Opinión

Mototaxismo, ¿causa o consecuencia?

José Luis Sierra Mendoza

23/02/2015 - 04:00

 

Fue un mes de marzo de 2002 la primera vez que me ofrecieron el servicio de mototaxi mientras esperaba la ruta de bus que me transportaría desde la carrera 23 con calle 34 hasta el centro de la ciudad de Valledupar. Naturalmente, no hice uso de tal oferta, y reconozco además que sentí mucha extrañeza y hasta desconfianza. ¡Bastante raro me pareció que se estuviera prestando ese servicio en la ciudad!

Para el año 2007, se hablaba ya de 2000 motocicletas ofreciendo el servicio de transporte en la capital del Cesar. En el 2010, se calculaban 12000 motos dedicadas al mototaxismo, 8000 en el 2012 y se cree, según estudios de la Universidad Nacional, que la oferta de este servicio en motos para los vallenatos puede oscilar entre 5.000 y 5.700 dispuestas en las calles de la ciudad para satisfacer la necesidad de transporte que hoy padece la ciudadanía.

Esto en razón a que de los 180000 pasajeros que diariamente se movilizan en la ciudad, según la U.N, 103000 lo hacen en mototaxi. Cada mototaxista se hace en promedio 31,5 carreras diarias como lo señala un estudio del Fondo de Prevención Vial en liquidación, las cuales multiplicadas por 5715 nos daría exactamente los 103 mil pasajeros, es decir, que en Valledupar hoy no hay menos de 5700 personas dedicadas a esta actividad.

La buena noticia, es que no es un problema que aqueje exclusivamente a la ciudad de Valledupar ya que muchas ciudades del país están afrontando esta situación; Cali, registra 4000 familias que viven de esta actividad, Pereira casi 1000, Cúcuta cuenta con 3000, Armenia 7000, La Dorada 1000 y 4000 entre Marmato, Villa María y Río Sucio, Bucaramanga 2000, Riohacha 6500, Popayán 1500 y Cartagena 50000, también según estudios del Fondo de Prevención Vial en Liquidación. Señalo algo de bondad en el hecho de que no sea una problemática exclusiva nuestra, debido a que nos permitirá ir revisando las medidas que con éxito se aplique en otras ciudades a fin de ir paliando y dándole salida a este fenómeno.

¿Cuáles podrían ser las causas? A mi juicio, la causa principal y motora de esta actividad ilegal, por cuanto no es permitida en ninguna normatividad del país, es la falta de oportunidades laborales. En este país, la mayoría de la gente no tiene muchas opciones para resolver el día a día y la moto es una salida para llevar la comida a casa y cubrir otros gastos, entre otras cosas porque 31,5 carreras en promedio diarias a 1500 pesos, da un poco más de 47.000, lo que multiplicado por 30 días, daría un algo más de 1 millón 400000 pesos. Esto, sin dudas, es mucho más de lo que se gana un profesional en Valledupar, es decir, el negocio es rentable.

Por otro lado, es importante señalar que el negocio del mototaxismo es viable solo en ciudades con una población igual o superior a los 350.000 habitantes ya que estas exigen mayor dinámica de movilidad, esto indica, que aunque esta actividad surge de la falta de oportunidad laboral, es la necesidad de movilización de manera ágil y económica, la que le da sustento. Se paga solo el 25% del costo de transportarse en un taxi  y un poco más del 20% de la tarifa de bus y se llega de manera rápida al destino indicado, puerta a puerta.

La ciudad de Valledupar -aunque quieran hacernos creer que sí- no cuenta con un buen servicio de transporte público; con cobertura en un 100%, eficaz, eficiente, con cortos tiempos de frecuencias, confortables, etc., lo cual viabiliza el mototaxismo como negocio y más aún logra el respaldo popular en la necesidad de movilidad del ciudadano, razón por la cual ningún decreto expedido para acabar esta actividad ha logrado prosperar contra ella, como el que prohibió la circulación de moto el día miércoles, ni el 000059 que prohibió el parrillero los días miércoles y sábado, ni la restricción de unas calles céntricas, ni la que prohíbe el parrillero mayor de 14 años y mucho menos lo va a hacer éste, a mi juicio ilegal por cuanto violenta derechos, que pretende que la moto solo la pueda manejar el dueño sin poder transportar a alguien ajeno a su núcleo familiar.

Hay que reconocer que esta administración quiere implementar una serie de medidas tendientes a resolver la necesidad de ingresos a quienes hoy ejercen tal actividad en la ciudad, pero fue por ahí que se debió iniciar y no por el decreto. No puede pretender este alcalde que la gente deje de hacer lo que hoy le garantiza su supervivencia y que se quede estática hasta tanto se le pueda resolver su necesidad y valga señalar que lo más seguro es que no se resuelva, ya que los recursos que hasta hoy están destinado para tal fin, son insuficientes.

¡Alcalde! Los jugos gástricos llegan tres veces al día al estómago y, si no hay nada, aseguran una ulcera gástrica. Esto no puede ser patente de Corzo para delinquir, pero  si se le arrebata la posibilidad a esta gente de resolver sus necesidades inmediatas con la moto muy seguramente lo harán de otra forma. Cuidado con los índices de delincuencia, atracos, fleteos, homicidios, entre otros.

Es necesario gestionar para que lleguen industrias de calzado, de ropa, alimentaria y otras, así nos toque brindarles unas gabelas tributarias, a objeto de generar oportunidades de trabajo a los vallenatos, hay que insistir y fortalecer el fondo rotatorio de crédito del municipio para apalancar iniciativas de negocios y fortalecer unidades productivas y naturalmente es necesario habilitar un buen sistema de transporte público en la ciudad con cobertura total, con frecuencias mínimas en las rutas, confortable y barato. Con una serie de medidas como estas vamos desarticulando el mototaxismo, el cual no es un problema sino una consecuencia de todo lo anteriormente expuesto.

 

José Luis Sierra “Chilavert”

@sierrajose1979

Sobre el autor

José Luis Sierra Mendoza

José Luis Sierra Mendoza

Visión colectiva

Administrador de Empresas / Doctorando en Administración / Magister en Gerencia de Proyectos / Especialista en Administración Pública, en Gestión Ambiental y en Gestión de Proyectos / Docente universitario.

@JoseLui79192088

0 Comentarios


Escriba aquí su comentario Autorizo el tratamiento de mis datos según el siguiente Aviso de Privacidad.

Le puede interesar

Volver a Villanueva

Volver a Villanueva

Yo solo te pido que no me eches al olvido Villanueva mía. Yo solo te imploro que no me dejes tan solo por que moriría. Déjame tropez...

Entre el periodismo prepago y periodistas éticos

Entre el periodismo prepago y periodistas éticos

  La persona civilizada, y con algo de independencia en el pensamiento, no termina de asombrarse al ver cómo se ha envilecido el per...

Somos un país de locos

Somos un país de locos

Gran revuelo nacional ha causado la medida preventiva de privación de la libertad del empresario ganadero, hermano del senador Álva...

Gerencia pública con sensibilidad social

Gerencia pública con sensibilidad social

Si hay una labor que implica un alto compromiso político, social, económico, cultural, jurídico y administrativo, es la gerencia pú...

En este pueblo hasta al cura le sale el diablo

En este pueblo hasta al cura le sale el diablo

Era un día caluroso, los rayos del sol caían perpendiculares sobre las calles del pueblo, las hojas de los árboles no se movían, la...

Lo más leído

¿Cuál es la función del arte?

Gemma E. Ajenjo Rodríguez | Artes plásticas

La política, el bogotazo y la muerte de la esperanza

Carlos Alberto Salinas Sastre | Historia

Aproximación a la definición del Arte

Eduardo Vásquez | Artes plásticas

Los designios del tiempo en la lente de Nereo

Brayan Buelvas Cervantes | Fotografía

El cine y la defensa de la naturaleza

Enrique Martínez-Salanova | Cine

La calumnia y el chisme: inspiración de nuestros juglares

Luis Carlos Guerra Ávila | Música y folclor

El arte de saludar en el vallenato: historia y evolución

Luis Carlos Guerra Ávila | Música y folclor

El vallenato epistolar

Jorge Ignacio Garnica | Música y folclor

El acordeón como ética del rostro: Máximo Jiménez en clave levinasiana

Ramiro Elías Álvarez Mercado | Música y folclor

Síguenos

facebook twitter youtube

Enlaces recomendados