Opinión

Cuando se dice fuera es con todos los perros

Alfonso Suárez Arias

23/10/2014 - 06:02

 

“Las determinaciones tajantes, cuando se toman, involucran variadas contingencias que hay que correr”. Reflexión

Con  cierta antelación, tal vez producto del ejercicio político desarrollado en el país, se ha venido observando una tendencia muy marcada de la sociedad a incluir en la escala de valores morales, discutibles atributos clasificados por investigadores sociales, como factores del fenómeno de la desviación delictiva.

Al enmarcar el ejercicio de gobierno con acciones provenientes de mentiras, deslealtad o intrigas dañinas, se ha ido creando un acostumbramiento de los ciudadanos a  situaciones de hecho donde resaltan sin pudor, la traición, la deshonestidad, la intolerancia, para terminar  adjudicando implícitamente que: es buen resultado político conforme a un nuevo modelo social, calculador, insensible al entorno comunal y en últimas, condescendiente con la impunidad y la injusticia.

Tal vez, éstos nuevos elementos aportados a la vida en sociedad de los integrantes del Estado han ido produciendo esa condicionada tendencia al incremento de agresiones dañosas entre los individuos, en un afán de sobrevivir como si ameritara competir para ser el más fuerte o simplemente dar rienda suelta a propensiones irracionales, que solo se podrían exteriorizar cuando la  misma comunidad lo permita o lo que es más grave, cuando las autoridades hayan perdido esa capacidad coercitiva necesaria para mantener el orden establecido inicialmente.

Las acciones delincuenciales, que afectan la vida normal del ciudadano, se han promocionado a tal extremo que realmente colocan  al entorno comunitario en esa desagradable posición de rivalizar por salvaguardar al menos la vida sin importar que los bienes materiales sean usurpados y luego reciclados o comercializados ilicitamente para dar calidad de subsistencia a quienes pretenden establecer ésta actividad como normativa del avance social.

Por la imagen y percepción proyectada por el mandatario, es un contrasentido que ahora se afinque en expresar: “La seguridad es la base del desarrollo. Sin seguridad no hay confianza y sin confianza no hay desarrollo”, como una iluminación a su entereza, que no tomó en cuenta anteriormente en la ejecución de su mandato, pero que por exigencia inconmutable del pueblo debe  proponerse para atacar una parte del problema nacional, desde una estratégica lucha policiva contra seis delitos cuotidianos y tipificados: homicidio, hurto, microtráfico, extorsión, contrabando y minería ilegal.

Realmente, el incremento de éste movimiento criminal obedece al desorden generalizado en  todas las instituciones, y a la más delicada, y grave proveniente del desajuste económico e injusticia social. Razón para  conducir al pueblo a la penuria de sustentar su manutención sobrepasando el hambre, la misma que hace ladrón a cualquier hombre, ante esa impotencia e incapacidad de satisfacerla con los medios normales. Trabajo digno y solidaridad.

¿Cómo justificar ahora, que aportes de pie de fuerza policiva den la cumplida solución estructural a un fenómeno consecuentes de la connivencia del gobierno  de turno con los criminales  más avezados, navegantes en riqueza y cuyas actividades no son precisamente para sobrevivir, sino para subyugar a la población dentro de unas normas acomodadas a su parecer para apuntalar su fracasado régimen político, mantenido por la criminalidad de sus propios actos?.

Es el Estado a través de sus gobernantes quien institucionaliza el delito y lo irradia hasta corromper sus más elementales componentes, pero es quien tiene la potestad mediante acciones rápidas y democráticas de resolver la fecundación misma, acometiendo una sincera y real estrategia de paz que solo se obtiene de políticas sanas de empleo, salud, educación, vivienda digna, justicia, restituyendo los principios de seguridad y confianza, fundamentales en el Estado social de Derecho.

 

Alfonso Suárez

@SuarezAlfonso 

 

Sobre el autor

Alfonso Suárez Arias

Alfonso Suárez Arias

Aguijón social

Alfonso Suárez Arias (Charalá, 1956). Abogado en formación (Fundación Universitaria del Área Andina en Valledupar). Suscrito a la investigación y análisis de problemas sociológicos y jurídicos. Sus escritos pretenden generar crítica y análisis en el lector sobre temas muy habituales relacionados con la dinámica social, el entendimiento del Derecho y la participación del individuo en la Política como condicionamiento para el desarrollo integral.

@SUAREZALFONSO

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