Opinión

Cuando se pudre la sal

Alfonso Suárez Arias

12/03/2015 - 05:30

 

“Buen ciudadano, quien no tolera en su patria un poder que proyecte hacerse superior a las leyes”

Es muy arriesgado y difícil pretender contextualizar la estructura social del momento y lanzar teorías subrayando  cambios conductuales presentes, como efectos de la normal y dinámica evolución que sociedades del mundo y particularmente la nuestra, ha implicado como consideración  a la transformación, desde rígidos esquemas feudales  a Estados o asociaciones organizadas bajo diseños jurídicos en su más amplia interpretación social y de derecho.

Cualquier teoría será audaz y temeraria, pero lo único cierto es que la sociedad colombiana está experimentado un transformación conductual sin precedentes desde su propio fundamento, la familia, de tal manera que el concepto de ética y moral que se manejaba para dar vida a esa entidad en su forma de actuar ha sido relevado por lo que hasta hace unos años no más, se le consideraba como ignominiosos antivalores.

Sumado a esa inclinación de variar el concepto de familia, para hacerlo diferente o cómplice de otros apretujamientos de individuos que quieren emular ser célula de la sociedad, aparece el desafortunado proceder y conducta de quienes por la calidad del encargo público eran para el ciudadano el referente de la rectitud moral y de integridad: los magistrados, aquellos impertérritos ciudadanos elegidos para proteger el sistema jurídico total.

Y aunque se quiera justificar que no son todos los elegidos para tales encargos quienes han tomado como eje de su proyecto de vida la cultura de la corrupción, si lo es de manera generalizada las consecuencias sociales de procederes como tales, que traen contaminación, complacencia y aquiescencia  paridas por el mismo elegido para ser cabeza de la sociedad y derrotero a seguir.

Si se corrompen aquellos dignatarios del pueblo en las altas Cortes de la justicia, quienes son la sal que da lustre y vida al sistema legislativo, judicial o burócrata para edificar continuadamente una comunidad dentro de los parámetros de probidad y respeto social, ¿Quién entonces salará benéficamente a ésta comunidad?, ¿con que la salaremos?. Solo queda echar fuera y hollar al componente corrupto. La renuncia o apartamiento del cargo.

Y esto se consigue cuando el mismo grupo social se inmiscuya en el desarrollo político del Estado y  no se desentienda de su funcionamiento, cuando advierta activamente en la toma de decisiones democráticas reflejadas en la participación cuidadosa, prudente y razonada, eligiendo personajes públicos que destaquen su integridad y no a los peores políticos surgidos del oficioso letargo social.

Se ha dicho pletóricamente que cada pueblo elige a los gobernantes que se merece y  se hace cómplice de los desafueros de aquellos administradores que se hacen legitimar en la función pública, porque el gran concurso de ciudadanos no ejerce el derecho y participación constitucional prevista, con ello favorecen el mal gobierno y renuncian a la posibilidad de reclamar y exigir derechos ciudadanos contemplados por su ejercicio como tal.

El éxito del propio proyecto de vida depende entonces de esa participación activa en comicios o contiendas electorales, que resulte expulsando de la actividad a los políticos facinerosos y corruptos capaces de contaminar  y producir variaciones en la conducta social enmarcada en los valores de la honestidad y el juicio.

No se puede establecer ahora que la mermelada sea el ingrediente que contrarresta la corrupción de la sal, porque si es así, entonces mi estimado amigo gobiernista saboréela, hártese y nos deja un poco a los demás, aunque estamos seguros que no alcanzará para tantos.

 

Alfonso Suárez Arias

@SuarezAlfonso

Sobre el autor

Alfonso Suárez Arias

Alfonso Suárez Arias

Aguijón social

Alfonso Suárez Arias (Charalá, 1956). Abogado en formación (Fundación Universitaria del Área Andina en Valledupar). Suscrito a la investigación y análisis de problemas sociológicos y jurídicos. Sus escritos pretenden generar crítica y análisis en el lector sobre temas muy habituales relacionados con la dinámica social, el entendimiento del Derecho y la participación del individuo en la Política como condicionamiento para el desarrollo integral.

@SUAREZALFONSO

0 Comentarios


Escriba aquí su comentario Autorizo el tratamiento de mis datos según el siguiente Aviso de Privacidad.

Le puede interesar

Lo creímos, lo trabajamos, lo logramos: tejer esperanzas es posible

Lo creímos, lo trabajamos, lo logramos: tejer esperanzas es posible

"Nunca dudes de que un pequeño grupo de personas pueden cambiar el mundo. De hecho, siempre se ha conseguido así."  Margaret Me...

Los derechos, mejores condiciones y estabilidad laboral deben ser garantizados por el Estado

Los derechos, mejores condiciones y estabilidad laboral deben ser garantizados por el Estado

  El presidente Gustavo Petro, en el 2022 'Foro Iberoamericano: retos de la formalizaron laboral' sostuvo lo siguiente: “En el mund...

Muchos retos en los temas de equidad para 2020

Muchos retos en los temas de equidad para 2020

Estamos iniciando el nuevo año, y puedo decir que el año que finalizó me deja la satisfacción por contribuir por más derechos y m...

Mujeres liderando el cambio: desafíos y oportunidades en la era del multilateralismo

Mujeres liderando el cambio: desafíos y oportunidades en la era del multilateralismo

  ¿Sabías que existe el Día Internacional de la Mujer en el Multilateralismo? Se trata de un aniversario relativamente nuevo, que...

Las mafias de los festivales vallenatos

Las mafias de los festivales vallenatos

Los festivales vallenatos son como un festín para un grupo de personas que actúan en ellos como aves de carroña en pro del rebusque ...

Lo más leído

La política, el bogotazo y la muerte de la esperanza

Carlos Alberto Salinas Sastre | Historia

Los designios del tiempo en la lente de Nereo

Brayan Buelvas Cervantes | Fotografía

El cine y la defensa de la naturaleza

Enrique Martínez-Salanova | Cine

La calumnia y el chisme: inspiración de nuestros juglares

Luis Carlos Guerra Ávila | Música y folclor

El acordeón como ética del rostro: Máximo Jiménez en clave levinasiana

Ramiro Elías Álvarez Mercado | Música y folclor

El vallenato epistolar

Jorge Ignacio Garnica | Música y folclor

La locura tiene cara de presidente estadounidense

Johari Gautier Carmona | Opinión

Síguenos

facebook twitter youtube

Enlaces recomendados