Opinión

Los premios de los Festivales

Jorge Nain Ruiz

29/08/2014 - 12:00

 

Son muchos los que piensan que organizar un Festival Vallenato es como soplar y hacer botella, y por eso tal vez, nacen a granel festivales de este género musical a lo largo y ancho del País. El problema es que la gran mayoría llegan a la vida con acta de defunción prematura, entre otras cosas porque creen que el pago de los premios no es lo más importante de estos eventos.

En días pasados, participé de una tertulia sobre las causas por las cuales los organizadores de festivales vallenatos dejan de pagar o pagan incompletos los premios a los concursantes y llegamos a muchas conclusiones, algunas de las cuales quiero hoy compartir con ustedes.

Una razón por la cual nacen muertos algunos de estos eventos es la de pretender hacerle de entrada competencia al Festival de la Leyenda Vallenata y ofrecer una premiación atractiva y jugosa, por ello sus organizadores tienen entre sus principales objetivos el de llegar a ser a corto o mediano plazo el segundo Festival en importancia del País y, sin ambages, afirman y por qué no superar al de Valledupar.

En principio no es malo, ni un error trazarse metas ambiciosas; el problema consiste en correr sin haber gateado ni caminado, y como se dice popularmente “la avaricia rompe el saco” o “el que mucho abarca poco aprieta”.

Otra razón poderosa del no pago, o dejar como última prioridad el pago de los premios, es la corrupción interna entre los organizadores, ya que casi siempre entre quienes se unen para crear o hacer un festival hay intereses económicos particulares y concretos que no tienen el más mínimo espíritu altruista de apoyo a la Cultura y que pactan coimas en todo lo que sea contratación.

No hay otra explicación a que en un Festival Vallenato primero se paguen todos los contratos y solo si queda algún remanente se piense en pagar los premios, como se ha vuelto costumbre en algunos de estos eventos.

Este es un problema al que el Ministerio de Cultura o cualquier otro organismo gubernamental debería prestarle más atención, o en su defecto pensemos en crear un órgano de control que vigile y ponga un “tatequieto” a tantos avivatos que se hacen llamar gestores culturales para engañar vilmente a nuestros músicos.

Algunas juntas organizadoras de festivales vallenatos se parecen más a un “concierto para delinquir” que a otra cosa, por lo cual ya es hora de denunciar estas prácticas que le hacen tanto daño a nuestro folclor.

 

Jorge Nain Ruiz

@JorgeNainRuiz

Sobre el autor

Jorge Nain Ruiz

Jorge Nain Ruiz

Vallenateando

Jorge Nain Ruíz. Abogado. Especializado en derecho Administrativo, enamorado del folclor Vallenato, cantautor del mismo. Esta columna busca acercarnos a una visión didáctica sobre la cultura, el folclore y especialmente la música vallenata. Ponemos un granito de arena para que la música más hermosa del mundo pueda ser analizada, estudiada y comprendida.

@jorgenainruiz

0 Comentarios


Escriba aquí su comentario

Le puede interesar

Colombia, un país sin justicia

Colombia, un país sin justicia

El artículo 1 de nuestra constitución política reza que Colombia es un estado social de derecho, lo que nos plantea la búsqueda d...

Matoneo en redes sociales: ahora me tocó a mí

Matoneo en redes sociales: ahora me tocó a mí

Últimamente he reflexionado sobre el matoneo en redes sociales,  situación que devela la crisis por las que pasa el ser humano, un...

¿Quiere repetir el señor?

¿Quiere repetir el señor?

  El expresidente López  Michelsen hizo famosas muchas frases, entre ellas aquella que “nadie se queda en la mitad de un beso...

Fallas del Sistema Electoral colombiano

Fallas del Sistema Electoral colombiano

El pasado 11 de marzo tuve la responsabilidad de ser jurado en las elecciones legislativas y consultas interpartidistas que se llevaron...

Editorial: Los mejores momentos del 2013

Editorial: Los mejores momentos del 2013

Bajo el desconcierto causado por la partida de Diomedes Díaz, cerramos un año agitado por el fallecimiento de grandes personalidades ...

Lo más leído

Jaime Garzón, el genial impertinente

María Jimena Padilla Berrío | Periodismo

Licencia para pedir

Alberto Muñoz Peñaloza | Opinión

El desquite de Iberia

Alberto Muñoz Peñaloza | Opinión

Las tamboras de Chimichagua ya no llevan candela viva

Juan Rincón Vanegas | Música y folclor

Síguenos

facebook twitter youtube