Opinión

Si yo fuera…

Edgardo Mendoza

24/03/2015 - 06:00

 

Hace dos semanas el mundo científico-religioso se asomó con otro de sus permanentes ensayos. Miembros del grupo neuromodulación, en Italia, precisamente encabezado por el Dr. Fabio Cannavero, siguiendo los pasos de Robert White que ya probó con simios, allá en 1970. Según las teorías más aceptadas venimos de los monos, incluyendo chimpancés, gorilas, macacos, macos micos y todo el combo parecido.

Dialogando con los doctores residentes en Turín donde se está desarrollando las cuestiones de trasplantes de cabeza, aprovechamos el viaje de un funcionario municipal de alto rango, para contactarlos y pedirles nos realizara el primer trasplante de hombres y mujeres vallenatos, especialmente como pensarían después de la operación.

No publico el estudio completo por falta de tiempo, pero, bajo el subtítulo de “Si yo fuera”, iniciamos, con algunos. Otros son impublicables y otros explotaron de inmediato.

Si yo fuera… Rodolfo Campo Soto, me reuniría privadamente con mis sobrinos Juanma y Ponchito, les diría que el momento azul pasó que ya todos los votos agradecidos son de abuelitos sin memoria y que es mejor no aspirar a nada en el futuro. Y, por supuesto, no aspirar otras cosas.

Elías Ochoa Daza. No asistiría a ninguna reunión de liberales de ninguna clase, desbancaría a Aramendiz de Fedearroz y gastaría mi pensión con los galleros que apuesten menos de diez mil pesos. Incluso obligaría a Carmen Alicia que fuera reina adulta del carnaval que yo mismo eliminé del Valle.

Arturo Calderón, Alzaría más la frente, sin miedo a nada ni a a nadie como toro irracional, realizaría la mejor gobernación liberal de todos los tiempos, dejaría a los chanceros sin opción de poder y convencería a los Fernández de no lanzarse a nada, o regresar a empresarios musicales.

Oscar Guerra Bonilla. Apoyaría con todas mis fuerzas a “Turo” Calderón, me vestiría de rojo vivo como actor de cine y en los “Rosales” ubicaría gratis familias vallenatas sin casa y viviría feliz en indochina mis últimos 80 años.

Yarime Lobo, por supuesto soltaría el lobo que llevo por dentro y dejaría que me devore toda, luego le contaría a mi abuelita mi  decisión de no creer en cuentos. Desarmaría a Lina.  Me escaparía vestida de verde con algún Rodolfo a lo valentino. O alzaría mi manta frente a un grupo de visitantes del Club Bololó una tarde de viernes cualquiera, a ver quién sería capaz.

Darío Quintero Patiño, sacaría todos mis documentos y probaría que soy tío de los Quintero Romero. Luego dedicaría todo mi tiempo  a enseñar ética administrativa y moral en el Cesar, algo que solo aprendimos los de mi generación. Botaría a la basura mi pensión. No votaría por ira natural.

…Alfonso Araújo Cotes. Me largaría a Paris a probar qué es una fiesta, me vestiría de azul y bailaría rock hasta que los zapatos me aguanten, demandaría a quienes tanto tiempo me hicieron perder en reuniones rojas.

Muñe Monsalvo, obligaría a mi esposa olvidarse del poder y en la India donde las vacas son sagradas y los templos silenciosos pasaría mi vida tranquilo, dejaría mis ganados a los abigeos para que se diviertan de lo lindo y escribiría como se hace política sin hablar siquiera.

Rodrigo Ríos, dejaría de hablarles a todo el que me hable de política, armaría un equipo de veteranos de basquetbol y jugaría a las cartas con la esposas de políticos inhabilitados de los últimos años, daría mi nombre al Cesar para que vuelva a ser río y cerraría Corpocesar por siempre. Con Villalobos adentro.

Dollys Pérez, madrugaría hacia el Ministerio de las Tics, buscaría al menos 10 licencias de emisoras locales, y pelearía de tú a tú con Yiyo Martínez, Wilson Córdoba, William Morón, Carlos Palomino, Iván Divantoque, Zambrano, Melkis Kammerer, etc. Nos apoderaríamos de la sintonía y dejaríamos quietos al menos por un lustro los programas de las emisoras vallenatas.

Miguel Durán Gelvis. Me vestiría de rojo escarlata, entregaría sin mirar a quien todos mis bienes sin importar como llegaron, recogería todos los votos y aprendería a tocar acordeón, demandando a quien tenga mi nombre y mi fama. No recomendaría a nadie y de aspirar en política lo haría por el partido Libres… pa´ que se acabe la vaina.

Murgas Arzuaga, cualquiera de ellos. Entregaría vestido de amarillo Polo, todos los bienes heredados y ganados en política, gastaría mi último centavo en jugar dominó con ex mototaxistas y contaría todos los secretos de la sociedad donde me crié. Con los pantalones del senador excremental bailaría boleros en la plaza de las madres todas las tardes.

Petomen, saldría de nuevo a recorrer las plazas, me cambiaría de piel y de partido, sería la reencarnación de los Moreno y hablaría mal de todos los godos en todos los tiempos por todas las emisoras de Dollys.

Basilio Padilla, hablaría en mandarín. Rabiosamente esculcaría a todos los que aprovechándose de mi ganas de conocer le Cesar se aprovecharon de mis dólares, iniciando por mi esposa. Me divorciaría y con una japonesa aspiraría a emperador de su tierra. Jamás volvería al Valle.

Muma Gnecco. Renunciaría al Twitter y a esa varillita tomafotos por tres siglos. Ubicaría a mi primo gobernador en Afganistán para que nadie pueda molestarlo por nada. Y menos por tutela. Aprendería a tocar acordeón para reemplazar a Maribel Cortina y de salir ganadora, pediría la presidencia del festival vallenato en los siguientes 50 años. Y el que no haya votado por algunos de mis parientes… Descalificados.

 

Edgardo Mendoza

Tiro de chorro

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