Opinión

La letra de la canción vallenata

Wladimir Pino Sanjur

06/01/2015 - 06:15

 

La letra de la canción vallenata

La música Vallenata es la expresión cultural del hombre caribe, representa la vivencia y las costumbres del hombre del norte de Colombia. Las tierras del Bolívar y el Magdalena Grande dan cuenta de esta tradición folclórica, que va de generación en generación. Desde tiempos inmemoriales, la música ha sido el filtro comunicativo entre los hombres de las veredas que desconocen la tecnología y las bondades del periódico tradicional como elemento catalizador de la noticia de un lado a otro.

Fueron la voz del juglar y su acordeón, el periódico ambulante de los pueblos del Caribe por mucho tiempo. El verso noticiero del trovador fue madurando hasta hacerse canción, en tiempos remotos eran versos sueltos que narraban aconteceres, luego tomaron la forma métrica de la canción, haciendo brillo en los oídos de los escuchas.

La letra de la música vallenata fue levantada bajo el silencio del campo, con el olor al monte mojado, vestida del verde de la montaña y adornada con el cristal de los riachuelos que bajan precipitados buscando el mar. Dios amante de la buena música revistió con el don de la poesía al campesino más humilde, le dio el don de la palabra, para que éste sin conocer de las cualidades del pentagrama, ni los acordes de la métrica, plasmara en versos su acontecer. Es la narrativa costumbrista de las tradiciones de los pueblos de la costa, es el canto del amor sincero.

La canción vallenata, en su mayoría, es el culto a la belleza femenina. A la mujer se le galantea con prosas, dibujando su rostro y atributos con el paisaje natural de la provincia. Ya el Gran Alejo Duran la había comparado con la primavera al decir que “la mujer huele cuando está nueva y la primavera cuando florece”, también dijo que “El Chupa Flor coge el aroma en el aire y así cogió él un amor sentadito en un baile”, siempre el compositor vallenato haciéndole símiles a las mujeres y al amor, con la fauna y la flora de su región.

El ciego Leandro Díaz, tenía la sensibilidad en el oído para distinguir el canto de un turpial al de una mirla: “El bello canto de los turpiales acompañaban a mi canción”, todo esto para adornar los versos compuesto a su Matilde Lina.

El compositor vallenato es nostálgico y recuerda el pasado con mucha alegría vivida, pero tristeza de pasado que no volverá, nostalgia que inspiró a Gustavo Gutiérrez para darle brillo a su canción Rumores de viejas voces, donde con nostalgia recuerda a esos compositores y voces de antaño, reclama a un Valledupar viejo lleno de romanticismo.

El compositor Vallenato también se inspira en la amistad y en el valor del amigo, musa que inspiró a Rafael escalona en muchas de sus canciones: “Jaime molina, Miguel Canales y Tite Socarras”, entre otras.

Hoy el modernismo y la ciudad aíslan ese viejo sentimiento del compositor vallenato, esa complicidad entre el monte y la canción, el ruido de la ciudad la hace menos romántica y más apresurada, menos madura, menos mística y menos poética, como añoramos esas viejas voces, esos viejos poemas, esa vieja prosa, pero ahí están en los acetatos como muestra de un folclor que se resiste a morir y que aun suenan en los parlantes de los oídos cultos de la música vallenata.

 

Wladimir Pino Sanjur

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