Opinión

470 años de abandono, atraso y olvido

Diógenes Armando Pino Sanjur

24/09/2014 - 05:04

 

Iglesia de Tamalameque Tamalameque, pueblo de más de cuatro siglos de vida, paraíso escogido por Dios, situado a la margen Derecha del Río Grande de la Magdalena, rodeado por diversos Caños y Ciénagas, especialmente la Ciénaga de la Zapatosa, lo cual lo ubica y lo privilegia como uno de los municipios con los recursos hídricos y pesqueros más abundantes del departamento del Cesar, la costa Atlántica y de Colombia; municipio fundado el 29 de Septiembre de 1.544 por Lorenzo Martín, lo que nos indica que este 29 de Septiembre cumple 470 años de existencia.

Hablar de Tamalameque, es hablar de la historia del Río Grande de la Magdalena, que es lo mismo que hablar de la conquista y colonia de Colombia, es hablar de sus leyendas y su patrimonio cultural inmaterial inmenso, el cual gracia a la herencia de nuestros abuelos hemos construido a lo largo de nuestra historia, por eso hablar de Tamalameque es hablar de la oralidad de sus habitantes, de su tradición, leyendas y de su tambora, baile y música que nos han dado reconocimiento a nivel departamental, nacional e internacional.

Gran ciudad de antaño, la cual extendía sus dominios a Chimichagua, Chiriguana, Pailitas y Pelaya pero con el paso del tiempo comenzó a ser desmembrada con mutilaciones permanentes que le recortaron su pujanza, su extensión territorial para crear nuevos municipios y la condenaron al olvido y abandono estatal.

Tamalameque a través de sus 470 años ha venido sufriendo una masturbación intelectual de todos sus habitantes, de ahí que desde un inicio la clase dirigente nos ha ilusionado con la llegada del tan anhelado progreso y desarrollo que todos añoramos, primero fue la construcción de la carretera el Burro – el Banco, luego la llegada del tren, después la construcción de una termoeléctrica, o la construcción de un súper puerto y en tiempos más recientes la planta procesadora de yuca, la construcción de una planta despulpadora de aceite de palma o el malecón frente al río Magdalena nos traerían el mejoramiento de la condiciones de vida de todos y la salvación económica del municipio.

Pero todos estos sueños y esperanzas han desvaneciendo al trascurrir el tiempo y, en vez del tan anhelado progreso y desarrollo, Tamalameque ha visto durante sus 470 años de existencia abandono y olvido estatal que no le permite satisfacer las necesidades insatisfechas y el mejoramiento de la calidad vida de sus  habitantes.

Es por ello que en Tamalameque no contamos con un servicio adecuado, eficiente y de calidad de agua potable, el servicio de salud es pésimo, nuestros niños no cuentan con la infraestructura necesaria y los medios pedagógicos necesarios para adquirir un servicio educativo de calidad, el servicio de alcantarillado es deplorable, la administración municipal está sumida en una crisis administrativa, financiera y económica que lo hace inviable.

Si sigo enumerando cada una de las fallas de los sectores que integran la estructura y andamiaje de nuestro municipio nunca terminaría, solo en forma de ejemplo tome unos para llevarlo a colación ya que hay un problema mayor que está causando toda esta problemática y permitiendo que cada día se profundice y se agudice más.

Son el desinterés, la desidia y el conformismo de los habitantes de este municipio, quienes como pilar fundamental de la sociedad, como los constituyentes primarios del ente territorial, veedores y directos afectados de toda la problemática que azota al municipio, no hemos elevado nuestra voz de protesta, no hemos reclamados nuestros derechos, no hemos exigido respeto y cumplimiento de las autoridades, líderes y administradores de nuestro municipio que se cumpla la función y misión del estado.

Para que de esta forma podamos reclamar, pedir acciones y gestiones necesarias que conlleven al mejoramiento de los padecimientos, atropellos e injusticias que afectan a nuestro municipio y de esta forma garantizar el mejoramiento de las condiciones de vida de todos sus habitantes y visualizar el progreso y desarrollo sostenible de nuestro querido Tamalameque.

Entre todos debemos unir esfuerzo para que este 27 de Septiembre fecha donde conmemoramos los 470 años de existencia de nuestro querido Tamalameque nuestra historia cambie, y no convivamos a diario con esta dura realidad Ta-Mala-Meque sino que podamos gritar de manera unánime Ta-Buena-Meque, de lo contrario preparémonos para celebrar otros 470 años de Abandono, Atraso y Olvido.


Diógenes Armando Pino Sanjur


Sobre el autor

Diógenes Armando Pino Sanjur

Diógenes Armando Pino Sanjur

Tamalamequeando

Diógenes Armando Pino Sanjur, más conocido como May Francisco, nació el 24 de junio de 1976 en un pueblo mágico lleno de historia, cultura y leyendas situado en la margen derecha del Río Magdalena llamado Tamalameque. Hijo de los docentes Diógenes Armando Pino Ávila y Petrona Sanjur De Pino, tiene 2 hijos, May Francisco y Diógenes Miguel, los cuales son su gran amor, alegría, motor y mayor orgullo. Abogado de Profesión, despertó su interés con la escritura de su padre quien es escritor e historiador, se declara un enamorado de su pueblo, de su cultura (la tambora) y apasionado por la política como arte de servir.

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