Opinión

La mujer en la política. La política sin la mujer

Yarime Lobo Baute

02/06/2015 - 06:50

 

Hace unos días, me sorprendió una periodista con una pregunta muy particular: ¿Por qué decidí renunciar a mi precandidatura a la Alcaldía de Valledupar siendo la primera en anunciarla?

Me puse a pensar en si ¿declinar en pro de causas comunes que trascienden el tema de género es renunciar? y concluí que nunca renuncié. Sencillamente, mengüé en aras de la refundación de un verdadero partido alternativo y una oportunidad más propicia.

Lo mejor que pude haber hecho fue impulsar mi precandidatura a la Alcaldía de Valledupar. De no hacerlo no hubiese conocido más de cerca a dos mujeres que también tenían la misma intención.

Hacerlo me permitió compartir con la guerrera congresista y abanderada del tema de las mujeres Ángela Robledo.

Hacerlo también me permitió constatar y saber distinguir las candidaturas sostenidas por hilos invisibles, aquellos hilos que, luego de llegar al poder, se vuelven "pagarés en blanco" empuñados por mercaderes tipo mercenarios cuando del retorno de sus inversiones se trata y hacen del candidato (a) un títere pignorado al antojo de aquellos hilos que financiaron su aspiración.

Soy mujer de convicciones y también sé cuando es sano y prudente menguar para que otros crezcan. Era necesario menguar para no claudicar en el empeño de abrir espacios genuinos para la mujer en materia política.

Las aspiraciones de nuestro género no pueden continuar siendo de relleno, ni ser en cuerpo ajeno, ni mucho menos para satisfacer los anhelos frustrados de terceros.

Tienen que estar soportadas en criterios, coherencia y congruencia entre lo que se dice y hace sujeto a unos principios y valores no negociables.

No se reunían las condiciones para continuar mi aspiración. Continuar en ella era permitir que se evidenciaran dos estilos de hacer política: 1) El Piramidal o Monárquico 2) El multinivel o de Liderazgos tipo célula; dentro del mismo partido que represento y no estaba dispuesta a permitir ese espectáculo en cabeza de dos mujeres que, por principio común, debían mantenerse juntas indistinto de la aspiración.

Dar un paso al costado envía un mensaje no solo dentro de mi partido, sino afuera: No estoy dispuesta a permitir que ni conmigo, ni con otra representante del género se nos utilice como títere o ficha de relleno sin autonomía propia para conquistar espacios que, luego de conquistados, se anula a la mujer.

Para la muestra, hay muchos casos de mujeres que han sido alcaldesas en el departamento y hoy están presas o huyendo de la justicia gracias a que fueron marionetas manejadas al antojo de aquellos hilos invisibles articulados por inversionistas XY que son quienes terminan cogobernando y saqueando el erario sin piedad.

Todo tiene su tiempo… Llegará el tiempo en que Valledupar y muchos otros municipios sean gobernados por una mujer, este no es aún el momento, muy a mi pesar lo comprendí y por ello di un paso al costado que más allá de declinar buscaba fusionar esfuerzos para robustecer la causa común: La prevalencia del bien general.

Se requiere un mayor despertar de la conciencia en nuestro género y ciudadanía en general, se requiere de comprender que las capacidades gerenciales de una mujer no son artículos decorativos para ostentar terceros, son talentos genuinos que se convierten en prenda de garantía para la administración pública.

Si algo tenemos que aprender las mujeres de los hombres que caminan los senderos de la política, es que están *mágicamente" unidos y armonizados cuando de componendas y negociaciones por debajo de la mesa se trata en pro de sus propias causas (dádivas, puestos burocráticos, contratos, prebendas, entre otros).

A las mujeres nos urge aprender que sólo unidas y armonizadas en pro de una causa más elevada y común a todos y todas tendremos la fuerza necesaria para trascender y gobernar este territorio haciéndolo florecer con justicia, paz, equidad, igualdad, inclusión y desarrollo económico.

Mengüé para que otro fuese la punta de lanza en el tránsito que requiere cursar el abonar terrenos para la llegada digna de las mujeres a los primeros cargos de elección popular, la persona que hoy lo hace es un gran ser humano con todos los méritos y reservas morales puestas a prueba que se está dando los pulsos no solo al interior sino fuera de nuestra colectividad. A él toda mi gratitud por toda la fortaleza, decoro y dignidad a prueba de pruebas.

 

Yarime Lobo Baute

@YarimeLobo 

Sobre el autor

Yarime Lobo Baute

Yarime Lobo Baute

Obras son amores

Soy la que soy: Mujer, Artista desde mi esencia, Arquitecta de profesión, Fotógrafa aficionada, Escritora desde el corazón y Emprendedora por convicción. Una convencida de que la OBRA está más allá de los cementos, son cimientos que se estructuran desde el SER, se traducen en el HACER y traen como consecuencia un mejor TENER.

Las OBRAS son esos AMORES intangibles y tangibles que están por encima de las mil y una razones.

@YarimeLobo

1 Comentarios


Lourdes Virginia Narváez Mendinueta 02-06-2015 08:43 AM

¿Han analizado Lina de Armas y Darlin Guevara, la posibilidad de rodear a Rodolfo Quintero en su aspiración a la Alcaldía de Valledupar? Según entiendo el candidato promueve un papel principal para la mujer en su gabinete y en su programas. Eso haría una verdadera visión y acción incluyente, en donde se confía en las capacidades administrativas del género femenino. Lo ideal es una convergencia ciudadana donde quepamos todos y tanto hombres como mujeres en la administración sean autónomos, decentes, honestos, disciplinados y que su carta de presentación para futuras aspiraciones políticas, sean una hoja de vida y un desempeño intachable en el cargo para el que fueron elegidos.

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