Opinión

Y del Chikungunya qué?

Alfonso Suárez Arias

22/01/2015 - 07:00

 

“Nadie puede aterrorizar a toda una nación, a menos que seamos sus cómplices”.

Al mismo tiempo que las guerras y los desastres naturales causan miles de víctimas humanas en  tiempos relativamente cortos, las enfermedades globalizadas, o como se les llama técnicamente: “pandemias”, no solo contribuyen a la pérdida de estas vidas, sino que frenan y desvían las perspectivas de desarrollo industrial, económico, político y social de las comunidades afectadas.

Todo esto conlleva a determinar, que a pesar de ser el planeta tierra, el único sitio de habitación para la exclusiva especie inteligente conocida, es también un lugar peligroso y difícil para el desarrollo y crecimiento de la misma, tanto por la contribución que se hace al propio deterioro atacando el ecosistema y propiciando el avance de fenómenos que se alimentan de muerte, como por la vulnerabilidad y desamparo del Ser ante actos externos naturales o impuestos a voluntad.

La condición que hace posible el ataque y contención de epidemias o su proliferación es precisamente; la  globalización, ese mundo sin fronteras que acoge al ciudadano como integrante de un gran conglomerado que le permite trasladarse por medio planeta, visitando diferentes sitios o aeropuertos en solo un día e interactuar en tiempo real utilizando las comunicaciones sin importar latitudes, distancias, ni horarios.

La vida está constantemente amenazada, ayer fueron pestes, mañana reinciden huracanes, terremotos, inundaciones, sequias, aparece la guerra y mata millones de seres, mientras los virus se apropiaron de comunidades llevándolas casi a su extinción: sarampión, poliomielitis, viruela, Sida, luego pandemias como la influenza H1N1 en el 2009, hoy el chikungunya y el ébola arrasando no solo la vida sino deteriorando la salud de los sobrevivientes que finalmente tienen que soportar otra plaga globalizada y corrompida por la maldad, el terrorismo.

Nos estamos aproximando a pasos agigantados a una nueva confrontación mundial por restablecer valores sociales o permitir el crecimiento de absurdas ideas políticas y religiosas que trascienden más allá de la crueldad y la deshumanización del ser único, pero es desde cada comunidad, cada región y cada Estado que la actuación ciudadana puede dar cuenta de plagas y pestes destructoras.

El letargo del ciudadano, el acostumbramiento a situaciones de abuso y corrupción por parte de sus dirigentes, la indiferencia ante procesos democráticos y participativos de la política son indudablemente el acicate para que surjan en el entorno comunitario, personajes arraigados a ideas individualizadas  dirigidas a aprovechar todos los elementos que satisfagan solo sus intereses personales, ansias de poder y abarroten de riquezas materiales su despensa indiferente de la pobreza y necesidades que genera a su alrededor.

La decepción por la globalización va en crecimiento y muchas naciones priorizarán sus intereses, creando delimitaciones fronterizas y estableciendo condiciones para su ingreso y estadía, con lo que se favorece el resurgimiento de sentimientos nacionalistas contrarios a colaboración entre Estados. Ya de por si es un fenómeno detectado en Rusia y no menos en India y en la misma Europa ante las amenazas que se han creado por la extensión de conflictos como los de Siria e Irak, incubadoras del terrorismo mundial.

Colombia tiene su propia peste que la ha mantenido en continuos cuidados intensivos. Aparte de la enfermedad nacional brotada de las acciones de grupos armados delincuenciales, está latente el terrorismo de Estado susceptible de ser implantado por los mismos gobernantes en su avaricia por el poder y por legitimar el delito.

Espera el ciudadano una lavativa o inoculación benéfica que contribuya a dar por extinguido ese virus fariano  y estatal que aleja la verdadera paz y ha producido el mismo aspecto encorvado que deja el Chikungunya.

 

Alfonso Suárez Arias

@SuarezAlfonso

Sobre el autor

Alfonso Suárez Arias

Alfonso Suárez Arias

Aguijón social

Alfonso Suárez Arias (Charalá, 1956). Abogado en formación (Fundación Universitaria del Área Andina en Valledupar). Suscrito a la investigación y análisis de problemas sociológicos y jurídicos. Sus escritos pretenden generar crítica y análisis en el lector sobre temas muy habituales relacionados con la dinámica social, el entendimiento del Derecho y la participación del individuo en la Política como condicionamiento para el desarrollo integral.

@SUAREZALFONSO

1 Comentarios


jairo tapia 22-01-2015 09:00 AM

*Diciente y alarmante que el MinSalud y Secretarías del ramo no ALERTEN A LA POBLACIÖN lo suficiente y que sepan que esta epdemia, como lo dice una humilde alcaldía de Risaralda la produce un mosquito que actua de 4 a 8 pm; que está en esos momentos actuando en la orilla de los ríos y depósitos de agua limpia y corriente; que NO se repite como muchos difunden, y que los dispensarios de salud solo recetan acetaminofén como paliativo universal, y ¿más ná... Fuera de eso, no hay fumigación en clles y barrios populares, ni atención primaria a mayores y niños; en fin que nuestro sistema sanitario se hundió hace rato... ¡Bon Sort!!

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