vallenato que hace 69 años se fue a nacer a Salta, Argentina. Por medio de esta columna refleja dibujos escritos en palabras pensadas, realidades e irrealidades que habitan en el valle y dentro de sí mismo. Mundos que se alojan en la metáfora “Los espejos de América”, donde pinta y escribe lo que siente. Contacto: franciscoruizsalta@gmail.com

1 Comentarios


O Velez 28-02-2016 03:30 PM

Obvio que no se quieren, ambos, el señor Ruiz y el Señor Ariza, se dan madera, se ofenden. Sugiero a los dos artistas se dediquen a esculpir su arte y que sea el espectador el que haga lectura de sus obras. No les parece!!!. Ninguna realidad es lo que parece. Y el arte no es precisamente la excepción. Todo lo contrario. Tiene tantas interpretaciones como miradas. Eso hace al arte maravilloso. Me incomoda que dos excelentes personas, se encasillen en discusiones egocéntricas.

Escriba aquí su comentario Autorizo el tratamiento de mis datos según el siguiente Aviso de Privacidad.

Le puede interesar

Lo que más se escuchó en el 2014 (Parte II)

Lo que más se escuchó en el 2014 (Parte II)

Continuando con nuestro escalafón de la música vallenata que más se escuchó en el 2014 pasamos a analizar los trabajos musicales ...

Insulto al Vallenato: “En cofre de plata”

Insulto al Vallenato: “En cofre de plata”

Aunque se editó por primera vez en el 2003 y por segunda vez (ampliada y corregida) en el 2007, el libro “En cofre de plata: Música...

Ilfred: 82 días de libertad

Ilfred: 82 días de libertad

“La libertad no es un fin, es un medio para desarrollar nuestras fuerzas”, Giuseppe Mazzini  Esta columna representa un acto...

Violación de menor en Curumaní: ¿un espejo de nuestro resentimiento?

Violación de menor en Curumaní: ¿un espejo de nuestro resentimiento?

  El inicio de esta columna será una actividad que espero muchos la realicen, en la plataforma o en la red social que se haya repl...

¿Y después del Día E qué?

¿Y después del Día E qué?

La tecnocracia en su mayor expresión colombiana evaluó la educación que reciben los niños y niñas de nuestro país; el “peque...

Lo más leído

Jaime, el de la Nacho

Diego Niño | Ocio y sociedad

Los inicios de la cerveza en Colombia

José Luis Hernández | Historia

Claude Monet y Chaïm Soutine, dos pintores antagónicos

Berta Lucía Estrada | Artes plásticas

La vida, esa feroz bancarrota

Diego Niño | Artes plásticas

La partida del Adán

Alberto Muñoz Peñaloza | Música y folclor

¿Qué está pasando con la literatura del Cesar?

Luis Mario Araújo Becerra  | Literatura

Síguenos

facebook twitter youtube

Enlaces recomendados