Opinión

Hay quienes desprecian la cultura

Diógenes Armando Pino Ávila

14/08/2015 - 06:10

 

El desprecio que los políticos de nuestro medio sienten por la Cultura es algo que desdice mucho de su propia preparación y de la identidad que tienen por el terruño que, cuatrienio tras cuatrienio, tributa con su voto para que él tenga un muelle que le brinde su ascenso al poder local y regional.

Si se revisan los programas de gobierno de los aspirantes a alcaldías, se encuentra que en su gran mayoría no tocan el tema de la Cultura y, por supuesto, no hay planes ni programas perfilados para que los gestores y trabajadores de ésta tengan las mínimas condiciones para realizar su labor.

Las casas de cultura, los grupos culturales, los artistas, los escritores, los poetas no tienen cabida en ese fantasioso mundo creado por los políticos, pues el narcótico adormecedor de la politiquería es diametralmente opuesto a la forma de pensar de éstos seres que llenos de espiritualidad exploran el arte como un acto de vida. El pensamiento del político riñe con la concepción del mundo de esos seres románticos y soñadores que vislumbran un mundo mejor y que, al no encontrarlo en el entorno donde viven, rompen los estándares de lo normal y le insuflan vida en sus creaciones.

Ni qué decir de los aspirantes a las corporaciones públicas, asambleas y concejos municipales, a estos no les cabe en la cabeza que los departamentos y municipios deben tener políticas culturales y que los pueblos, para que su desarrollo sea integral, requieren de la cultura. No es posible construir tejido social sin cultura. No es posible una cultura de paz sin que las formas identitarias de los pueblos sean tenidas en cuenta. No es posible la normalización legal de los pueblos en el postconflicto sin que se cemente y se promuevan todas las formas culturales que hacen de los pueblos entornos particulares reconocibles en sí mismo a través de su cultura. No puede haber integración regional si se desconoce el componente cultural que desde la mismidad hace reconocible la otredad.

No es posible, no es deseable ni aceptable que una cultura hegemónica trate de ignorar la cultura local. No es ético que quienes ostenten el poder regional o departamental, que son los mismos políticos que disfrutan del voto de los locales, se valgan de ese poder conferido por el pueblo para acabar con la cultura de las comunidades pequeñas y traten de implantar por la fuerza del poder político y gubernamental la cultura de las ciudades capitales. No es aceptable y es, desde todo punto, repudiable que los políticos locales, llámense concejales, alcaldes y mandos medios, no sean capaces de tener la gallardía de defender lo propio y dejen vulnerar tan preciado tesoro herencia de nuestros mayores.

No entiendo como estos políticos le den mayor importancia a expresiones comerciales del arte y gasten sumas en conciertos, fiestas y parrandas y no tengan en cuenta, así sea mínimamente, a esa otra gente que hace cultura. No entiendo como en casi ningún municipio del Cesar no se promueven concursos de cuentos y poemas, no se incentive la creación literaria, no es posible que dentro de las políticas de las alcaldías no se encuentre institucionalizado este tipo de evento. No comprendo por qué en ningún municipio nuestro se haga exposiciones de pinturas para que nuestros artistas muestren a propios y extraños sus creaciones.

No logro comprender por qué se terminaron las tertulias literarias y los talleres de creación literaria que se realizaban en todas las bibliotecas municipales del departamento del Cesar, en las que participaban los niños y jóvenes de los pueblos y que despertaban el magín de éstos y los acercaba a formas de creación, difíciles de lograr fuera de ese contexto. Pareciera que a los gobernantes nuestros no les importara la niñez y la juventud y que no supieran que es preferible un niño que lea a Pombo, un joven que recite poemas de Vallejo, un adolescente que admire los trazos de Picasso o que, por el contrario, aprenda el uso de estopines y mecha lenta y sea presa fácil de los violentos.

Es fundamental que los intelectuales, los artistas, los poetas, los escritores, los trabajadores y gestores culturales participen activamente haciendo notoria la necesidad de impulsar, favorecer y financiar la cultura y programas que la impulsen con los recursos públicos, es vital hacer ver la importancia de la cultura en todas sus expresiones y disciplinas, es fundamental que se les enseñe a nuestros políticos la importancia de esta y que es obligatorio incluirla en los presupuestos municipales con apropiaciones suficientes para que no muera.

 

Diógenes Armando Pino Ávila

Sobre el autor

Diógenes Armando Pino Ávila

Diógenes Armando Pino Ávila

Caletreando

Diógenes Armando Pino Ávila (San Miguel de las Palmas de Tamalameque, Colombia. 1953). Lic. Comercio y contaduría U. Mariana de Pasto convenio con Universidad San Buenaventura de Medellín. Especialista en Administración del Sistema escolar Universidad de Santander orgullosamente egresado de la Normal Piloto de Bolívar de Cartagena. Publicaciones: La Tambora, Universo mágico (folclor), Agua de tinaja (cuentos), Tamalameque Historia y leyenda (Historia, oralidad y tradición).

@Tagoto

1 Comentarios


Jairo Tapia T. 20-08-2015 07:52 AM

*No necesitas ir tan lejos: el Kampeón de la desidia , desprecio y arrogancia soez contra la KULTURA en todas sus expresiones ha sido el gobierno dptal ¡A Salvo? ( Qué y cómo?) ... **NO brindó respaldo al Fondo Mixto Cultural que tantas obras permiten que se publiquen en todos los deparatmentos costeños y del país; NO respalda Eventos y Encuentros Kulturales; NO financia grupos de Teatro, Danzas, Artes pictóricas, etc, y otro largo etc. Su única preocupación : El cemento y pegar ladrillos... ¡Por qué? Averíguelo... ¡Bon Sort!!

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