Opinión

Ciudad cultural

Carlos Cesar Silva

27/07/2015 - 06:10

 

Sin duda alguna, la cultura es un instrumento de transformación individual, social y económica. En este sentido, la Declaración de México sobre las Políticas Culturales, auspiciada por la UNESCO en 1982, señala: “Sólo puede asegurarse un desarrollo equilibrado mediante la integración de los factores culturales en las estrategias para alcanzarlo; en consecuencia, tales estrategias deberían tomar en cuenta siempre la dimensión histórica, social y cultural de cada sociedad”.     

Valledupar poco a poco pierde su carácter rural y su vocación netamente agrícola y ganadera. El aumento demográfico y el desarrollo urbano han originado la instalación de empresas de salud y telecomunicaciones, centros comerciales y universidades privadas, pero la informalidad y el desempleo reinan y la industria no despega. Impera una economía que trata de adaptarse al siglo XXI sin planeación, sin identidad.

Lo más seductor que tiene la ciudad es su cultura. Quizás una prueba de esto es el interés que muestran los canales de televisión y algunos cineastas por el folclor vallenato, más allá de que realicen producciones buenas, malas o hasta denigrantes. Sin embargo, no existen los mecanismos suficientes para una promoción más ambiciosa de las cualidades espirituales, intelectuales, materiales y afectivas de los habitantes, situación que corta las alas del verdadero progreso.

Sí, para impulsar el desarrollo económico de Valledupar, hay que tecnificar a la agricultura y a la ganadería y garantizar el arribo de una industria que respete la planificación territorial y el medio ambiente, pero sobre todo se debe promover una plan de crecimiento que tenga como eje a la cultura.

De manera que resulta determinante para Valledupar la generación de una economía creativa, concepto que fue popularizado en 2001 por el escritor y gestor de medios de comunicación británico John Howkins, quien lo aplicó a 15 industrias dedicadas a la cultura (arte, entretenimiento, gastronomía, diseño, publicidad) y al conocimiento (investigación, ciencia, tecnología). La economía creativa estimula la apertura de microempresas, el trabajo en grupo (clústeres), el desarrollo centrado en la persona y la innovación. Así lo han entendido muchas ciudades del mundo: Memphis, EEUU (El imán de la música de Memphis), Kingston, Jamaica (El Museo Bob Marley), Quarzazate, Marruecos (El Hollywood de Marruecos)…

Valledupar tiene en la música vallenata, en el rio Guatapurí, en la cercanía con la Sierra Nevada, en su historia llena de mujeres heroicas, en su gente capaz, el potencial para este tipo de desarrollo, pero hay que promover unos instrumentos que permitan explotar los recursos locales. Para empezar es fundamental generar una infraestructura cultural que incentive la realización de eventos de talla nacional e internacional, la promoción artística y el encanto de los turistas: museos, teatros, bibliotecas, parques, ciclo-rutas, esculturas, centros recreacionales, iluminación de la Plaza Alfonso López, recuperación del Centro Histórico, culminación del Parque de la Leyenda Vallenata, rutas por sitios emblemáticos.

Asimismo, Valledupar debe ofrecer al mundo unos servicios culturales que cautiven. No sólo hay que darle importancia al Festival de la Leyenda Vallenata, sino que también es pertinente vigorizar el Encuentro de Investigadores de Música Vallenata, el Encuentro de Bandas Folclóricas, el Festival de Música de Acordeón (que organizaba la finada Lolita Acosta). Además, se deben crear nuevos eventos: festivales de literatura, cine, teatro, cuentería, pintura. Mejor dicho, una ciudad de espectáculos, de congresos. Con una atención de calidad en todos los balnearios, un sistema de transporte urbano digno y seguridad.

El desarrollo artístico de las personas también es importante para la implementación de una economía creativa. Hay que impulsar programas de formación y difusión cultural: talleres de creación literaria, lectura, pintura, cine, teatro, fotografía. Publicaciones de libros, exposiciones de arte, becas para que se preparen los artistas en otros países, resurrección de la Orquesta sinfónica juvenil, continuidad de Los juglares del vallenato e institucionalización de las Evas.

Se trata entonces de articular de manera efectiva infraestructura, servicios y programas culturales para alcanzar una transformación estructural de Valledupar a partir de su esencia misma. Esto exige una labor solidaria entre los entes públicos y privados que fomentan la cultura y el conocimiento: Fundación de la Leyenda Vallenata, Casa de la cultura, Fundación AVIVA, Banco de la Republica, Escuela de bellas artes, Alianza francesa, Biblioteca Rafael Carrillo Lúquez, Academia de historia del Cesar, Maderos teatros, universidades, entre otros.

La economía creativa garantiza el progreso sostenible, la inclusión social y la protección del medio ambiente. Es el modelo que puede convertir a Valledupar en una ciudad cultural, turística, ecológica, universitaria, amable. Es el camino hacia la apertura de más hoteles, hostales, bares, discotecas, heladerías, restaurantes, tiendas de artesanías, agencias turísticas, instituciones educativas. Como expresó alguna vez la cantante argentina Mercedes Sosa: “La cultura es lo único que puede salvar a un pueblo, lo único, porque la cultura permite ver la miseria y combatirla”.

 

Carlos César Silva

Sobre el autor

Carlos Cesar Silva

Carlos Cesar Silva

La curva

Carlos César Silva. Valledupar (Cesar) 22 de noviembre de 1986. Abogado de la Universidad Popular del Cesar, especialista y magister en Derecho Público de la Universidad del Norte. En el 2013 publicó en la web el libro de artículos Cine sin crispetas. Cuentos suyos han sido publicados en las revistas Puesto de Combate y Panorama Cultural. Miembro fundador del grupo artístico Jauría. Cocreador del bar cultural Tlön.

@ccsilva86

2 Comentarios


Pipe Maestte 27-07-2015 11:01 PM

Mi amigo César, magistral tu forma de explicar el nuevo concepto de la Economía Creativa e el modelo de Valledupar. Con el respeto que te mereces incluré ese tipo de propuestas en mis 4 componentes para el concejo de Valledupar. Un abrazo.

aurora elena montes 01-08-2015 07:46 PM

Totalmente de acuerdo contigo Carlos, esa es la ciudad soñada,en donde la cultura atraviese a Valledupar de sur a norte y de oriente a occidente, queremos ver los parque renovados pero sin tanto cemento, mejor con músicos, teatreros, pintores y escultores que moldeen esos espacios para el deleite.

Escriba aquí su comentario Autorizo el tratamiento de mis datos según el siguiente Aviso de Privacidad.

Le puede interesar

Wastín, un turco en el pueblo

Wastín, un turco en el pueblo

Su padre, Miguel Chajín Hadat Assaz, oriundo de Zahle Líbano, llegó a Barranquilla por allá en 1902, vivió un tiempo ahí y, busca...

¿Y nadie sale a protestar?

¿Y nadie sale a protestar?

Aconseja la experiencia que no es bueno decir cosas cuando se está enojado. Y lo estoy. Quiero a mi ciudad y a mi departamento, a Va...

Nano La Cruz

Nano La Cruz

Como se acerca mi cumpleaños, estoy un poco nostálgico, recordando todo lo que he vivido, tiempos de abundancia, tiempos de carestía...

La sumatoria de minorías hace las mayorías

La sumatoria de minorías hace las mayorías

Generalmente las mayorías son la sumatoria de minorías que se unen en torno a una idea para lograr un objetivo. En el caso de la Pa...

Editorial: La Cultura como factor de crecimiento

Editorial: La Cultura como factor de crecimiento

La cultura está ganando mayor protagonismo en la sociedad colombiana. Y esa tendencia ha ido reforzándose desde el año 2012 a nive...

Lo más leído

¿Cómo y cuándo nació el reggaetón?

Redacción | Música y folclor

Demostración

Diego Niño | Literatura

El paraíso terrenal queda en el Magdalena

Arnoldo Mestre Arzuaga | Otras expresiones

Los herederos de Benkos

Carolina Mila | Otras expresiones

El Churiador, un periódico samario curioso del siglo XIX

Annabell Manjarrés Freyle | Periodismo

A quince mil kilómetros de distancia

Roberto Molinares Sánchez | Literatura

Síguenos

facebook twitter youtube

Enlaces recomendados