Opinión

El paro y la protesta

Diógenes Armando Pino Ávila

15/08/2014 - 11:05

 

Tengo claro, y lo celebro además, que Colombia es un Estado social de derecho y que el constituyente de 1.991 en una clara posición demócrata fijó en la norma de normas unos derechos fundamentales que garantizan y facilitan al ciudadano su participación en las decisiones que lo afectan.

Dentro de esos derechos, la Ley de leyes garantiza a toda persona la libertad de expresar y difundir su pensamiento y opiniones, la de informar y recibir información veraz e imparcial, y la de fundar medios masivos de comunicación.  Así mismo, esta constitución social garantiza que toda parte del pueblo puede reunirse y manifestarse pública y pacíficamente y que sólo la ley podrá establecer de manera expresa los casos en los cuales se podrá limitar el ejercicio de este derecho. Bueno, por lo menos en La Constitución Nacional quedó establecido así. Otra cosa es que se cumpla o que los colombianos hagamos uso adecuado y racional de estos derechos.

En un país polarizado como el nuestro es difícil que se haga uso de estos derechos en forma equilibrada ya que hay múltiples factores que entorpecen el uso pleno de lo que la constitución reza. Por ejemplo, si usted opina en favor de la paz, los amigos de la guerra inmediatamente lo etiquetan como subversivo y le cuelgan la lápida al cuello, exponiéndolo a que cualquier desadaptado de ultraderecha le convierta en uno más de los muertos que día a día pasan a ser anécdotas estadísticas. Si por el contrario, no está de acuerdo con la paz y promueve la continuación del desangre nacional y la perpetuación del estado de barbarie, también está expuesto a que un desadaptado de ultraizquierda le descargue su arma y lo aniquile. Con razón alguien publicó por las redes sociales en honor a la memoria de Luis Carlos Cervantes, periodista asesinado en Tarazá Antioquia una frase que encierra el horror que vivimos «La verdad es un oficio peligroso» yo la adaptaría diciendo «Opinar es un oficio peligroso»

En el caso de la protesta social, también se dan las contradicciones propias de la polarización política, agravada por la manipulación y utilización maniquea del descontento popular, pues cada vez que hay el descontento y el espíritu rebelde del pueblo se levanta en son de protesta, salen los agitadores profesionales de diferentes pelajes a atizar la hoguera y a agravar la situación con actos de violencia vandálica que trae consecuencialmente la represión contra los manifestantes por parte de los agentes del estado en aras de preservar el orden y la tranquilidad ciudadana. Este caso de manipulación y subsiguiente represión de la protesta es recurrente en el país, lo hemos visto en todos los paros que se han dado a lo largo y ancho de la geografía nacional.

Un caso para ilustrar podría ser, entre otros, El paro campesino del año pasado, en que se comenzó con un objetivo claramente social y popular y terminó siendo manipulado por la oposición y utilizado por un partido político para cautivar votantes incautos, y al final sus dirigentes se dividieron en la mesa de negociación con el gobierno y de remate le negaron la vocería a algunos líderes y se la concedieron a otros. De todas maneras lograron algunos acuerdos beneficiosos para los agricultores, como condonación de deudas, subsidios para los cultivadores y sustentación del precio de algunos de sus productos. La constante en esta protesta popular fue el taponamiento de vías y pedreas por parte de algunos infiltrados y como respuesta por parte de los miembros del esmad,, gases lacrimógenos, bolillos, balas de goma, balas de verdad, heridos y muertos.

Caso contrario, por su accionar ejemplarizante está la protesta de La Mane y las de Petro, donde primó la civilidad, la razón, el deseo de paz y la concordia, en estas protestas no hubo el menor asomo de violencia, los manifestantes demostraron una madurez y un crecimiento cívico digno de seguir, fueron protestas con ideas, donde la confrontación fue con propuestas claras y precisas, siempre enmarcadas dentro de la legalidad.

Últimamente proliferan las protestas, por todo y para todos los gustos: Protestan los beneficiarios de las casas gratuitas que da el gobierno y en su protesta se quejan porque el barrio no está enrejado tipo conjunto cerrado, se quejan porque no les queda el colegio dentro del barrio, se quejan porque la casa les queda lejos del sector donde trabajan, se quejan por todo. De otro lado, las bancadas políticas en el senado se quejan porque según ellos, están mal representados en el gabinete ministerial. Otros se quejan porque el presidente Santos apoya a un candidato a la contraloría y no al de sus preferencias. Robledo sigue quejándose de los TLC firmados y protestando por las políticas neoliberales del gobierno, el Centro Democrático se queja por lo que hace el gobierno, por lo que no ha hecho y por lo que piensa hacer,

El caso más curioso es el de algunas personas que se quejan de la sequía en la Guajira y culpan al actual presidente de todos los males que este severo verano ha traído a esa sufrida población, y apasionadamente excluyen a los políticos locales que expoliaron los recursos de las regalías del carbón y comerciaron con los recursos de la salud y el ICBF ocasionando la muerte de varios miles de niños indígenas.

Hoy, yo siento la necesidad de protestar contra los que callan y con su silencio acolitan el robo y el despilfarro de los recursos de La Guajira, porque su silencio y su ceguera les hace cómplices del crimen contra el pueblo Wayúu y auspiciadores del exterminio de los niños de esa etnia. Por eso protesto contra ese silencio y contra esa complicidad.

 

Diógenes Armando Pino Ávila

@Tagoto

Sobre el autor

Diógenes Armando Pino Ávila

Diógenes Armando Pino Ávila

Caletreando

Diógenes Armando Pino Ávila (San Miguel de las Palmas de Tamalameque, Colombia. 1953). Lic. Comercio y contaduría U. Mariana de Pasto convenio con Universidad San Buenaventura de Medellín. Especialista en Administración del Sistema escolar Universidad de Santander orgullosamente egresado de la Normal Piloto de Bolívar de Cartagena. Publicaciones: La Tambora, Universo mágico (folclor), Agua de tinaja (cuentos), Tamalameque Historia y leyenda (Historia, oralidad y tradición).

@AvilaDiogenes

0 Comentarios


Escriba aquí su comentario Autorizo el tratamiento de mis datos según el siguiente Aviso de Privacidad.

Le puede interesar

Editorial: Valledupar y su posicionamiento internacional

Editorial: Valledupar y su posicionamiento internacional

En los últimos días, la posibilidad de un hermanamiento de la capital del Cesar con otra ciudad del sur de Francia (Montpellier) ha s...

A propósito de hackers

A propósito de hackers

En los últimos meses la prensa, las revistas y los noticieros de televisión en Colombia vienen hablando de Hackers como los chicos ma...

Lo bueno y lo malo del cd de Elder Dayán

Lo bueno y lo malo del cd de Elder Dayán

  Como lo anunciamos la semana pasada, y convencidos de que realmente vale la pena realizar un análisis sobre el reciente trabajo mu...

El negro sirve pa todo

El negro sirve pa todo

  En muchas ocasiones he escuchado a las señoras decir que el negro pega con todo, refiriéndose a las prendas de vestir de ese colo...

Soplar y hacer botellas

Soplar y hacer botellas

  Como en las competencias ciclísticas la política colombiana va de sorpresa en sorpresa, primero arrancaron de la raya de salida...

Lo más leído

La iguana: un símbolo de la costa Caribe

Redacción | Medio ambiente

Octavio Daza: el genial inspirador del “Río Badillo”

Eddie José Dániels García | Música y folclor

Las ninfas de Macondo

José Manuel Rodríguez y Omar Salazar | Literatura

Pedro García: el incansable parrandero del “Trovador ambulante”

Eddie José Dániels García | Música y folclor

La música del Bajo Magdalena y el vallenato

Álvaro Rojano Osorio | Música y folclor

Síguenos

facebook twitter youtube

Enlaces recomendados