Opinión

El crimen no paga

Diógenes Armando Pino Ávila

06/02/2015 - 06:30

 

María del Pilar Hurtado / Foto: Crónica del QuindíoEsta semana y la anterior ha sido de una agitación sin precedentes, los noticieros de televisión, la radio, la prensa nacional, las revistas, han estado de una actividad noticiosa febril por cuenta de las actuaciones de la Fiscalía General de la Nación. Se ha vuelto a poner el dedo sobre la llaga, aún sangrante, en casos muy sensibles para el país, sobre todo para el país político, en casos como el del magnicidio de Luis Carlos Galán, que salpica al director del DAS de ese momento, el General Maza Márquez.

La llamada a indagatoria de los Zuluaga, padre e hijo por el caso de hackeo al proceso de paz, la detención y vuelta al país de la Coneja Hurtado, antigua directora del DAS, acusada de las “chuzadas” a magistrados de las altas cortes, periodistas y contradictores del gobierno de la época. El Tribunal de Medellín solicita investigar a Uribe por la matanza de Ituango. Y otras noticias que han despertado el interés de los colombianos.

El grueso de estas noticias toca directamente o indirectamente al ex presidente y ahora senador Álvaro Uribe Vélez y su reacción no se ha hecho esperar. Su twitter se calienta por las ráfagas de trinos y diatribas contra el presidente Santos. En esos trinos, despotrica del señor Fiscal y de Juan Manuel Santos acusándolos de practicar una persecución política en contra de él y sus hombres de confianza. Las acciones de la Fiscalía y los trinos del senador han sido tan nutridas y publicitadas que el colombiano se ha vuelto a polarizar en esas dos vertientes ya conocidas y antagónicas, los defensores del proceso de paz y los derechos humanos y los amantes de la guerra versus seguidores de Uribe, partidarios de la guerra.

De todo esto se puede llegar a lecturas reveladoras: 1. Si bien es cierto que la justicia colombiana anda con muletas, por lo menos la Fiscalía General de la Nación, la de ahora, anda en moto y cumple un papel diligente en algunos casos sensibles, como los mencionados en el comienzo de éste escrito. 2. Según la mayoría de los casos, parece que el eje del mal, es el ex presidente Uribe, pues todos los caminos conducen a él. 3. El nivel de popularidad del señor Uribe ha bajado, lo digo porque los trinos y respuestas de apoyo de sus seguidores en las redes han caído en picada. 4. Procesos que estaban engavetados y cubiertos por el “$polvo$” del “$olvido$” han sido retomados y están llamando a responder ante la justicia a los presuntos responsables.

En todas estas acciones, la defensa de los acusados es que son perseguidos políticos, por pertenecer al Centro Democrático, lo recurrente de las dos cosas, que los acusados todos sean pertenecientes de ese movimiento y colaboradores directos de Uribe y que estén vinculados a tan graves delitos, le pone a uno a pensar que ese gobierno fue infiltrado por grandes criminales encubiertos y que Uribe es o era el más ingenuo de los gobernantes colombianos, pues no de otra manera se entiende que el expresidente, tan enérgico, tan honesto como se mostraba, no se hubiera dado cuenta que “a sus espaldas” andaba, en estampida, una enorme manda de hipopótamos, pisoteando y sangrando al pueblo colombiano. También lleva a pensar, que a lo mejor la corrupción de ese gobierno era tan grande que se rodeó de funcionarios con ese perfil criminal para poder realizar acciones que les permitiera detentar el poder en forma permanente aplicando las fechorías que ahora se destapan y se investigan.

Me niego a creer que el señor Fiscal haya iniciado una persecución política inventando una serie de historietas falsas, sólo con la intención de perjudicar la imagen del doctor Uribe. Más bien creo que, por fin llegó un hombre valiente y honesto a la Fiscalía General de la Nación, que con los pantalones bien puestos, no le teme al poder de los bandidos de cuello blanco y ha iniciado el cumplimiento del deber constitucional de llamar ante la justicia a los presuntos responsables de tan graves violaciones a la Ley. 

Ahora, la Fiscalía cumple con su deber y anda en moto. Queda por ver, si la justicia, que anda en muletas, sigue el paso que ha marcado la fiscalía. También creo en la justicia colombiana y estoy seguro que jueces y magistrados harán cumplir la Ley, imponiendo si da lugar la condena, o absolviendo si es del caso absolverlos.

Aunque no lo creamos ¡Colombia está cambiando!

 

Diógenes Armando Pino Ávila

Sobre el autor

Diógenes Armando Pino Ávila

Diógenes Armando Pino Ávila

Caletreando

Diógenes Armando Pino Ávila (San Miguel de las Palmas de Tamalameque, Colombia. 1953). Lic. Comercio y contaduría U. Mariana de Pasto convenio con Universidad San Buenaventura de Medellín. Especialista en Administración del Sistema escolar Universidad de Santander orgullosamente egresado de la Normal Piloto de Bolívar de Cartagena. Publicaciones: La Tambora, Universo mágico (folclor), Agua de tinaja (cuentos), Tamalameque Historia y leyenda (Historia, oralidad y tradición).

@Tagoto

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