Opinión

¿Y de la calidad del gasto qué?

Jaime Bonet

30/09/2014 - 09:30

 

En estos tiempos de debate sobre una nueva reforma tributaria, surge siempre el cuestionamiento acerca del buen uso de los recursos adicionales. El argumento es sencillo: si hay que pagar más impuestos la ciudadanía quiere ver que estos recursos sean usados correctamente. Las autoridades plantean que las cuentas están desbalanceadas porque los ingresos no alcanzan para financiar los gastos y, por ende, deben buscar nuevas fuentes de financiación.

Estos fondos adicionales van a cubrir las necesidades del país para lograr la paz, ser el más educado y alcanzar mayor equidad. Todos estos fines son muy loables y es difícil oponerse a ellos. El punto es cómo alcanzar una buena calidad del gasto público que asegure las metas para los cuales se cobrarían más impuestos.

Los economistas somos buenos para hablar de impuestos. Es un tema en donde hay una amplia literatura y con facilidad se diseñan opciones para aumentar los recaudos. Sin embargo, cuando tenemos que hablar del gasto, y en particularidad de su calidad, no tenemos muchas herramientas de análisis.

Algunos se lanzan a realizar propuestas para medir la calidad del gasto público comparando el desempeño entre distintas entidades para determinar quién lo está haciendo mejor en términos relativos. Se busca, por ejemplo, determinar si con la plata que se invierte se puede alcanzar un mejor desempeño considerando lo que hacen los vecinos.

Para Colombia, un estudio reciente del Centro de Estudios Económicos Regionales (CEER) del Banco de la República analizó qué tan bien lo hacían los municipios en materia de cobertura y calidad en salud y educación teniendo en cuenta los recursos que les transfiere el gobierno nacional para estos sectores.

Los resultados muestran algunos elementos interesantes. La eficiencia promedio de los recursos destinados a la cobertura en salud y educación es mayor (63% y 62%, respectivamente) que la que se encuentra en calidad (48% y 50%, respectivamente). Sin embargo, estos resultados indican que hay un amplio margen para mejorar: con los mismos recursos existen algunos municipios que podrían lograr duplicar su cobertura y calidad.

La tarea es cómo lograr aumentar la eficiencia. Una opción es transferir los recursos de acuerdo con algunas metas mínimas de calidad. En la actualidad las transferencias se hacen en función de alumnos matriculados y personas pobres cubiertas con servicio en salud. Esto no necesariamente incentiva un buen uso. Por el contrario, las entidades territoriales pueden crear beneficiarios fantasmas y así conseguir fondos que son desviados. Fijar un mínimo de calidad podría ser una opción para lograr que con los mismos recursos se alcancen mejores resultados. Ojala esta discusión hiciera también parte del debate sobre la nueva reforma tributaria.

 

Jaime Bonet

@jaime_bonet

Sobre el autor

Jaime Bonet

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La tucutaca

Jaime Bonet es un economista vallenato que desde el 2 de julio de 2013, se desempeña como Gerente de la Sucursal de Cartagena del Banco de la República, en donde ejerce como director del Centro de Estudios Económicos Regionales (CEER).

@jaime_bonet

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