Opinión

Maturana, emancipador mental del futbolista colombiano

Wladimir Pino

12/05/2015 - 05:00

 

Francisco Maturana / Foto: Goal.com

Maturana es uno de los mayores intérpretes del futbol colombiano, así la afición no lo reconozca. El profesor Francisco Maturana, ha sido quizás el arquitecto de los primeros trazos de lo que será una Colombia llena de futbol y gloria, ese país ajeno al futbol y cercano al ciclismo y al deporte de las narices chatas, a la que el futbol solo le había dado tristezas, cuyos máximos logros los había conseguido el América de Cali en aquellas tres finales esquivas de copa libertadores.

También se integraban en el palmarés futbolístico colombiano la clasificación al mundial de Chile, el gol olímpico de Mario Alberto Coll en aquel empate histórico ante la Rusia de la Araña Negra, el segundo lugar de Copa América en 1975, y del resto: solo penas y desilusiones. Eran los tiempos en que los técnicos extranjeros dirigían los clubes y las selecciones Colombia y donde nuestros futbolistas y nuestros técnicos se reservaban para el escenario doméstico.

En ese escenario, un exfutbolista, odontólogo de profesión quien venía de clasificar al Once Caldas a los cuartos de final del rentado colombiano, fue contratado para un sueño imposible, armar un equipo competitivo con puros criollos y que fuese capaz de enfrentar a nóminas de grandes estrellas como la de Millonarios y América.

En Nacional, Francisco Maturana dio sus primeras pinceladas de transformación del futbol, le dijo a sus muchachos trasfiguremos el futbol en poesía, leamos a Mario Benedetti, poesía que interpretó Alexis Garcia y Chonto Herrera a la perfección bajo el verso del gol de Albeiro Usurriaga, René se la tomó más en serio y fue un bohemio que rompió los esquemas de lo que era hasta entonces la recatada posición del portero.

Así empezó Francisco Maturana a darle identidad futbolística a una nueva camada de futbolistas colombianos que nacieron bajo el seno del atlético Nacional de Medellín. Concomitantemente a este reto, emprendió el de la selección Colombia, llevándola a un honroso tercer lugar en la Copa América de Argentina en 1987, derrotando a la Argentina de Maradona, dejando al guajiro Iguarán como botín de oro de América y a Carlos Valderrama como mejor jugador del continente.

Posterior al logro del subcampeonato colombiano con los puros criollos, Francisco Maturana logra la copa Libertadores de 1989 haciendo olvidar los segundos lugares del América de Cali. Con el levantamiento de este título internacional por parte de Atlético Nacional, Colombia entra en grandes ligas del buen futbol de América.

Teniendo como base a los artífices del logro más grande del futbol colombiano hasta entonces, Maturana logra clasificar al mundial de Italia 90, logrando clasificar a la selección Colombia por primera vez a la segunda ronda de un mundial, nada más y nada menos que con un empate a un gol con la poderosa Alemania Federal, equipo que resultaría campeón del mundo en aquel entonces, el gol de Fredy Rincón y el empate a Alemania hizo olvidar el olímpico de Coll y el empate a Rusia en chile 62.

Desde entonces, Colombia encabezó las eliminatorias a los mundiales, logrando un histórico 5 a 0 sobre Argentina en el Monumental de Núñez aquel 5 de septiembre de 1993, luego lo eliminó de la copa América de 1999 con un contundente 3 a 0.

De esta forma, Francisco Maturana y la escuela del toque-toque y del futbol bonito, fueron fraguando nuestro último gran triunfo a nivel de selecciones, la copa América del 2001, Colombia venció a México y, por primera y única vez, levantó la Copa América.

Maturana no solo le dio dos títulos internacionales al país (Copa libertadores y copa América), sino que le dio identidad al futbol colombiano, valoró nuestro talento, hasta el punto que nuestros futbolistas salieron a jugar al exterior en equipos grandes como Real Madrid, Parma, Nápoles, entre otros, el resultado que hoy los nuestros sean protagonistas en las mejores ligas del mundo.

En su condición de técnico dirigió al Atlético Madrid y Valladolid en España, al Colón y Gimnasia en Argentina, selecciones de Ecuador, Perú, Trinidad y Tobago y Costa Rica. Maturana nos enseñó a ganar, por ello es válido el remoquete que le escuché a un periodista, al decir que él es el gran emancipador de la mente del futbolista colombiano; porque, si no fuera por Maturana, todavía los futbolistas colombianos estarían rindiendo pleitesías a futbolistas argentinos, brasileros o uruguayos y no enfrentándolos de tú a tú como en la actualidad y ganándoles.

 

Wladimir Pino Sanjur

 

0 Comentarios


Escriba aquí su comentario

Le puede interesar

El homenaje que le faltaba a Jorge Oñate

El homenaje que le faltaba a Jorge Oñate

  En el mes de junio de 2017 escribí una columna que titulé ‘El año de Jorge Oñate’, y allí me atreví a realizar la siguien...

Los créditos FEDESCESAR y el problema del acceso a la Universidad Popular del Cesar

Los créditos FEDESCESAR y el problema del acceso a la Universidad Popular del Cesar

Por estos días, en la comunidad académica de la UPC, se vive una polémica alrededor del otorgamiento de los créditos condonables de...

Lo hecho, hecho está

Lo hecho, hecho está

Las tardes dominicales son tediosas, largas y aburridas porque presagian la llegada del lunes que es, para muchos, el día más difíci...

¿Peligra la edición 49 del Festival Vallenato?

¿Peligra la edición 49 del Festival Vallenato?

En mi condición de miembro de la Sociedad de autores y Compositores de Colombia SAYCO, me he enterado de buena fuente que la Fundaci...

Un recuerdo de María Mercedes Carranza en Valledupar

Un recuerdo de María Mercedes Carranza en Valledupar

  La poeta María Mercedes Carranza estuvo en Valledupar en septiembre del 2000, invitada a un recital en la Escuela de Bellas Arte...

Lo más leído

Por una cultura de la tolerancia

Antonio Acevedo Linares | Pensamiento

¿Cómo ser un buen crítico de arte?

Andrea Fernández | Artes plásticas

¿Es indígena la guacharaca?

Weildler Guerra Curvelo | Música y folclor

Germán Espinosa, un escritor patrimonio de la humanidad

Winston Manrique Sabogal | Literatura

Servir es la mejor obra

Alberto Muñoz Peñaloza | Opinión

Ser poeta en un pueblo pequeño

Diógenes Armando Pino Ávila | Literatura

Síguenos

facebook twitter youtube