Opinión

Conmoción en la publicidad electoral

Diógenes Armando Pino Sanjur

17/12/2014 - 06:10

 

A diez meses del inicio de la contienda electoral, donde los colombianos debemos elegir los gobernantes que regirán los destinos de las entidades territoriales, vemos cómo los partidos o movimientos políticos, caciques electorales y aspirantes buscan de cualquier manera la forma de llamar la atención del constituyente primario, para dar a conocer su candidato o campaña política.

A diario los aspirantes utilizan medios de publicidad abierta al público, pasacalles, pendones pancartas, radio, prensa o televisión con el pretexto de enviar a la comunidad mensajes de navidad y de fin de año. Promocionan su nombre y se aprovechan sacando ventaja de su poder económico para hacerse conocer ante una comunidad incauta.

Esta práctica se encuentra en contravía de la Resolución 13331 del 11 de Septiembre de 2.014 y el Artículo 35 de la Ley 1475 de 2.011, que establecen que la propaganda electoral empleando el espacio público sólo se autoriza tres meses antes de las elecciones. En tiempo presente, esto significa que para las elecciones regionales que se realizarán el 25 de octubre de 2.015, es el 25 de Julio del mismo año.

Por ello la Comisión Nacional Electoral (máximo órgano electoral del país) –a raíz de unas denuncias instauradas por publicidad de expectativa por aspirantes para elecciones de 2.015, y mediante el vicepresidente del CNE Felipe García–, se vio en la imperiosa necesidad de aclarar: “Si quienes aspiran a ser candidatos quieren mandar un mensaje de navidad a sus posibles electores pueden mandárselos pero no en una forma de publicidad abierta al público. No lo pueden hacer ni en pancartas, ni en pendones, ni en pasacalles, ni enviar “Feliz año” y esos mensajes en radio, prensa o televisión”.

Pero el funcionario del CNE fue más allá, toda vez que también advirtió a las llamadas campañas de expectativas, esas que muy a pesar que no llevan los nombres de los candidatos, lo insinúan o llevan su slogan de campaña para llamar la atención de la comunidad y evadir la prohibición existente, que también serán vigiladas por el órgano de control.

Aplaudo esta medida, la cual considero sana y garantizadora del equilibrio que debe existir entre las diferentes campañas, del tiempo de las propagandas de las mismas al público, así como los gastos de campañas, ya que estos gastos nunca son consignados en los registros de gastos de las campañas: lo que genera violación de los topes de financiación y permite sacar ventajas e imposición de las mafias económicas en las elecciones regionales.

Pero me asalta una duda en nuestro medio donde nuestros artistas vallenatos mencionan o saludan a grandes figuras, o aspirantes pagan para que los saluden y de esta manera darse a conocer: ¿en esta práctica también entraría a regir esta misma disposición o no?

Ojala el viejo adagio popular “hecha la Ley, hecha la trampa” no haga transito en esta regulación, porque de lo contrario seguiremos con los mismos problemas que aquejan los procesos electorales en Colombia y estaremos condenados a que el acceso a los cargos de elección popular no sea democrático y, por el contrario, lo convertiremos en el privilegio de unos pocos, los cuales con el poder del dinero sacan provecho y alejan la oportunidad a las clases menos favorecidas de acceder a gobernar.

 

Diógenes Armando Pino Sanjur

 

Sobre el autor

Diógenes Armando Pino Sanjur

Diógenes Armando Pino Sanjur

Tamalamequeando

Diógenes Armando Pino Sanjur, más conocido como May Francisco, nació el 24 de junio de 1976 en un pueblo mágico lleno de historia, cultura y leyendas situado en la margen derecha del Río Magdalena llamado Tamalameque. Hijo de los docentes Diógenes Armando Pino Ávila y Petrona Sanjur De Pino, tiene 2 hijos, May Francisco y Diógenes Miguel, los cuales son su gran amor, alegría, motor y mayor orgullo. Abogado de Profesión, despertó su interés con la escritura de su padre quien es escritor e historiador, se declara un enamorado de su pueblo, de su cultura (la tambora) y apasionado por la política como arte de servir.

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