Opinión

Incendiando al vecindario

Diógenes Armando Pino Ávila

30/01/2015 - 06:25

 

La semana pasada veía las imágenes de tres ex presidentes, dando lora, como se dice en el argot popular, importunando aún más, si se puede, la delicada situación política venezolana. Veía en los noticieros a Miguel Juan Sebastián Piñera Echenique (Chile entre 2010 y 2014), Felipe de Jesús Calderón Hinojosa (México de 2006 a 2012), y Andrés Pastrana Arango (Colombia entre 1998 a 2002).

Estos tres señores, de espaldas a los problemas de sus propios países, se creen con la potestad de abrogarse el derecho de opinar y cuestionar un gobierno de un país ajeno so pretexto de creerse adalides de la democracia. Personajes que dirigieron oscuros gobiernos plagados de escándalos.

Con Piñera el caso del censo chileno y el escándalo tributario que salpicó a altos miembros de su gobierno involucrados en evasión de impuesto y lavado de activos en el caso Penta. Además del asunto conocido como “Piñeragate” que le hizo declinar de sus aspiraciones presidenciales en el año 1993. Y como si fuera poco, el tema conocido como “Chispas” en que moviendo tráfico de influencias como senador negoció con ventaja sus acciones con Endesa España.

En el del mexicano Calderón hay bastante tela para cortar, uno de ellos el caso de Mouriño como senador y, luego, asesor de Calderon cuando éste era Secretario de energía. Otro caso sonado fue el de nepotismo que se dio con Patricia Flores Elizondo y familia. El muy sonado donde el gobierno de USA denunció a Néstor Moreno Díaz, exdirector de Operaciones de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), por recibir sobornos a cambio de otorgar contratos millonarios a Lindsey Manufacturing Company, así como a la empresa suiza ABB, encargada de desarrollar tecnología en generación eléctrica.

En el caso colombiano Patraña, vale refrescar la memoria con el caso de contratos entre el Ministerio del Transporte y la firma privada "Dragacol" por el alquiler de la draga "Josefina" por menos de 5.000 millones de pesos (3,2 millones de dólares) y que terminaron costándole al país 26.000 millones de pesos" (16 millones de dólares). Otro caso de gran revuelo fue el de Chambacú donde estaba implicado el ministro Araújo. Otro fue el escándalo que involucraba a Diego Pardo Koppel y otro que enredaba a Germán Bula Escobar y al alto Comisionado de Paz de ese entonces Víctor Ricardo, por mencionar algunos.

Este trio de marras provenientes de países con graves problemas de Derechos Humanos, como el de los Mapuches en Chile, los desaparecidos de Ayotzinapa en el Estado de Guerrero en México y en Colombia los mal llamados falsos positivos, se presentan en el hermano país de Venezuela con la máscara de demócratas tratando de barrer el sucio de la casa ajena teniendo el de sus propia posadas escondido bajo las alfombras.

Con la visita de estos tres ex presidentes se pretendía armar un escándalo de mayúsculas proporciones, en forma  premeditada y coordinado con la oposición del vecino país, maquinaron la visita a la cárcel Ramo Verde con la excusa de visitar a Leopoldo López a sabiendas que el gobierno de Maduro no lo iba a permitir, esa sería la excusa para el levantamiento y el escándalo. Los bolivarianos del gobierno no cayeron en la trampa, y corteses pero con firmeza no permitieron el ingreso de estos provocadores, los que con el rabo entre las piernas se devolvieron para dar declaraciones a la prensa internacional del tremendo delito que cometió Maduro al no dejar que entraran a una cárcel a visitar un preso político, como si a las cárceles se pudiera entrar así por así, por capricho, cuando a uno se le ocurra echar una parrafada con un convicto, como si se estuviera en el café de la esquina, o guardando las proporciones como si se tuviera el derecho de entrar a la casa de un particular por el solo deseo de hablar con la muchacha del servicio doméstico.

Será que Pastrana no sabe o no conoce lo accidentado y vergonzoso que es visitar a un preso en una cárcel colombiana, dónde hay que hacer grandes colas, pagar el depósito de la cartera, los zapatos y la correa y alquilar unas chanclas, para entrar al puesto de guardia, donde te colocan un sello, luego pasas a un pequeño cuarto donde te desnudan y te ponen a gatas para que un guardia te mire los testículos y después el ano y asegurarse que no llevas drogas al penal y que todo esto es en horas establecidas por las autoridades carcelarias, y previa solicitud y aprobación de la visita.

No se cómo será la cosa en Chile y en México, pero aquí la cosa es complicada. Entonces, ¿de dónde saca Pastrana que puede ir a otro país a imponer condiciones en las cárceles y visitar a los presos cuando a él le dé la gana?

¡Qué vaina con Patrañita!

 

Diógenes Armando Pino Ávila

Sobre el autor

Diógenes Armando Pino Ávila

Diógenes Armando Pino Ávila

Caletreando

Diógenes Armando Pino Ávila (San Miguel de las Palmas de Tamalameque, Colombia. 1953). Lic. Comercio y contaduría U. Mariana de Pasto convenio con Universidad San Buenaventura de Medellín. Especialista en Administración del Sistema escolar Universidad de Santander orgullosamente egresado de la Normal Piloto de Bolívar de Cartagena. Publicaciones: La Tambora, Universo mágico (folclor), Agua de tinaja (cuentos), Tamalameque Historia y leyenda (Historia, oralidad y tradición).

@Tagoto

1 Comentarios


Álvaro Maestre García 30-01-2015 02:39 PM

Uno piensa y algunos se callan, otros no nos callamos. Piensa uno, decía: ¿Donde queda la valía de la gente si uno permanece indiferente a hechos tan graves como el que ocurre en Venezuela?...No se si es que estoy decididamente opuesto a Pino, pero le he leído hoy en su muro que se afecta y se molesta porque algunos Zuluaguistas (Hay casi 8 millones y solo 3000 protestaron) protestan por el caso en que se trata de involucrar con razón o sin razón y antes aplaudía a rabiar y compartía con jolgorio una plaza en donde caben 70.000 personas con más de 500.000 petristas según su cuenta. Hoy leo con estupor este artículo que él firma, en donde le parece que todos debemos seguir indiferentes antes la continua violación de los derechos humanos en Venezula. Creé Diógenes que hay que dejar que Leopoldo López siga encarcelado y no se diga nada para que Maduro no se moleste. Lo mismo le parece a Santos. Y veo a Diógenes cada vez más parecido a Santos y eso me preocupa. Me preocupa porque ya hasta Santos ha pedido (tibiamente, como suele hacerlo un hombre que le guste vestir pantalones zanahorias). la liberación de Leopoldo y Está dejando solo a mi amigo Diógenes que no encontrará en donde acomodarse, porque esta posición no admite ambigüedad: Se esta a favor o en contra de la violación de los Derechos Humanos, pero no se puede estar indiferentes como Diógenes pretende. La Unión Europea ha pedido también la liberación de Leopoldo López y sigue creciendo la audiencia para conseguir este fin que al fin este muchacho tendrá que ser puesto en libertad. Pastrana, Peñeres y Calderón, quizás, acaso, esto sean lo único que hayan hecho bien en su vida, pero a Diógenes no le gusta...

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