Opinión

Un año después de Gabriel García Márquez

Wladimir Pino

17/04/2015 - 06:15

 

Un año después de Gabriel García Márquez

Gabriel García Márquez

Comenta Darío Arizmendi que alguna vez le escuchó a García Márquez decir “Yo escribo en México pero vivo en Colombia”. Ése era nuestro Gabo, un filósofo de la vida, cuyas palabras eran propias de su universo mágico. Estas palabras las trajo a colación explicándole a Darío que muchos sectores en México lo criticaban porque él vivía en ese país, pero en sus escritos hablaba de Colombia.

García Márquez, con su jovialidad caribe, le dijo: “Darío, ellos no entienden que yo escribo en México, pero vivo en Colombia”. Gabo no se refería a su estadía en la tierra del sagrado corazón, sino al hecho que se había visto obligado a abandonar Colombia por diferencias políticas con el gobierno de turno y el riesgo de seguridad que implicaba, pero también por sus convicciones ideológicas.

Gabo nunca abandonó nuestra tierra. Su mente y su recuerdo estaban siempre en el caribe colombiano. Por aquellas cosas míticas del mundo en que se mueven los poetas, aunque García Márquez caminara por la glorieta del ángel de la independencia, en la ciudad más poblada del mundo, su imaginación divagaba por la torre del reloj, o por el barrio Getsemaní  en su Cartagena del alma, aunque en sus ratos de ocio quizás leyera a López Velarde, siempre estuvo en su mente la imagen del Tuerto y sus botas viejas.

Quizás escuchara rancheras en sus fiestas de palabra, pero en su mente estaría presente el recuerdo de las historias cantadas de Rafael Escalona en el Valle de Upar, o el sentimiento imprimido por el Negro Alejo en la música de acordeón. Cuando el invierno invitara las bajas temperaturas y vistiera de abrigo el Gabo, quizás se ridiculizaría a sí mismo, viéndose cachaquizado recordando sus tiempos de estudiantes en Zipaquirá.

Guardaba la doble critica con altura: una la de ser extranjero en México y otra la de Colombiano en el extranjero. Por la primera soportaba la censura de los entendidos locales, que no concebían porque las historias mexicanas, las costumbres ancestrales de los  mayas y los aztecas no lo inspiraban, por qué no plasmó en sus escritos El Grito de Dolores, porque no le dio vida al cura Miguel Hidalgo y Costilla en uno de sus personajes mágicos.

Por la segunda, los colombianos reprobaban el hecho de haberse quedado viviendo en ciudad de México teniendo en Cartagena, el paraíso propicio para que fluyeran sus mejores obras. Los Mejicanos no comprendieron que entre Paris, Londres, Santiago, La Habana y muchas urbes del mundo él escogió México como su segunda tierra y hogar permanente de sus hijos.

Pero muchos compatriotas nuestros nunca entendieron porque se fue del país. Un año después de su muerte es generalizado el hecho de su exilio por razones políticas, pero, ¿Por qué no regresó con el cambio de gobiernos? Jugando al defensor del Cateño, puedo decir que Gabo descubrió que la distancia y la nostalgia eran amigas de la poesía y de las letras, que el recuerdo en la distancia inspira, y que el alma a lo lejos compungida, conquista y abre los fanales de la mente, escenario propicio para inseminar el cuento y fertilizar  la poesía narrada.

Para que naciera la novela, entendió que en la distancia evitaba empalagarse de nuestro costumbrismo hasta el punto de cegarse, como nos hemos cegado nosotros durante años, donde solo visionamos los problemas de este Pueblo de Mierda y desconocemos la grandeza de nuestra patria, que por estar tan cerca y ser tan nuestras las subvaloramos.

García Márquez, nadie podrá desconocer tu condición de Colombiano Más Ilustre y de Mexicano emérito.

 

Wladimir Pino Sanjur 

1 Comentarios


Jairo Tapia Tietjen 18-04-2015 10:26 AM

2a Anécdota, a un año de su partida : ANTES UNA PREGUNTA QUE LE HACÍA A MIS ESTUDIANTES DE LITERATURA:¿Cuál es el libro de GGM más extenso, aparte de 100 años? Muchas respuestas no coincidentes, hasta cuando les aclaraba: el libro de 667 págs. más extenso de García Márquez, porque habla de su vida, es "GGM Historia de un Deicidio" de M. Vargas Llosa, quien lo publicó en Monte Ávla Ed. de Barcelona, España, cuando Gabo era su ídolo y daba un brazo por él; no obstante, más adelante por problemas de faldas, jamás volvieron a tratarse; cosas de la vida, de ambos Nobeles, V. Llosa en 2010, y Gabo en 1982... Otras, más adelante.. ¡Bon Sort!!

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