Opinión

A propósito de la conmemoración del día del estudiante

Fabio Andrés Pinto

10/06/2015 - 06:00

 

Han pasado más de 60 años desde la muerte de Uriel Gutiérrez, estudiante de la Universidad Nacional asesinado por fuerzas policiales el 9 de junio de 1954 en una protesta estudiantil, cuando conmemoraban 25 años de la muerte de otro compañero, Gonzalo Bravo, quien murió ultimado en una protesta contra la masacre de las bananeras.

Estos dos hechos, que los años no han permitido que se olviden, son la causa por la que el 8 y 9 de junio se conmemora el día del estudiante y que reivindican propósitos que siguen vigentes: la defensa de una educación realmente pública, democrática y al servicio del desarrollo del país.

El día del estudiante es un día de recordación y en el que deben prevalecer los ánimos para generar cambios en nuestro país, como lo hicieron Uriel y Gonzalo y como lo hicieron en el 71, año del movimiento estudiantil más combativo y que conquistó el cogobierno en las Universidades, o como el estudiantado que se concentró alrededor de la MANE en 2011 para derrotar en las calles el proyecto de reforma a la ley 30 y que además hizo historia al formular una reforma construida ampliamente desde las bases estudiantiles de todo el país.

Hoy los estudiantes tenemos una misión más complicada cuando se impone con mucho más descaro y premura el modelo privatizador de las universidades públicas que viene implantándose desde la expedición de la ley 30 y que hoy representa el gobierno de Santos a través del acuerdo por lo superior 2034, la ley de inspección y vigilancia violatoria de la autonomía Universitaria y el plan nacional de desarrollo que da pasos firmes y profundiza éste modelo donde la educación es concebida como un servicio y no como un derecho fundamental.

Se hace necesario que con más voluntad de lucha y movilización el estudiantado se vuelva a organizar para combatir éstas políticas y poder hacer realidad las propuestas que han nacido desde el seno de la comunidad universitaria como soluciones reales a la preocupante crisis de las universidades, demostrada en los 13 billones de pesos que el estado adeuda a las IES públicas.

La Universidad Popular del Cesar, laboratorio de pruebas más fiel de la privatización, el abandono y la antidemocracia impuesta por el Estado y las administraciones de turno, debe convertirse en un escenario de convergencia de todas las expresiones de la comunidad académica para combatir el estado de cosas presentes y  con propuestas podamos generar soluciones a la crisis que se evidencia con la situación de las facultades, programas y la total desaparición del bienestar Universitario, entre otras cosas.

Que sea éste un llamado de la Organización Colombiana de Estudiantes a la comunidad Cesarense a rendir tributo a la memoria de quienes han luchado incansablemente por una educación nacional y con alto contenido científico. Es de carácter urgente formar a un estudiantado consciente, educado y presto a defender la educación, para que renazcan nuestras justas consignas de una educación para un país con soberanía, democracia y paz. 

“Juventud De Todo El País, ¡A La Acción!”, Mao Tse Tung.

 

Fabio Andrés Pinto

@IngFabioPin

Sobre el autor

Fabio Andrés Pinto

Fabio Andrés Pinto

Visión alternativa

Nacido en Valledupar. Ingeniero electrónico. Magíster en Matemáticas Aplicadas. Docente universitario, investigador y consultor en temas tecnológicos. En este espacio se describe y se reflexiona sobre la situación del país a nivel tecnológico, académico y económico. 

@FabioPinTech

0 Comentarios


Escriba aquí su comentario Autorizo el tratamiento de mis datos según el siguiente Aviso de Privacidad.

Le puede interesar

Hablemos de gabinete

Hablemos de gabinete

  Uno de los cuentos de Gabriel García Márquez, “un día de estos”, retrata en cuerpo y alma el padecimiento de un dolor de mue...

Editorial: La muerte de Martín Elías

Editorial: La muerte de Martín Elías

  Duele perder a un joven alegre y bondadoso. Duele perderlo en esas condiciones. Duele perder a ese joven en los mejores años de ...

La bola de humo

La bola de humo

  Era un ritual ineludible, en el pueblo como en el campo, la afición caribe por la pelota caliente, menor que el fútbol, pero en t...

Un brindis por las mujeres

Un brindis por las mujeres

Doy gracias a las valiosas mujeres que lucharon y dieron su vida, por la causa femenina buscando la igualdad y la equidad necesaria par...

De la casa del Duende al Vallenato

De la casa del Duende al Vallenato

Por estrictas razones laborales, estoy fuera de Valledupar, alejado un poco de los temas locales, como es costumbre en esta columna. Si...

Lo más leído

La política, el bogotazo y la muerte de la esperanza

Carlos Alberto Salinas Sastre | Historia

Los designios del tiempo en la lente de Nereo

Brayan Buelvas Cervantes | Fotografía

El cine y la defensa de la naturaleza

Enrique Martínez-Salanova | Cine

La calumnia y el chisme: inspiración de nuestros juglares

Luis Carlos Guerra Ávila | Música y folclor

El acordeón como ética del rostro: Máximo Jiménez en clave levinasiana

Ramiro Elías Álvarez Mercado | Música y folclor

El vallenato epistolar

Jorge Ignacio Garnica | Música y folclor

La locura tiene cara de presidente estadounidense

Johari Gautier Carmona | Opinión

Síguenos

facebook twitter youtube

Enlaces recomendados