Opinión

Editorial: De recibir libros a maravillarse con uno

Redacción

15/09/2014 - 08:30

 

Editorial: De recibir libros a maravillarse con uno

La lectura no se enseña, se contagia”. Esta frase pronunciada por la promotora de lectura Liliana Martes en una visita a Valledupar es una realidad que tiene un gran impacto sobre el trabajo de quienes promueven a diario la lectura en las instituciones educativas y en los espacios abiertos.

¿Cómo hacer que el lector de un libro se interese por otro título? ¿Cómo hacer que después de leer uno que le guste ese lector lo recomiende a un amigo? ¿Y cómo convertir ese momento excepcional de lectura en una rutina mágica?

Estas son algunas preguntas que educadores y especialistas en fomento de lectura deben hacerse para que su acción tenga un efecto durable.  Pero también es preciso reflexionar en: ¿quién es el sujeto que recibe el libro?, ¿cuál es su concepto del libro?, ¿por qué no se había acercado a él antes?

La seducción y el acompañamiento siempre han tenido mejores efectos que la exigencia y la presión ejercida durante el programa escolar. No hay nada como asociar un libro a una experiencia agradable: una tertulia amena, un espectáculo emocionante o un café rico. Por eso, promover la lectura requiere ingenio, paciencia y mucho positivismo.

El programa “Apégate a la lectura en voz alta” que MinCultura  lanzó a mediados del 2014 nos invita a fortalecer esos instantes compartidos con los niños y convertirlos en momentos donde la narrativa se impone de manera natural y entretenida. Al mismo tiempo que se generan experiencias únicas también se ejercita el lenguaje, la dicción o la memoria.

Todo esfuerzo centrado en el libro debe valorarse. La reciente distribución masiva de libros por parte de la gobernación del Cesar (2230 en San Diego, por ejemplo) es un punto de partida para que niños y padres encuentren motivos para compartir o reunirse.

Sin embargo, no se puede detener ahí. Es importante fomentar el hábito de abrir ese libro recibido de manera inesperada. En pocas ocasiones, la curiosidad llega sola, y lo más fácil es olvidarse del libro debajo de una mesita de noche o en una estantería. Noches de cuentería, lecturas en vivo, juegos en grupos, retos o desafíos pueden crear esos primeros contactos cruciales con la lectura.

La convocatoria del concurso de cuento de la Biblioteca departamental del Cesar es también una motivación a la lectura aunque en este caso se dirige ya a un público más acostumbrado a este tipo de ejercicio. Valdría también pensar en un concurso de cuentos cortos con una temática atractiva dirigida a un público de 6 a 12 años en las instituciones públicas y/o privadas.

Perseverar en el fomento de la lectura es vital para el futuro de la región. Este virus de efectos imprevisibles y maravillosos no es tan expansivo como otros pero es quizás el único que nutra la mente y que ayude a la colectividad de manera tan poderosa.

 

PanoramaCultural.com.co

 

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