Opinión

¡Retozos por el Centro!

Alberto Muñoz Peñaloza

22/01/2015 - 07:25

 

Esquina Plaza Alfonso López (Valledupar) / Archivo PanoramaCultural.com.coEnternece el relato de mi hermano Ismael: en esa época Beto, la calle del Cesar era destapada. Iniciaba su despegue como vía principal, preferida por los vallenatos, luego del furor de la carrera 5ª, arribita de la plaza Alfonso López. Allí, hermano querido, frente a la casa inglesa, al lado del Éxito centro, se ubicaba la queridísima vieja Trini, con el mejor peto del mundo. A las 6 en punto de la tarde, en medio del maremágnum, se abría paso la fila interminable de vecinos y compradores, vasija en mano, para aprovisionarse de tan especial producto gastronómico.

A pocos pasos, se ubicaba la esquina lasting, la del aviso al revés, que daba la bienvenida a cinco esquinas, como preludio del mercado, ese espacio cultural que se ubicaba donde hoy opera la Galería Popular. Espacio reservado como punto de encuentro cultural en el que nuestro pueblo solía encontrarse consigo mismo, con sus realidades, con su producido mental, manual y degustativo. Era la vía expedida para propiciar el flujo comunicacional, de ida y vuelta, en construcción paciente del imaginario colectivo como continuidad de nuestra historia. El guarapo de Gilberto, era uno de los mejores pretextos para ir y regresar.

Torturaba la compra de libra y media de arroz en la tienda de don Pacho y la espera insuficiente en La Gitana, la del señor Páez, en la consecución de trompos y boliches. Pero los mejores súper cocos estaban en La Perla y “yendo de pa’ bajo” –como diría Fello Calderón- era posible encontrar el Almacén Popular, de Telismar Mieles, más allá del Bar Maicaito.

Subir desde cinco esquinas, por la séptima, suponía degustar algo frio en La Viña, la salsamentaría que hacía llorar tiendas, ventorrillos y ambulantes. De frente se topaba con La Proveedora y más alantico con el Rey de los Bares.

La séptima y el centro de Valledupar tienen amores desde siempre y se funden en amorío perenne. Butifarreros, culebreros, vendedores de ilusiones y pomadas, guaraperos, dependientes de chucherías y carteristas, se estacionaban y/o deambulaban por el núcleo comercial de nuestra tierra, con propiedad inconfundible, como “Pedro por su casa”, seguros de la conveniencia de luchar la vida para llevar comida y razones para ser amados, a sus casas.

Lastima recordar los bolillazos del policía imprudente a quien menos los merecía y la tozudez del vendedor de agujas y la del que vendía coquito, como siempre lo afirmaba don Foción Bustamante Carrascal.

Esos antecedentes y la necesidad de restablecer el orden, la organización y la humanización, llevar a la administración municipal a adoptar medidas, doloras en su implementación, pero satisfacientes para todos y todas, como señal indiscutible del ejercicio de la autoridad y del enfoque infaltable: el ser humano por encima de las cosas. El Alcalde, Fredys Socarrás Reales, comprende muy bien la importancia de armonizar el centro de la ciudad -como punto de ebullición social- con el desarrollo, el progreso y el crecimiento de Valledupar. Es lo menos que puede inspirar la búsqueda de una movilidad fluida en esa zona, en lo que se refiere al flujo vehicular y a la masa humana que se desplaza, desde bien temprano hasta cuando anochece, por los diferentes espacios que integran el centro. Valledupar, es mágica y atrae sin repeler. Quien viene se va con deseos de volver. No obstante, se requiere reducir al mínimo los lunares que en la actualidad ensombrecen el panorama. El atascamiento y la lentitud del movimiento automotor en el centro desestimulan a quien quiere ir y promueve el desespero emocional, lo cual se traduce en esa tensión contagiante que da lugar a enfrentamientos, discusiones e intolerancia.

Las medidas adoptadas en el Decreto 000396, de diciembre 29, de 2014 Por medio del cual se adoptan medidas tendientes a controlar la prestación del servicio público de motocicletas, son coherentes con otras acciones, no menos importantes, como la reconversión laboral de mototaxistas actuales, la habilitación y funcionamiento de oficinas de la Secretaría de Tránsito y Transportes en las instalaciones de Mercabastos, el reforzamiento de actividades de control, el fortalecimiento de intercesiones semafóricas. Consistententes en cuanto a que van de acuerdo con la ciudadanía quiere y esperaba como medio efectivo para superar la crisis y encajan en el modelo de ciudad que queremos: una Valledupar, ordenada, organizada e innovadora, en progreso creciente, humanizada y bella ante los ojos de propios y visitantes.

Estamos en tiempos de decisiones trascendentales para la buena marcha del sueño social que nos integra: Valledupar, tienen que estar por encima de conveniencias políticas, económicas o de cualquier otra índole. Es la hora de la verdad. En ese sentido, se impone la sensatez, que prime el ejercicio de la autoridad sin desconocer los derechos de todos. Solo así, será posible volver a disfrutar lo que tanto amamos.

 

Alberto Muñoz Peñaloza

@AlbertoMunozPen

Sobre el autor

Alberto Muñoz Peñaloza

Alberto Muñoz Peñaloza

Cosas del Valle

Alberto Muñoz Peñaloza (Valledupar). Es periodista y abogado. Desempeñó el cargo de director de la Casa de la Cultura de Valledupar y su columna “Cosas del Valle” nos abre una ventana sobre todas esas anécdotas que hacen de Valledupar una ciudad única.

@albertomunozpen

3 Comentarios


aurora montes 22-01-2015 10:44 AM

Valledupar en este momento es una ciudad hostil, es triste decirlo pero hay que hacerlo. Caminar por la séptima y cinco esquinas es la peor de las pesadillas, no hay espacio público, está tomado por los vendedores ambulante, así que si te animas a caminar lo harás a trompicones, empujones y tropiezos entre la gente que lucha por mantenerse en los 50 centímetros que apenas nos quedan de espacio para los peatones. A esta lucha se le suma la humareda de vendedores de chorizos que apenas permiten respirar y te dejan oliendo a cerdo y manteca. Ni que decir del callejón de Pedro Rizo, otrora espacio peatonal que acortaba distancia y era la pausa obligada en una de sus bancas para la canícula del mediodía, hoy está invadido por los ambulantes que se adueñaron de él ante la mirada negligente de la administración municipal.

Ecologistas de Valledupar 23-01-2015 05:49 PM

Necesitamos tomar sentido de pertenencia por el centro de Valledupar que tan abandonado por las autoridades está desde hace más de 25 años que no le hacen ninguna inversión.

Juan V 23-01-2015 07:40 PM

Señor Director de la Casa de la Cultura, El debate sobre el decreto y el mototaxismo se está dando y está muy bien que defienda los preceptos de su alcalde. Pero qué pasa en la Casa de la Cultura, cuáles son sus proyectos culturales.Qué va a dejar para las generaciones futuras? Qué se está haciendo ahora mismo como cursos, talleres...?

Escriba aquí su comentario

Le puede interesar

Se nos fue Luis Mizar, un verdadero poeta

Se nos fue Luis Mizar, un verdadero poeta

Hace casi un año escribí en este espacio un llamado de atención a las autoridades locales, especialmente a las del departamento de...

Editorial: Regalar un libro, una cuestión de Estado

Editorial: Regalar un libro, una cuestión de Estado

El libro. Ese artículo reservado a los espacios tranquilos, privados o educativos, se ha vuelto un elemento de gran importancia para...

Editorial: Cinco años de periodismo cultural en la costa Caribe de Colombia

Editorial: Cinco años de periodismo cultural en la costa Caribe de Colombia

  Hace 5 años, el 1 de febrero del 2012 nacía oficialmente el periódico PanoramaCultural.com.co. Durante el lanzamiento organiza...

¿Por qué le temen a la Paz?

¿Por qué le temen a la Paz?

Si hay algo que le admiro al presidente Santos es su persistencia en lograr la paz del país, pues no es fácil levantarse todos los ...

La banalidad de la noticia

La banalidad de la noticia

De qué sirve leer la gran prensa y ver los noticieros en la televisión, si estos medios están empeñados en una campaña dispuesta...

Lo más leído

Sobre la naturaleza egoísta del hombre

Antonio Acevedo Linares | Pensamiento

Por el mismo camino

Alberto Muñoz Peñaloza | Música y folclor

La independencia del Caribe colombiano (1810-1821)

Adelaida Sourdis Nájera | Historia

Macondo: perfil de Gabo

Oscar Pantoja | Literatura

Una cultura poetizada

Antonio Acevedo Linares | Pensamiento

Enrique del Carmen Campo Blanco: el tamborero mayor

Arnoldo Mestre Arzuaga | Música y folclor

Un pueblo con dos patronos

Diógenes Armando Pino Ávila | Patrimonio

Síguenos

facebook twitter youtube