Opinión

Los discursos políticos valen un peso, pero cobran miles

Eber Patiño Ruiz

15/06/2015 - 07:30

 

Ahora que se acerca la ola electoral, vuelven los discursos fervorosos por defender los derechos de los más desvalidos y atropellados por el mismo estado, vuelven las promesas de cada cuatrienio enriquecidas de propuestas y palabras rebuscadas, que dichas en tono de discurso bien convincente seducen a más de uno y el resultado se ve en el día de las votaciones.

Cada época electoral ya sea para elegir presidente, senadores, representantes a la cámara, gobernadores,  diputados,  alcaldes y cosejales, el caballo de campaña es el mismo, y cada cuatro años es peor el panorama, por eso siempre habrá  tela para cortar sin miedo a que se acabe la lana.

Los temas son los mismos, desde hace no sé cuantas décadas: la pobreza, el hambre, el desempleo, la desigualdad social, las guerrillas, la parapolítica, el narcotráfico, las bacrim y ahora el tema de moda, el proceso de paz del que se habla en La Habana (Cuba) sin que en nuestro país se den muestra de lo contrario, con acciones concretas por parte de las FARC. Como ven, cada vez hay más algodón para hilar.

Cuando se calienta el ambiente político y las maquinarias afilan sus motores para arrasar con la mayoría de los puestos y así poder seguir con los privilegios políticos cobrados por ventanilla apenas se posesionen sus pupilos, es normal ver cómo se compran votos, cómo se comprometen los recursos de los colombianos en la burocracia, más gente para taparle la boca, es necesario crear más impuestos que van en detrimento del mismo estado, pero a la hora de conseguir dinero fácil por la vía de la corrupción y el clientelismo todas las leyes son ciegas y mudas, nadie ha visto nada, ni sabe nada, siempre y cuando esté inmerso en la maquinaria ganadora, si está del otro lado debe de igual manera callar porque sabe el agua que lo moja.

Hoy el ejercicio de la política es sólo una ambición y no un deber como ciudadano de velar y defender los recursos públicos como un bien común. Ser politiquero y revanchista parece ser la mejor de las armas para polarizar las intenciones de voto de los ciudadanos que realmente quieren elegir sus gobernantes, pero detrás de ellos, está la mano negra, ese velo de corrupción de la que muy pocos entienden y sólo se enteran después de haber votado, pero ya nada se puede hacer, porque el dinero destinado a las obras públicas y desarrollo se pierde sin justificación alguna, quedan a medio camino y los contratistas no responden por las obras porque nadie los vigila, así se diga que hay un ente territorial como la contraloría o la procuraduría o las CAR, que en último término son las aliadas con los mal llamados caciques políticos, que no son más que unos señores ladrones de cuello blancos a los que todo el mundo conoce, pero nadie se atreve a denunciar y los que los han denunciado misteriosamente desaparecen de la faz de la tierra.

Llegar a un cargo burocrático se ha convertido en la manera más fácil de conseguir dinero a costillas del erario público, con una premisa macabra que anida en la conciencia de los funcionarios del estado – si yo no lo hago, otro sí lo hará- y ese dilema de apropiarse de lo ajeno tiene carrera en todas las entidades del estado, nadie se ha salvado de la tentación, desde presidentes hasta el representante de una JAL.

Por eso la disputa a muerte por los puestos de poder en el orden jerárquico del organigrama del estado y nadie quiere quedarse por fuera de esta lista.

-Contratos públicos de grandes obras.

-Puestos directivos en las empresas oficiales.

-Voz y voto en las juntas directivas de las grandes empresas del estado.

-Asesores políticos.

-Abogados privados.

-Consulados.

-Ministerios.

-Curules.

-Embajadas.

Cada persona aspirante a un cargo público por la vía de la elección popular no puede actuar sola ni independiente, debe estar asociada con una entidad u organismo que ejerce poder político en determinada zona o región y estas alianzas son las que desvirtúan las buenas acciones de los aspirantes, pueden ellos tener ideas y ver desde afuera lo que pasa adentro, pero ya metidos en la paila, el punto de vista cambia, es así como muchos hombres fieles a sus ideas y preceptos son atacados y asesinados por defender sus ideales y no pasar a engrosar la lista de los rendidos y seducidos por el dinero, muchos han muerto, desde Jhon f Kennedy hasta Luis Carlos Galán.

En los próximos meses habrá votaciones y nada nuevo pasará, todos con los mismos y la impunidad, que es la peor enemiga de la justicia y hermana de la corrupción, dejará ver sus alas para volar libre hasta dentro de cuatros años cuando vuelva el caballo de campaña con la misma carga y las mismas palabras disfrazadas de verdad y promesas lejanas que solo se cumplen cuando San Juan agache el dedo.

 

Eber Patiño Ruiz

@Eber01 

Sobre el autor

Eber Patiño Ruiz

Eber Patiño Ruiz

Hablemos de…

Eber Alonso Patiño Ruiz es comunicador social, periodista de la Universidad Católica del Norte Sede Medellin, Antioquia. Su gran pasión es la radio y la escritura. Tiene dos novelas terminadas y una en camino, un libro de cuentos y otro de historias fantásticas; tres libros de poesía: Huellas, Tiempos y Expresión del alma.

@Eber01

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